Sunday, October 9, 2011

Teach Me / Enséñame ~Incompleto~

Título: Teach Me / Enséñame
Pareja: SiHae
Tipo: Slash
Género: Romance
Clasificación: PG-13
Resumen: Los mejores amigos están para ayudarse en lo que sea. Por eso cuando Donghae le pide a Siwon que le 'enseñe', este no puede negarse.
Advertencia: Este fic está ~incompleto~, y dudo mucho que vaya a terminarlo alguna vez 8D.


Teach Me

No había nadie más en la casa además de ellos dos. La habitación estaba a oscuras, y una música suave era el sonido de fondo que acompañaba los suaves jadeos de los dos. Sobre la cama, Donghae se mordió el labio para reprimir un gemido al sentir los labios de Hyukjae en el lóbulo de su oreja mientras sus manos se deslizaban dentro de la camisa del pez. Donghae sentía escalofríos recorriendo su columna y un hormigueo allí donde el otro le tocaba.

—Donghae —jadeó Hyukjae en su oído, y la piel del pececito se erizó toda.

Donghae tragó saliva duro, y trató de apartarlo.

—¿Qué? —cuestionó el otro. —¿Qué sucede? —le miró con gesto casi suplicante, a lo que el castaño respondió desviando la mirada.

Hyuk suspiró imperceptiblemente, decepcionado. Se levantó de la cama y salió de la habitación murmurando algo que sonó como a “baño”, dejando a un pobre pececito de lo más apenado.

Donghae cogió una de las almohadas de la cama y la abrazó, hundiendo su rostro en ella.

Lo había vuelto a hacer. Era la cuarta vez en lo que iba del mes que rechazaba a Hyukjae. Donghae sabía que ese comportamiento no hacía más que herir al otro, pero es que él no podía evitarlo. Hyukjae tenía mucha más experiencia que él, había estado en una relación de casi dos años con un ex compañero de preparatoria de ambos y Donghae sabía perfectamente que ellos llegaron a profundizar mucho esa relación. Donghae sentía miedo en ese aspecto, porque él no tenía ni la más remota idea sobre esas cosas. Siempre fue un chico bueno, y siempre creyó que el amor de su vida sería una linda chica de su iglesia, hasta que conoció a Hyukjae, claro. Pero antes de él, Donghae nunca se había interesado en los temas relacionados con el sexo, porque él quería casarse y llegar virgen. Pero dado que ahora mantenía una relación con Hyukjae (ya llevaban juntos alrededor de un año) y que veía muy difícil la posibilidad de casarse con él, había desechado la idea de la virginidad hasta el matrimonio. El problema era que su falta de experiencia en cuanto a ese tema le ponía extremadamente nervioso. Cada vez que Hyuk le tocaba, comenzaba a sudar y a temblar. Adoraba sus caricias y se excitaba de sobremanera con apenas un roce, y eso era porque Hyuk sabía muy bien donde tocar, porque él, a diferencia de Donghae, tenía experiencia.

Hyukjae le volvía loco, y Donghae anhelaba secretamente provocar lo mismo en él. Quería que Hyukjae se estremeciera con sus besos y caricias, quería excitarlo hasta llevarlo al borde de la locura y complacerlo de la forma más placentera posible, pero no sabía cómo hacerlo.


Donghae se sentía realmente frustrado. Él deseaba estar con Hyukjae, lo deseaba mucho, pero temía que al momento de estar juntos su actuación fuese tan pobre que el otro terminaría dejándolo.

En eso Hyukjae volvió. Donghae sintió su presencia y levantó el rostro de la almohada.

—¿Qué quieres para cenar? ¿Te apetece comida china? —preguntó, sonriendo, mientras cogía el teléfono inalámbrico para ordenar.

Donghae sintió feo en su pecho. Hyukjae era tan bueno. No le reclamaba sus constantes rechazos, no lo presionaba. Siempre se portaba tan bien con Donghae, y este lo único que hacía era causarle sufrimiento.

Donghae escuchaba como Hyukjae ordenaba la cena, y miró por la ventana, pensando de qué manera podría ganar la experiencia que necesitaba para estar con Hyukjae.

Pensó en su mejor amigo, Choi Siwon. Si había alguien a quien Donghae podía recurrir por ayuda, ese era Siwon. Siwon tenía su edad (veinte) y se conocían desde el jardín de niños. No tenían secretos entre ellos, y Siwon era una persona de confianza para Donghae, con él no se sentiría cohibido y podría hacerle las preguntas que quisiese. Siwon no se negaría. Su amigo había estado en una larga relación con un muchacho chino llamado Hangeng. Fueron pareja durante todo lo que duró la preparatoria, y fueron realmente felices. Cuando comenzaron la universidad se fueron a vivir juntos, y Donghae pensó que ellos durarían para siempre. Pero por una u otra razón que Donghae no entendía, Hangeng regresó a su natal China. Por supuesto que Siwon sufrió, pero el término de su relación con el chino no fue violento ni dramático. Donghae pensaba que como esos dos se amaban tanto y se conocían tan bien, Siwon entendía perfectamente los motivos del otro para dejar Corea y por lo tanto dejarlo a él. Por eso la ruptura fue tranquila, y ambos quedaron como buenos amigos. Siwon le contaba que muy de vez en cuando, Hangeng volvía a Corea y lo visitaba, y en aquellas ocasiones aprovechaban para ya-sabemos-qué.

Era más que obvio que Siwon era la solución a sus problemas. Con su ayuda lograría superar su timidez e inexperiencia y podría al fin hacer feliz a su Hyukkie.

—¿Quieres ver una película mientras esperamos a que llegue la comida? —le preguntó Hyukjae.

Donghae le sonrió y se levantó de la cama, feliz con la nueva idea que se le había ocurrido para solucionar su problema.

~*~

Siwon estaba recostado en su cama, mirando el techo, pensando en lo que le había pedido Donghae. Su mejor amigo acababa de marcharse. Había ido a visitarle con la intensión de pedirle el favor más raro que le había pedido en su vida. A una parte de él aún le costaba procesar la información.

—¿Qué quieres qué? —preguntó, sonriendo divertido.

—Quiero que me enseñes cómo hacer el amor con Hyukjae.

—¿Lo dices en serio? —inquirió, perdiendo la sonrisa.

—Sí. Enséñame Siwonnie, por favor —dijo, mirándolo con esa expresión que desbordaba ternura y hasta inocencia.

—Pero… ¿te das cuenta de lo que me estás pidiendo?

—¿Es demasiado extraño que te lo pida?

—Sí —exclamó Siwon. —Es completamente extraño.

—Pero… si no me enseñas tú… entonces ¿quién? Si voy con otra persona… me daría mucha vergüenza.

—¿Y conmigo no?

—No, porque eres mi mejor amigo y te conozco muy bien.

—Pero Hae…

—S-sólo olvídalo. Te estoy pidiendo demasiado —dijo, desviando la mirada.

Siwon observó el gesto apenado del rostro de Hae, meditando.

—Donghae-ah, ¿estás seguro?

—Sólo olvídalo —sonrió.

Pero Siwon simplemente acercó su rostro al de él, posó sus manos en sus mejillas y lo besó.

Al principio Donghae no respondió, y por eso Siwon insistió, lamiendo su labio inferior, mordisqueando, pidiendo así permiso para entrar en su boca. Hasta que el pececito cedió, y Siwon no tardó en volver el beso profundo, líquido y caliente. Deslizó la mano por sobre el muslo de Donghae y sonrió, satisfecho, cuando un gemido bajito escapó de sus labios. Se separó de su amigo, y lo miró.

Donghae, se había sonrojado hasta la punta del pelo, y se cubrió la boca con el dorso de la mano. Le miró.

—¿Por qué hiciste eso? —le preguntó.

Sí, ¿por qué había hecho eso?

Siwon frunció el ceño. —Tú me pediste que lo hiciera.

—No lo hice —dijo Donghae.

—Sí lo hiciste. Lo acabas de hacer Donghae.

—No lo hice.

—¿No me acabas de pedir que te enseñe a hacer el amor?

—¡Sí, pero no me refería a algo así! —exclamó el castaño. —Yo pensaba en hacerte preguntas… no que tú y yo… que tú…

Eso era lo más obvio. ¿Por qué lo había besado entonces?

—Bueno, ya entendí —espetó Siwon. —Lo siento, pero debiste ser más claro entonces. Pudiste decir que querías hacerme preguntas, pero dijiste que te enseñara “cómo”.

—¡Siwon-ah! —exclamó el pez, con el sonrojo a flor de piel.

—No te enfades —sonrió el más alto. —Lamento haberte malinterpretado. Responderé todas las preguntas que quieras, pero… dudo que eso te ayude mucho en tu relación con Hyuk.

—¿Qué? ¿Por qué?

—Saber la teoría de algo siempre es útil, pero solamente a través de la práctica es cuando logras aprender de verdad. Lo más seguro es que cuando estés a punto de hacerlo, te seguirás sintiendo igual de nervioso que siempre aunque sepas más que antes. Sólo después de hacerlo te sentirás realmente confiado.

—Pero…

—¿Cuál es el problema Hae? Estoy seguro que Hyuk debe entender cómo te sientes. Será bueno contigo, no te dolerá.

—No se trata de eso —refunfuñó Hae, sonrojándose. —Hyuk… él… él quiere… que yo… —jugueteó con sus dedos, avergonzado hasta más no poder.

—Ah, ya entiendo —sonrió con ternura al ver lo mucho que le costaba a su amigo decirlo. —Ya sé qué es lo que te preocupa.

—No me molestes. ¿No ves que esto es importante para mí? No quiero decepcionar a Hyukkie.

—Ya lo sé Hae —dijo Siwon comprensivamente. —Pero la única forma de que te sientas cien por ciento confiado en el momento de penetrarlo por primera vez es ya habiéndolo hecho antes.

—Hum —el pececito hizo un puchero. —¿Por qué esto es tan difícil? Yo sólo quiero hacer feliz a Hyukkie. Quisiera tener tanta experiencia como él.

—Eso te pasa por no haber tenido novia nunca —le dijo su amigo.

—Una chica es diferente de un hombre —le espetó Donghae.

—Pero te hubiese servido de práctica. Aunque dudo que con una novia lo hubieras hecho. ¿No querías casarte virgen?

—¡Tú también querías eso! —le espetó, golpeándolo con un cojín.

—Sí, pero Hangeng llegó a mi vida y… quise darle todo —respondió con una sonrisa.

—Yo también quiero eso —murmuró Donghae. —Mis posibilidades de casarme con Hyukkie son… inexistentes, y yo… quiero demostrarle lo mucho que lo amo.

—Entonces deja de tener miedo y sólo hazlo —le dijo Siwon, acariciando su cabello. —Olvida que tiene más experiencia que tú y hazlo.

—No puedo. No lo entiendes Siwon. Hyukkie… él sabe cómo besarme y dónde tocar para volverme loco. Y yo no lo sé, no tengo idea de nada.

—Pero eso es algo que se aprende con el tiempo Hae.

—Exacto. Yo llevo menos tiempo en esto que él y… Aish, ¿qué no puedes entender? ¡Quiero saber cómo hacerle amor!

—Esto sí que es importante para ti… —comentó.

—Lo es —Donghae entonces lo miró seriamente. —Besas muy bien —dijo.

Siwon frunció las cejas. —¿Y eso a qué viene?

—Lo que quiero decir… es que yo no sé besar así.

—¿Así cómo?

—Así —dijo el otro como si fuera algo obvio. —Hyuk también me besa de esa manera. Hace que el corazón lata más rápido y que no quiera detenerme, y siento como si me derritiera.

—¿Hice que tu corazón latiera más rápido? —le molestó el más alto, y recibió un cojín en el rostro.

—¿Por qué yo no puedo besar así? —refunfuñó el pez.

—¿Cómo sabes que no besas así? ¿Te has besado a ti mismo?

—¿Te hice sentir de esa manera cuando me besaste?

—No.

—¡Lo ves! ¡No sé besar!

—Pero eso fue porque yo estaba mandando el beso.

—¿Mandando el beso? ¿Qué es eso?

Siwon puso los ojos en blanco.

—En serio tú no sabes nada.

—Dime qué es.

—A ver… cuándo tú y Hyuk se besan, ¿quién es el comienza?

—Humm… Él.

—¿El que mueve los labios primero?

—Él.

—¿El que mete la lengua primero?

—Él.

—¿El que acaba el beso?

—Él.

—¿Ves? Eso es mandar el beso. Tú eres demasiado sumiso Hae.

—¿Sumiso?

—Dejas que él tome el control de la situación.

—¡Lo hago por qué no sé qué hacer!

—Aún así deberías tener un poco de iniciativa.

—¿Iniciativa? ¿Cómo, si no sé qué hacer?

—Sigue tus instintos.

—Mis instintos… —pareció meditarlo un momento. —No puedo. Temo hacer algo que pueda molestarlo.

—Aish, Donghae-ah —exclamó Siwon, un poco harto de la actitud de su amigo. —Debes tener un poco más de valor.

Donghae lo miró, esta vez con ojos un tanto suplicantes.

—Enséñame.

—¿Qué cosa?

—A tener valor.

—No puedo enseñarte eso.

—Sí puedes. Enséñame cómo besar, así como tú y Hyuk lo hacen.

—Pero Hae…

—¿Qué cosa? ¿Acaso no puedes?

—Sí puedo, pero… la única forme de mostrarte cómo, es… besándote.

—Hazlo.

—¿Qué?

—Bésame —dijo Donghae con firmeza.

—Pero Hae…

—Eres mi mejor amigo Siwon, necesito tu ayuda en esto, por favor…

—Aish, está bien, pero no me mires así —dijo, desviando la mirada de esos ojos de cachorro que lo miraban insistentemente. —Acércate —se miraron, y Siwon notó que Donghae estaba nervioso. —No estés nervioso —le dijo. —Ya te he besado antes —bromeó para suavizar el ambiente, y el otro sonrió. Le sujetó el rostro suavemente —Es bueno que le tomes el rostro, eso te da más… poder —Donghae asintió. Se inclinó hacia él, sorbió el aliento de su amigo, y entonces rozó sus labios. Pronto el roce se volvió un contacto mucho más profundo. Le lamió el labio inferior, lo mordisqueó con delicadeza y Donghae abrió la boca. Siwon introdujo su lengua y, despacio, comenzó a explorar todos los rincones de esa cavidad. Donghae comenzó a responder el beso con timidez al principio, y luego de unos minutos, Siwon admitió que Donghae era muy bueno en responder al beso. Se separó de él, finalizando con un beso casto. —¿Cómo estuvo? —le preguntó al castaño.

Este se ruborizó y desvió la mirada cuando dijo:

—Muy bien.

Siwon sonrió, y sin explicarse por qué, se inclinó hacia él y lo besó nuevamente, una y otra y otra vez. Quiso separarse definitivamente, y le bastó mirarle un par de segundos, a ese rostro ruborizado de labios ligeramente enrojecidos y mirada un tanto perdida, para desechar esa idea.

Suspiró. Sabía que se había pasado. ¿Por qué rayos tuvo que besar a Donghae por tanto tiempo?

Había sido un impulso, una cosa de instinto. Se regañaba mentalmente porque él no era así, él no perdía el control de sus acciones en situaciones así. Y mucho menos si se trataba de un amigo al cual le estaba enseñando. Por lo menos Donghae no se dio cuenta de nada, es decir, el pez es tan inocente que jamás pensaría que su mejor amigo terminó sintiendo un gusto por besarlo y lo hizo más de la cuenta por puro placer. Seguro que si Donghae se enteraba de eso se sentiría violado. Siwon rió ante la idea y volvió a perderse en los recuerdos de esa noche.

—Sólo tienes que hacer lo mismo —dijo el más alto.

—No estoy seguro de que pueda.

—¿Necesitas que te bese de nuevo para mostrarte cómo?

Donghae se mordió el labio inferior y asintió, avergonzado.

Siwon no pudo ocultar la sonrisa divertida que se asomó en su rostro cuando se acercó y besó a su mejor amigo de nuevo

—Vamos Hae —murmuró una vez finalizó el beso, sin alejarse demasiado de su rostro. —No es tan difícil como crees. Sólo inténtalo.

—¿Y si lo hago mal?

—No lo harás mal. Y de todas formas, estás aprendiendo, podemos intentarlo las veces que sean necesarias hasta que lo hagas bien.

Dongha asintió, y cogió aire para darse valor. Se inclinó hacia Siwon e hizo desaparecer la distancia entre ellos. Los suaves labios de Donghae se rozaron tentadoramente contra los del más alto, y este tuvo que hacer uso de su autocontrol para no lanzarse a devorarlo. El pez aprisionó su labio inferior entre los suyos, y pasó la punta de la lengua de extremo a extremo. Siwon sintió un escalofrío recorrerle toda la espalda, y no fue consciente de nada hasta que sintió la lengua de su amigo dentro de su boca, acariciando la suya provocativamente.

Siwon no pensó. Lo tomó de la cintura y se acercó un poco más a él. Donghae no pareció molestarse, demasiado concentrado en llevar a cabo correctamente el ritual de “mandar el beso”. De hecho, estaba tan inspirado en lo que hacía, que se apegó más a su amigo para tener mejor acceso, y terminó por acomodarse sobre el más alto a horcajadas, echándole los brazos al cuello, y Siwon respondió con hacerse un poco hacia atrás, apoyando la espalda en el respaldo del sofá, apretando el agarre en la cintura de su amigo.

Siwon fue consciente de que la situación se estaba pasando un poco de la raya, pero no podía detenerse. Donghae mantenía todo el control del beso, por lo que estaba totalmente a la merced de esos labios y esa lengua. Pero entonces sucedió. Siwon se dio cuenta un poco tarde de que aquella parte de su anatomía masculina estaba reaccionando con demasiado entusiasmo al beso de su amigo, y por la posición en la que estaban, Donghae no tardaría en darse cuenta.

Separó al castaño de él bruscamente, y se levantó casi de un salto, haciendo que Donghae cayera sobre el sofá, muy confundido.

—¿Qué sucede? —preguntó.

Siwon tardó menos de un segundo en coger el teléfono que descansaba en la mesita de centro e hizo como si atendiera una llamada. Se alejó de la sala hasta la cocina, y siguió con la conversación telefónica falsa unos minutos después y cortó. Se apoyó en el mesón de la cocina, y suspiró, mirando con reproche su entrepierna.

—¿Quién era? —la voz a su espalda lo sobresaltó.

—Nadie. Número equivocado —dijo, volteando a verlo con una sonrisa.

—Yo no escuché el teléfono —murmuró el pez.

—Ah, seguro estabas muy concentrado en el beso —dijo, y por alguna razón sintió que se sonrojaba.

Donghae también se sonrojó, y desvió la mirada.

—¿Y… cómo estuvo? —preguntó.

Siwon no pudo evitar sonreír ante la pregunta. Se acercó a su amigo, le susurró al oído.

—Estuviste muy bien.

Donghae se sonrojó hasta la punta del pelo, pero sonrió.

Después de eso se dieron cuenta de lo tarde que era y Donghae se había marchado, prometiéndole ir a verlo la semana siguiente.

Siwon no estaba seguro si quería volver a verlo. Okay, sí quería, la cuestión era si estaría bien volver a verlo.

‘Fue sólo una vez. No volverá a repetirse’ pensó. No es como si la próxima vez que se viesen volverían a besarse como esa noche. Siwon estaba más que seguro que después de aquella lección Donghae solucionaría todos sus problemas de pareja con Hyukjae.

Se acomodó en el sofá, con una copa de vino en una mano y el control remoto en la otra, sonriendo relajado, y sintiéndose un poco contento por haber ayudado a su mejor amigo.

*~*

—D-Donghae —gimió el mayor entre medio del beso.

Donghae estaba poniendo en práctica todo lo que Siwon le había enseñado con respecto a besar, y los resultados eran más que satisfactorios. Hyukjae estaba sobre él, a horcajadas, dejándose llevar por la ahora experta boca del pez. Donghae estaba fascinado con el resultado. Hyukjae estaba completamente entregado, y aquello le daba mucha confianza, tanta que hasta se atrevió a meter las manos debajo de la camiseta del mayor y ahora acariciaba esa piel tersa que se sentía caliente al tacto de sus dedos. De vez en cuando Hyukjae gemía bajito o susurraba su nombre, y eso simplemente envalentonaba al pez.

—Hyukkie —jadeó con voz ronca. El mayor comenzaba a moverse sobre él, causando un delicioso roce entre sus erecciones.

—H-Hae… Hae… —Donghae atrapó su lengua y comenzó a succionarla como si quisiera tragarla. El roce dejó de ser roce y se convirtió en un contacto notorio, tanto que dolía.

—Hazlo Hae… —jadeó Hyuk cuando el pez liberó su lengua. —Hazlo…

—¿Nn… Qué cosa? —preguntó, confundido.

Hyuk aumentó la intensidad del movimiento de sus caderas, y se restregó contra la entrepierna de Hae, haciendo que gimiera de placer y dolor.

—Te quiero adentro Hae… —dijo con la voz cargada de deseo.

Y entonces, toda la confianza y aplomo del pececito se desvanecieron.

—¿A-a-d-adentro? —balbuceó. —P-pero Hyukkie, ¿no crees que…

—Te necesito… —dijo el mayor con voz suplicante, tomando la mano del pez y llevándola hacia su propia erección.

Donghae podía sentir el miembro del mayor palpitar debajo de la tela de su pantalón. Tragó duro, y quitó su mano, porque si seguía tocando a Hyuk no podría concentrarse.

—Pero Hyukkie, ¿no crees que es muy de repente? Quiero decir…

El mayor suspiró.

—Tú no quieres estar conmigo, ¿verdad? —murmuró el mayor tan bajito que a Donghae le costó trabajo oírlo.

—¿Hyukkie?

—Ya déjalo Hae.

—¿Qué?

Hyukjae se quitó de encima suyo y se levantó de la cama.

—¿A dónde vas? —le preguntó Donghae, encendiendo la luz de la mesita de noche junto a la cama, viendo como su novio se miraba en el espejo para acomodarse la camiseta.

—Ya es tarde —murmuró. —Es hora de irme.

Donghae asintió, e hizo ademán de levantarse.

—No es necesario que te levantes, conozco la salida.

—Pero…

—Acuéstate —Hyuk se acercó a la cama, y apagó la luz. Obligó a Hae a meterse debajo de las mantas y lo arropó. —Buenas noches.

—Buenas noches. Ve con cuidado.

—Lo haré —Hae sintió el aliento de Hyuk lamiendo sus labios y dejó que lo besara. —¿Hae?

—¿Mmm?

—Te amo —dijo.

—Yo también te amo Hyukkie —murmuró antes de que el mayor abandonara su habitación cerrando la puerta con un poco más de fuerza de lo normal.

Donghae se tocó la cara y la sintió mojada. Se preguntó por qué, y no tardó en caer en la cuenta de que probablemente eran lágrimas de Hyukjae. Encendió la luz de la lámpara, sintiéndose muy mal. Porque sabía que había herido a su adorado novio, lo sabía y le dolía haberlo hecho.

Sentía como si le estuviesen apretando el pecho. No podía respirar con libertad, sentía que una bocanada de aire le quemaba hasta los pulmones. Se levantó de la cama y cogió su móvil de una repisa. No quería estar solo.

~*~

—¿Bueno?

—Siwon…

—¿Hae? ¿Qué sucede?

—¿Estás ocupado?

—No, ¿qué sucede? —mentira. Estaba de camino a una reunión con sus amigos del trabajo.

—Es que… No quiero estar solo. ¿Puedo ir a verte?

—¿No prefieres que vaya yo a verte?

—¿Vendrías?

—Claro que sí, iré en seguida. ¿Quieres que lleve algo?

—¿Uh?

—¿Quieres que lleve helado?

—No me gustan las cosas dulces.

—¿Y si es helado de vainilla? —su amigo se oía bastante deprimido, y Siwon sabía que el helado de vainilla surtía grandes efectos es su humor.

—¿Vainilla? Está bien.

—Bien. Llegaré pronto.

—Bien. Nos vemos. ¡Ah! ¡Siwon!

—¿Si?

—Si traes salsa de caramelo no me enfadaré.

Siwon rió.

—Veré que puedo hacer. Nos vemos Hae.

—Nos vemos.

Siwon suspiró. Hizo una llamada rápida a uno de sus amigos y se disculpó por no ir. Cogió su saco negro, sus llaves y su billetera y salió del departamento. El ascensor no tardó nada. Se subió a su auto y pasó por una tienda a comprar el helado para Hae, más un café para él, y la cajera se le quedó mirando bobamente durante toda la transacción. Esas cosas le causaban mucha gracia. Nunca se habría percatado del efecto que tenía en las mujeres de no ser porque Hangeng una vez se lo dijo.

Llegó al edificio dónde vivía su amigo. Saludó al conserje, y subió rápidamente las escaleras ya que Hae vivía en el quinto piso.

Tocó el timbre, y un Donghae en ropa casual y el cabello despeinado le abrió la puerta.

—¿Qué pasó? —fue lo primero que dijo Siwon.

—Soy el peor novio que existe —murmuró Hae, haciéndose a un lado para dejarlo pasar.

Mientras Siwon servía un poco de helado en un recipiente de cristal, Donghae le ponía al día con lo que había pasado hace una hora con Hyukjae.

Como Siwon se tardaba tanto, Donghae fue hasta la cocina, se sentó en la barra y le arrebató el helado y la cuchara al más alto para empezar a engullir la sustancia fría desde el envase.

Siwon alzó una ceja, divertido, y cogió una cuchara para él, ya que el helado que había servido se lo tendría que comer él.

—Pues, Hyukjae tiene todo el derecho a enojarse. No entiendo cómo ha tenido tanta paciencia contigo. Yo ya te habría dejado —dijo en tono de broma.

Donghae tenía la vista gacha. —Pero no quiero perderlo —murmuró.

—Tranquilo Hae. Hyuk te ama. No va a dejarte por algo así.

—Necesito aprender cómo se hace.

—¿Qué cosa?

—Eso —dijo el pez, sonrojándose. —Siwon…

Siwon se quedó con la cuchara en la boca. Sabía a dónde quería llegar el pez. Oh-por-la-mierda que lo sabía. Tendría que haberle dicho que no antes siquiera de dejar que terminara de hablar.

—…¿Me enseñarías? —preguntó, con sus ojitos de cachorro.

Siwon se tragó el helado y se quitó la cuchara de la boca.

—¿Sabes lo que implica enseñarte a hacer eso? —le preguntó.

Donghae asintió. —Tú eres mi mejor. Confió en ti, es por eso que te pido esto.

Siwon cogió una porción de helado con la cuchara y se la metió en la boca. Carraspeó un par de veces antes de responder.

—Está bien —dijo, ignorando por completo a la vocecita en su cabeza que chillaba “Problemas” una y otra vez. —Pero no aquí.

Donghae asintió.

—Ni hoy.

—¿Si no es hoy entonces cuándo?

Siwon frunció el entrecejo. Donghae era así, impaciente.

—Está bien. Hoy. Pero no aquí.

—¿En tu departamento?

—Tampoco.

—¿Entonces…

—Conozco el lugar perfecto. Ponte un abrigo.

~*~

—Cuando te llamé dijiste que no estabas ocupado —comentó Hae. Iban en el auto de Siwon a no sabía dónde.

—Sí.

—¿Vistes así para estar solo en tu casa? —le preguntó. Su amigo estaba elegante. Vestía una camisa celeste, con los primeros botones desabrochados, un saco negro, igual que los pantalones y ese reloj que le había costado muchísimos won. Siwon jamás usaba joyería cuando estaba solo en casa, Donghae sabía que reservaba sus cadenas y pulsera caras para ocasiones especiales.

Siwon rió.

—Iba a comer con mis compañeros de trabajo.

—Lo siento...

—No te disculpes. Sonabas muy triste por teléfono. Te escuché y se me quitaron las ganas de ir. Prefiero estar contigo.

Donghae sonrió interiormente y no dijo nada más. Miró por la ventana y se extrañó al darse cuenta de que iban hacia el puerto.

—¿Por qué vamos…

—Ya verás —sonrió el más alto.

Estacionaron fuera de un edificio que decía algo sobre yates. Donghae siguió a Siwon, curioso. Entraron y fueron a la parte trasera del edificio, donde había un muelle y muchísimos botes anclados.

—Conoce a Stella —le dijo Siwon, señalándole un velero de color blanco y bordes azules.

—¿Es tuyo? —preguntó Donghae. Siwon asintió. —No sabía que supieras navegar. ¿Por qué no me dijiste que tenías uno?

—Hace mucho tiempo que no lo uso.

—¿Por qué no?

Siwon sonrió, melancólico, mirando sus pies.

—A Hangeng le gustaba mucho navegar —dijo.

Donghae asintió. —¿Él te enseñó a navegar?

—Sí. Solíamos venir los fines de semana. Había veces en las que nos perdíamos en medio del océano por una par de días. Era divertido.

Donghae volvió a asentir. Se quedó mirando el bote con detenimiento, pensando.

—Este velero debe ser muy especial para ti… para los dos —dijo, refiriéndose a Hangeng.

Siwon se encogió de hombros. —Quise venderlo, pero Geng me pidió que no lo hiciera. Cuando viene a verme, venimos aquí.

—Ah —dijo Hae. —¿E-estás seguro de que… podemos… ya sabes… aquí?

Siwon rió. —Claro que sí. Sube.

Ayudó al más bajo a subir, y luego de encargarse de las amarras, se subió también.

No era un bote grande, pero a Donghae le fascinó. Siwon se dirigió directamente al timón, o lo que fuera, porque Donghae no entendía de barcos. El más bajo se dedicó a observarlo todo, y como curioso que es, decidió explorar. Bajó por una escalera al interior. Había una pequeña estancia, con un sofá blanco y una alfombra oscura que cubría el piso. Una pequeña cocina con un mini refrigerador, una estufa y un lavaplatos, además de una repisa para platos y cosas por el estilo. Una puerta pequeña conducía a un pequeño baño, con todo lo indispensable. La puerta del fondo le pareció que sería la recamara. Y en efecto lo era. Tenía una cama grande que abarcaba la mayoría del espacio. Había un armario para ropa y nada más. Le gustó mucho la recamara porque era acogedora. Se sentó en la orilla de la cama, pensativo.

¿Era lo correcto? Estaba allí para que Siwon le enseñara cómo hacer el amor. Él de verdad quería saber qué hacer para satisfacer los deseos de su pareja, pero si pensaba todo bien, su petición era descabellada. Porque tendría sexo con su mejor amigo. ¿No sería acaso serle infiel a su monito? Pero es que él de verdad quería perder ese miedo que tenía, y Siwon era su única salida, ¿verdad?

No supo cuánto tiempo estuvo cavilando hasta que su amigo se asomó a la recamara.

—Aquí estabas —sonrió.

Donghae le devolvió la sonrisa, algo débil.

Siwon se quitó el saco, lo colgó en un perchero detrás de la puerta y se sentó junto a Hae.

—¿Quieres beber algo? —le preguntó.

—Yo no bebo —respondió el pez, confundido, porque Siwon lo sabía.

Éste sólo sonrió. —Lo sé, pero dado a lo que vamos a hacer… ¿quieres beber algo?

Donghae asintió.

—Ven —salieron de la recamara, Siwon le indicó que se sentara en el sofá. De algún lugar de la pequeña cocina, sacó una botella de champagne, sacó dos copas, un poco de hielo y sirvió un poco del contenido de la botella.

A Donghae no le gustó.

—Sabe horrible.

Siwon rió, bebiéndose todo de un solo trago.

—Tienes que aprender a beber.

—No.

Siwon se encogió de hombros, sirviéndose un poco más de champagne. Después de tres copas, Donghae seguía con la suya casi llena.

—Si no te bebes eso, no te haré nada —dijo Siwon.

Donghae se sonrojó y le dio un manotazo.

—No lo digas así —masculló.

El pelinegro no pudo evitar reírse mientras veía como el pez se bebía todo el contenido de su copa.

—Puaj.

—No vayas a vomitar.

—No lo haré.

—Bien. Porque si lo haces, no te besaré —dijo acercándose al pez peligrosamente.

Donghae tragó duro y cerró los ojos. La boca de Siwon sabía a champagne, pero sorprendentemente no le molestaba el sabor, de hecho, le gustó. La lengua de Siwon exploró la boca del otro con lentitud, casi con dulzura. Le sostenía el rostro a Donghae con una mano mientras la otra lo sujetaba por la nuca. El besó se prolongó varios minutos más hasta que Siwon se separó suavemente. Donghae lo miró, con las mejillas y los labios entre abiertos.

—¿Cómo te sientes? —le preguntó.

La vista de Donghae se posó en sus labios. Tragó saliva antes de responder.

—Mareado —murmuró.

Siwon le sonrió cariñosamente y lo rodeó con los brazos, atrayéndolo hacia sí y acomodándose en el sofá de tal forma terminó semi recostado con la mitad del cuerpo de Hae encima.

El pelinegro comenzó a acariciar el cabello castaño del otro, maravillándose por lo sedoso que era. Donghae ronroneó como un gatito ante esas caricias y Siwon ahogó una risita. El más bajo cerró los ojos con gusto y recostó la cabeza en el amplio pecho de su mejor amigo, disfrutando del sonido acompasado de sus latidos. Era un sonido tan relajante que comenzó a sentirse muy soñoliento de repente.

—Siwonnie… —murmuró arrastrando las sílabas. —Eres muy amable…

Siwon sonrió.

—Eres… un gran amigo.

La sonrisa en el rostro del pelinegro se tornó un tanto amarga. ¿De verdad lo era? Después de todo, Hyukjae también era su amigo.

—Te quiero… —dijo Hae, acurrucándose más contra el cuerpo de su mejor amigo.

—Yo también te quiero Hae —respondió el pelinegro, bajito, inclinándose para besar la cabeza del más bajo. Continúo acariciando su cabello hasta que sintió la rítmica respiración de su amigo.

Sonrió, un tanto enternecido. Con cuidado, acomodó a Donghae en sus brazos y lo cargó hasta la recamara. Con destreza lo sostuvo con un brazo mientras que con el otro abría las mantas de la cama. Lo recostó, le quitó la chaqueta y la sudadera que llevaba puesta y lo dejó con una simple musculosa blanca. Siwon se tomó el tiempo para admirar los brazos de Donghae y sus pectorales que se marcaban deliciosamente en la tela blanca. Le quitó los zapatos y los pantalones de mezclilla para que durmiera cómodamente. Observó con cierto deleite la prenda interior de su amigo, bóxers blancos que no disimulaban para nada su hombría, que si bien se estaba flácida, era bastante notoria.

Siwon agitó la cabeza para alejar ese tipo de pensamientos de su cabeza. Cubrió a Donghae con las mantas y regresó a la mini salita. Se sentó en el sofá y se sirvió otra copa de champagne, que se tomó de un solo trago.

¿Estaba haciendo lo correcto?

~*~

Cuando Donghae despertó, lo primero que hizo fue bostezar y estirarse para desperezarse. Se sentó en la cama, pensando qué servirse de desayuno, cuando se dio cuenta de que no estaba en su habitación. Miró en derredor, asustado. Después se percató de que estaba solo en camiseta y ropa interior. Sintió alivio al notar su ropa colgada en el perchero de la puerta. Se levantó de la cama de inmediato, y se arrepintió en seguida. El piso bajo sus pies se movió y perdió el equilibrio por breves segundos. Se sintió muy mareado de pronto. ¿Por qué? Con cuidado caminó hasta la percha y cogió sus pantalones, se los puso enseguida y salió de la recamara. Recordó entonces que se encontraba en el bote de Siwon, pero no veía a su amigo en ningún lado. Cruzó la mini cocina y la mini salita, aun haciendo esfuerzo por no perder el equilibrio, y subió la escalerilla que daba a la cubierta.

—Wow —exclamó a penas su cabeza se asomó lo suficiente como para ver el exterior.

El sol brillaba majestuosamente sobre su cabeza y soplaba una brisa muy fresca que movía las velas de color blanco. Donghae paseó su mirada en derredor, maravillado ante el mar azul que lo rodeaba. Sintió una leve sensación de sobrecogimiento al pensar que estaba tan lejos de su casa.

—Ya despertaste.

La voz de Siwon le hizo salir de sus cavilaciones. Su amigo estaba detrás del timón, con una lata de refresco en la mano. Seguía vestido como ayer, sólo que ya no estaba usando el saco negro y se había abierto varios de los botones superiores de su camisa.

—¿Dónde estamos?

—Sólo un par de kilómetros lejos de la costa. Lo suficiente como para que no se vea y nada ni nadie nos perturbe —sonrió Siwon, dándole un sorbo a su lata de Coca-Cola. —No tenías ningún plan importante para hoy, ¿o sí?

—Pues, pero… Hyukkie…

—Ya hablé con él —dijo Siwon, y por alguna razón, evitó mirar a Donghae. —Le dije que pasarías el fin de semana navegando conmigo.

—¿Todo el fin de semana?

Siwon asintió.

—No tienes que poner esa cara de espanto —sonrió, pero algo en su sonrisa notaba que estaba un poco dolido. —Podemos volver cuando quieras, no tardaremos más de hora y media.

Donghae asintió.

—Lo lamento —se disculpó Siwon. —Lamento haberlo hecho sin consultarte. Puedes volver a dormir si quieres. Daré la vuelta y regresaremos.

—N-no —se apresuró a decir Donghae. —Quiero decir… no estoy enojado. Sólo… sólo me sorprendí un poco —se mordió el labio inferior, nervioso. —No tenemos que regresar todavía.

Siwon asintió.

—¿Quieres que te enseñe? —preguntó, señalando el timón.

Donghae asintió enérgicamente y se acercó a su amigo.

Siwon le dio una charla rápida sobre las partes fundamentales del bote y sus usos en la navegación. Le indicó a Donghae como mover el timón y por un momento, Donghae condujo el curso del bote.

El castaño estaba bastante concentrado en lo que hacía que no tuvo tiempo de fijarse en lo apegado que estaba Siwon a él. El pelinegro le rodeó por la cintura y comenzó a repartir besos por la piel expuesta de su cuello.

—Te secuestré por el fin de semana sólo para enseñarte cómo hacerlo —murmuró con voz ronca en el oído del castaño. —Espero que no te moleste. Sólo estoy haciendo lo que me pediste.

Donghae pasó saliva por su garganta y asintió, demasiado nervioso como para hablar. Sentía muchas cosquillas donde sea que se posasen los labios de Siwon. Éste se deslizó a la mejilla del castaño y le besó la comisura de la boca.

—¿No tienes hambre? —preguntó alegremente, soltándolo. —Prepararé el desayuno. Pero antes tenemos que dejar de movernos.

Amarró las velas e hizo un par de cosas más de las que Donghae no tenía ni idea.

Donghae suspiró, observando atentamente los movimientos de su mejor amigo. ¿Estaba haciendo lo correcto?

~*~

—¡Esto está delicioso! —exclamó Donghae, engullendo rápidamente su arroz con huevo frito.

Siwon sonrió complacido mientras sorbía su taza de café.

—No sabías que cocinaras tan bien.

El pelinegro se encogió de hombros.

—Hangeng me enseñó un par de cosas y no las he olvidado.

Donghae y tragó y dejó su bol y los palillos sobre la mesa, con una expresión un tanto pensativa.

—Piensas mucho en Hangeng —dijo.

A Siwon le sonó más como afirmación que pregunta, pero aún así respondió.

—De vez en cuando —le dio otro sorbo a su café, mirando atentamente a su mejor amigo. —Es la única persona a la que he amado —añadió. —Es normal que piense en él.

Donghae asintió levemente, sin perder ese aire pensativo.

—¿Y… seguro que podemos estar aquí? Quiero decir…

—El bote ya no le pertenece Hangeng. Es mío y puedo traer a quién se me dé la gana. Además estoy seguro de que a Geng no le molestaría. Siempre le caíste bien —sonrió. Donghae volvió a asentir levemente. —De todas formas Geng no tiene por qué enterarse de lo que haremos —Donghae seguía medio absorto en sus pensamientos, y sólo movía la cabeza. —Así como Hyuk —agregó.

Donghae dejó de mover la cabeza, y sus ojos se tornaron brillantes. En seguida Siwon se arrepintió de haber mencionado a Hyukjae. Las mejillas de Donghae se colorearon un poco y las lágrimas amenazaban con caer de sus ojos.

—¿No vas a comer más? —preguntó el pelinegro.

Donghae negó con la cabeza y se puso de pie.

—Donghae…

—Voy al baño —dijo y se escabulló.

Siwon suspiró y recogió la mesa. Dejó los platos sucios en el fregadero y se maldijo mentalmente por ser tan estúpido.

¿Por qué lo dijo? ¿Por qué tuvo que mencionar a Hyukjae? ¿Qué clase de idiota sin tacto era? Lo peor era que lo había disfrutado. Hacer sentir mal a Donghae porque estaba a punto de engañar a su adorado novio con él. Y no debería sentir así. Se supone que Donghae es su mejor amigo. Pero Siwon, por más que tratara, no podía seguir engañándose. Él nunca estuvo muy de acuerdo con esa relación. Y no porque pensara que Hyukjae era una mala persona, al contrario. Hyukjae era uno de sus mejores amigos. Se conocían desde la secundaria, y aunque nunca habían sido de esos amigos que se ven a menudo, las pocas veces que se reunían siempre resultaban de lo más agradables. Tal vez ahora se habían distanciado un poco, y había sido precisamente por Donghae. Siwon y Donghae habían sido amigos toda la vida. Crecieron juntos, prácticamente aprendieron a caminar de la mano. Siwon siempre le había cuidado, y que de repente apareciese Hyukjae en la vida de Donghae para tomar ese lugar… A Siwon no le gustaba pensar que eran celos los que sentía, pero sí, lo eran. Hangeng se lo había dicho muchas veces. ‘Tú estás tan atado a Donghae que él día en que él encuentre a alguien con quien compartir su vida, te sentirás desplazado’. Y sí, así se sentía. Desplazado. Tal vez por eso sentía ese placer sádico al hacer sentir mal a Donghae. Porque sí, le gustaba de sobremanera pensar que él estaría con Donghae de esa forma, que lo tomaría por primera vez, que sería con él y no con Hyukjae.

Suspiró. A veces podía llegar a ser tan mezquino.

Antes de Hyukjae, Donghae y él se veían casi todos los días, o por lo menos se hablaban todos los días por teléfono. No había un día en que Siwon no supiera de Donghae. Incluso durante los años que estuvo junto a Geng, su relación con Donghae era muy estrecha. Hangeng jamás se opuso, al contrario, le tenía una simpatía especial a Donghae, solía decir que era una demasiado pura para este mundo. ‘Yo sé que lo amas SiYuan’ solía decirle Hangeng, ‘Pero también sé que me amas a mí, y eso es suficiente’.

Siwon nunca había entendido completamente lo que Hangeng quería decir. Por supuesto que él amaba a Donghae, era su mejor amigo. Pero el amor que sentía por Donghae y el que sintió por Geng en aquel entonces eran dos cosas totalmente diferentes. Sí admitía que con Donghae era un tanto posesivo, pero eso lo atribuía a ese amor de hermanos que sentía. Donghae había dependido de él casi toda su vida, y que de repente ya no lo buscara porque tenía a alguien más a quién recurrir… Le dolía. Y mucho. A pesar de eso, Siwon se las había ingeniado para jamás demostrar ese dolor a sus mejores amigos. ¿Qué clase de persona sería si demostrase a viva voz su descontento con la relación de sus amigos? También sentía celos por Hyukjae, pero en menor medida, claro. Si antes se veían poco, ahora era mucho menos, y casi siempre que lo veía era en compañía de Donghae. Y no es que le molestara estar en compañía de su mejor amigo, pero extrañaba los momentos de él y Hyuk a solas.

‘Tú eres muy posesivo con lo amas SiYuan’ le había dicho Geng una vez, mientras hacían el amor. ‘Debes aprender a ser más desprendido, si no terminarás sufriendo mucho’.

Siwon no sufría porque Donghae y Hyukjae estuvieran juntos, pero no podía negar que en algunas ocasiones lo hacía sentir terriblemente solo.

Donghae volvió del baño con los ojos enrojecidos.

—Hae… —murmuró Siwon y se acercó inmediatamente a su mejor amigo.

Donghae se dejó abrazar por el pelinegro, quien después de unos segundos lo arrastró hasta el sofá y lo obligó a sentarse con él, sin dejar de abrazarlo.

—No tenemos que hacer nada Hae —murmuró Siwon en tono conciliador mientras le acariciaba la espalda. —No estás obligado a nada. Podemos regresar cuando quieras.

Donghae tenía el rostro oculto en el pecho del más alto.

—No llores Hae, odio verte llorar…

Donghae se apartó suavemente de Siwon y lo miró a los ojos, los suyos aún denotando claramente que había estado llorando.

—Eres un buen amigo Wonnie… —dijo con un hilo de voz.

Siwon le sonrió, conmovido por el aspecto tan frágil de su mejor amigo. Alzó la mano y le acarició la cabeza con cariño. La siguiente acción de Donghae lo sorprendió por completo. El castaño le tomó el rostro con ambas manos y lo acercó. Siwon reaccionó cuando sus labios estaban siendo acariciados por los de Donghae. Pensó en apartarlo, en detener todo de una buena vez, pero no pudo. Donghae le besó...

Promesa / Incompleto

Título: Promesa
Pareja: EunHae/HaeHyuk
Tipo: Slash
Género: Romance
Clasificación: PG-13
Advertencia: Este fic está incompleto y no veo su 'completación' en un futuro cercano xD


Promesa

Todos los días de tu vida has hecho lo mismo. Todos los días han sido iguales para ti. Te levantas temprano, tomas una ducha rápida, te vistes con el uniforme, desayunas algo ligero, y te marchas a la escuela. Después de clase o estás en el club de baile o en el club de fútbol, y empleas mucho de tu tiempo libre en el estudio.

Para ti, toda tu vida se limita a la escuela. Sabes que hay un tiempo “antes de”, ese cuando fuiste bebé, pero no recuerdas nada. La vida para ti comenzó con la escuela.

Ahora ya cursas el último año, tus días siguen iguales, malditamente iguales. Eres preso de esta rutina desde hace muchos años, pero no siempre ha sido así. Hubo un tiempo en que tu día a día siempre era algo nuevo. Esos días comenzaron en la primaria, y terminaron en la secundaria. Comenzaron cuando conociste al bullicioso de Lee Donghae, y terminaron cuando tú y él se fueron a preparatorias diferentes.

Lo conociste durante un castigo, un castigo que en verdad no merecías, pero eso al maestro no le había importado. Tú solamente pasabas por ahí al momento de la pelea, fuiste testigo de cómo esos niños de un curso superior le quitaban el almuerzo a una niña de tu grado, viste como esta rompía a llorar y como Donghae salía en su defensa. Viste como el pequeño castaño llamó a los niños grandes de mil maneras diferentes, todos insultos muy originales, y también viste como él, muy valientemente, se abalanzaba sobre uno de ellos, intentando quitarle la lonchera de la niña. Tú sólo te quedaste allí mirando todo porque te llamó la atención, y cuando llegó el maestro, este sólo te vio allí, parado cerca del pleito, y te llevó con los otros. Los dejó un par de horas después de clases, sentados muy lejos el uno del otro, copiando la frase “No debo golpear a nadie” de la pizarra. El maestro abandonó la sala un momento, y Donghae aprovechó para girarse y mirarte, y preguntar tu nombre.

‘Lee Hyukjae’

‘¿En serio? Yo soy Lee Donghae’ rió.

Desde ese día comenzaron a hablar. No iban en la misma clase, pero Donghae se acercaba a ti en los recreos, sólo para hablarte. Tú agradecías su compañía. Siempre fuiste tímido y hasta un poco retraído, todo lo contrario a ese niño, que era alegre y escandaloso y hablaba con todo el mundo.

Donghae siempre tenía ideas nuevas, algunas interesantes, otras realmente absurdas; eso no te importaba, le seguiste en todas y cada una de ellas. Se hicieron completamente inseparables.

Recuerdas los días de secundaria con cariño. Recuerdas a Donghae y al enorme grupo de amigos que tenían. Él se hizo muy popular rápidamente, por su chispeante personalidad y su carisma, eso te arrastró a ti también, y te viste de pronto rodeado de gente que se reía de tus bromas, y te diste cuenta de que estar con tantas personas a la vez no era desagradable.

La vida te parecía maravillosa. No querías nada más, lo tenías todo, buenas calificaciones, eras popular, y tenías el mejor amigo que pudieses desear. Desafortunadamente, el tiempo siguió avanzando, y llegó el momento de apartarse.

Tú y él habían hecho una promesa de asistir a la misma preparatoria, en Seúl, una preparatoria con muy buenos índices de ingreso a la universidad y con excelente formación en áreas artísticas como el baile, el canto y la música. Secretamente ambos compartían el mismo sueño: ser artistas y debutar algún día, ojala que en el mismo grupo.

Tú tenías todos tus documentos listos para ser enviados a esa preparatoria. Era más que claro que los aceptarían a ambos, puesto que poseían las más altas calificaciones. Llevaste todos tus papeles al salón de maestros, y se los entregaste al encargado de esas cosas. Te dijo que esperaras un segundo, porque le habían llamado por teléfono y tú asentiste. De curioso, fijaste la vista en el revoltijo de papeles que tenía en su escritorio, y sonreíste cuando viste el documento con la fotografía de Donghae. Leíste rápidamente todo el formulario de ingreso a la preparatoria de tu amigo, y te llevaste una gran sorpresa cuando leíste que el nombre de la preparatoria a la que iría tu mejor amigo no era el mismo que la tuya.

Contrariado, saliste de la sala de profesores, a buscarlo, y lo encontraste en la entrada de la escuela, pero no estaba solo. Estaba con su novia, una chica que ya cursaba la preparatoria en un instituto local. Reconociste el uniforme de inmediato y sentiste algo encogerse en tu interior. Eso no te impidió que lo llamaras.

—¡Donghae-ah!

El castaño volteó a verte y sonrió. Dejó a su noona a solas un momento y corrió hacia a ti.

—¿Qué sucede?

Tú no sabías por dónde empezar. Te sentías traicionado, dolido. ¿Cómo poner en palabras todo lo que sentías?

—Iremos a Seúl —dijiste. —Al Instituto___ —le miraste a los ojos, y sentiste que los tuyos se estaban humedeciendo, pero eso no te detuvo. —Sacaremos las mejores notas, ingresaremos a una buena universidad y apenas tengamos la oportunidad, audicionaremos en una compañía grande, comenzaremos el entrenamiento y debutaremos.

Donghae te miró algo apenado.

—Lo siento Hyukkie —dijo.

Y eso fue suficiente para ti. No esperabas explicaciones ni disculpas. Todo había quedado muy claro. Los planes trazados, los sueños juntos, todo eso desde ese momento sería sólo tuyo.

No dejaste de hablarle ni de juntarte con él, pero algo en su amistad se rompió. Él día que se graduaron de la secundaria, quisiste decirle cosas, cómo te sentías, lo asustado que estabas de emprender este viaje a Seúl sin él, pero no lo hiciste. Simplemente le abrazaste, le deseaste buena suerte en su futuro y él te deseó lo mismo.

Esa fue la última vez que lo viste. Desde entonces tu vida se ha convertido en la miserable rutina que vives ahora. Pero te consuelas a ti mismo diciéndote que sólo te queda un año más, y que prontamente tu esfuerzo se verá recompensado.

Audicionaste junto a un gran amigo que conociste apenas llegaste a Seúl, Junsu. Pero Junsu fue escogido, no tú. Te alegraste mucho por él y prometiste que volverías a intentarlo el año entrante. Así que ahora tu meta más próxima es audicionar nuevamente a esa compañía y quedar seleccionado sí o sí, por lo que darás el máximo en tus prácticas de baile y canto.

Hoy es el primer día de clases de tu último año de preparatoria. No estás emocionado, estás ansioso de que este semestre comience y así dar lo mejor de ti. Sales de tu casa y te aseguras de cerrarla bien. Vives solo desde que llegaste a Seúl. La preparatoria queda cerca, por lo que te vas caminando. De camino, varios estudiantes te saludan. Eres popular, tus talentos en el baile y en el canto te han ganado el respeto de todos.

Llegas justo a tiempo, un par de segundos antes de que entre el profesor. Este anuncia que tendrán un nuevo compañero de curso, y tú te acomodas mejor en tu silla, demostrando interés. El profesor le dice al nuevo alumno que pase. Al principio no le reconoces. Tiene el cabello mucho más largo, pero acomodado perfectamente de tal manera que le hacía lucir guapo con un toque de rebelde. Le reconoces cuando sus miradas se cruzan y él te sonríe. Su sonrisa sigue siendo la misma.

—Mi nombre es Lee Donghae —se presenta a la clase y hace una venia. —Por favor sean buenos conmigo.

Algo así como un murmullo de aprobación se extiende por todo el salón, pero no le prestas demasiada atención. Estás demasiado sorprendido.

El profesor le indica que se siente en el pupitre vacío uno dos puestos más atrás del tuyo. Él pasa a tu lado, y escuchas su risa al ver tu cara de asombro. Sientes su vista taladrando tu nuca y te volteas ligeramente para comprobar que te está mirando. Ubicas la mirada en el frente inmediatamente y no te atreves a mirarle de nuevo.

La clase pasa demasiado lenta para ti. Cuando suena el timbre, y todos comienzan a salir, sientes un alivio tremendo. Te giras, para hablarle, pero le ves rodeado por tus compañeras de clase.

—¿No eres de Seúl? ¿De dónde eres?

—¿Dónde estudiabas?

—¿Tienes novia?

Te levantas de tu asiento y abandonas el salón, pensando que ya habrá oportunidad de hablar con él. Te preguntas si aún te recuerda. Claro que debe recordarte, te sonrío. Vas por la mitad del pasillo cuando escuchas que alguien te llama.

—¡Eh! ¡Hyukjae-ah!

Detienes tus pasos y te giras.

Él se acerca a ti con una enorme sonrisa.

—¿No me recuerdas? —te pregunta. —¿Ya te olvidaste de mí?

—Claro que no —sonríes, enseñando todos los dientes y hasta las encías. Ambos se funden en un abrazo, de esos que dejan sin respiración.

—Ha pasado mucho tiempo —comenta él. —Has cambiado mucho.

—Tú también has cambiado. Has crecido.

—Tú también —ríe. —Me gusta el color de tu cabello —señala tu cabello rojo brillante.

Tú te sonrojas levemente.

—Me lo teñí para actuar en un musical.

—¿De verdad? ¿Tenías el papel principal?

—No, sólo era el antagonista.

—Wow, eso sigue siendo importante.

Tú sonríes.

—Tenemos mucho de qué hablar. Han pasado tantas cosas. Tienes que contarme cómo es tu vida en Seúl —te dice él, pasando un brazo alrededor de tu hombro e instándote a caminar.

—¿Cuándo te mudaste a Seúl?

—Hace un mes, y me cuesta acostumbrarme. Me sorprende que hoy haya llegado a la hora, siempre me pierdo.

—Yo puedo mostrarte los alrededores —sugeriste.

—Eso sería de mucha ayuda.

Siguen hablando y hablando, y es como si nunca se hubiesen separado. Te sorprende lo fácil que es hablar con él después de dos años de no haberse visto ni saber nada el uno del otro. Te sorprende que Donghae siga siendo el mismo de la secundaria, igual de enérgico, igual de alegre, igual de sonriente, igual de guapo…

—¡Eh! ¡Eunhyuk-ah! —tú y Donghae están sentados en una banca en el patio de la preparatoria. Te volteas a ver quién te llama y sonríes. Te pones de pie y con un gesto le indicas a Donghae que espere un momento.

—Junsu-ah —dices, contento de ver a tu amigo después de varios meses. Le abrazas. —¿Cómo has estado? ¿Qué haces aquí?

—Vengo a ver los horarios de los exámenes que debo rendir para graduarme este año —te explica.

—Vaya. ¿Cómo va lo del grupo? La última vez que hablamos me dijiste que te habían puesto en un grupo de cuatro.

—Sí, pero ese proyecto se rechazó.

—Ah…

—Pero eso no importa. Hay algo mejor que vine a decirte. Ahora estoy en un grupo de cinco miembros, y debutaremos el mes que viene.

—¿En serio? —exclamas, sorprendido y feliz a la vez. —Oh, de verdad… Felicidades —le abrazas nuevamente mientras los dos se ríen. —¿En dónde?

—Será por televisión. Transmitirán el comeback de BoA-shi, y actuaremos una canción con ella.

—¿BoA? —repites, impresionado. —¿Conoces a BoA?

Junsu se ríe y asiente.

—Es muy agradable. ¿Puedes creer que ella tiene nuestra edad?

—¿En serio? —te asombras. Ella tiene tu misma edad y ya tiene una gran carrera como cantante. Tú en cambio ni siquiera has sido contratado como aprendiz en ninguna compañía. —Bien, este año será mi año. Audicionaré y quedaré —dices con determinación.

Junsu te sonríe y te palmea el hombro, dándote ánimo.

Charlan un par de minutos más hasta que tu amigo te dice que debe irse. Se despiden y prometen reunirse después del debut de Junsu para celebrar.

Regresas junto a Donghae, quien te mira curioso.

—¿Por qué ese chico te llamó Eunhyuk?

Tú te echas a reír.

—Es un apodo que me gané en aquí después de mi primera presentación.

—¿Si?

Tú asientes.

—¿Quién es él? Se ve que son muy amigos.

—Él es mi mejor amigo —dices. —Xiah Junsu. Hará su debut muy pronto.

—¿De verdad? Vaya, debe ser muy bueno.

—Lo es. Es la mejor voz que he escuchado en mi vida —dices, con orgullo.

Donghae te sonríe, es una sonrisa extraña, pero no deja de ser bonita.

—El timbre sonó hace un par de minutos —te dice.

—¿Qué? —exclamas, sorprendido. Miras en derredor y en efecto no ves a nadie. —¿Por qué no me lo dijiste? —le reprochas.

—Te veías muy feliz hablando con ese chico —se encogió de hombros. —Seguro que no le veías de hacía mucho.

—Sí, pero…

—Ya déjalo, mejor vámonos porque vamos tarde —dice, comenzando a caminar.

—Donghae-ah, no es por ahí…

Él se ríe y te sigue.

Los días pasan. Te concentras mucho en tus prácticas y en tus estudios. Donghae se ha unido al club de baile, por lo que practican juntos. Y él es bueno, es condenadamente bueno. Cuando baila es como si fuera a romper el escenario por la energía que desborda.

—Eres muy bueno —le dices durante un momento de descanso.

Él te sonríe. —Practico todos los días.

—Entonces, ¿también quieres debutar?

Él asiente. —Ha sido mi sueño desde la primaria, ¿no lo recuerdas? —te sonríe, pero es una sonrisa extraña.

Tú asientes con la cabeza y te alejas en busca de una botella de agua. No quieres hablar del pasado, siempre lo evitas, porque en el fondo sigues dolido porque él te cambió, a ti, a la promesa y a su amistad, por esa noona, y ni siquiera sabes si siguen de novios o no. No quieres preguntarle porque no quieres saberlo.

—¿A qué compañía quieres entrar? —te pregunta, acercándose, intentando entablar una conversación.

—SM.

Él sonríe. Su sonrisa es hermosa. —No has cambiado.

—¿Por qué?

—Cuando íbamos en secundaria decías lo mismo, que querías entrar en la SM.

Te encoges de hombros, bebiendo agua.

—¿No recuerdas a qué compañía quería entrar yo? —te pregunta.

Tú niegas con la cabeza y evitas su mirada que, en tu opinión, se tornó un tanto decepcionada.

—Tienes muy mala memoria —le escuchas murmurar antes de que se aleje con destino al reproductor de música.

Le miras presionar la tecla de “play” y la música comienza a inundar la estancia. Le ves moverse, torcer los pies, mover los brazos, las caderas.

Te acomodas el mechón de pelo rojo que te cubre la frente y suspiras. No es que tengas mala memoria. Por supuesto que recuerdas cuál era la compañía a la que él quería entrar cuando iban en secundaria. Pero por alguna razón no quisiste que él lo supiera. No querías sentirte tonto al decirle que sí recuerdas, y que la razón por la que quieres entrar en la SM es él, porque antes él solía decirlo a cada momento, que entraría en esa compañía y que debutaría algún día contigo.

Te sientes extraño. ‘No soy yo el que tiene mala memoria’ piensas con amargura. Porque fue él quien olvidó la promesa y todos los planes que tenían juntos.

Donghae vive solo. Después de un mes, vas a conocer dónde vive. Es cerca del centro, en un edificio. Su departamento es muy pequeño, suficiente para una persona. No tiene muchas cosas. En la salita, que es mitad comedor, hay un sofá que se ve viejo, pero cómodo, y una mesa con cuatro sillas. No hay televisión, pero sí una laptop sobre la mesita de centro. La cocina es de esas estrechas, con una estufa normal, y lavaplatos al lado, una encimera, y los gabinetes superiores donde guarda platos, vasos y cosas por el estilo. Tiene una pequeña nevera.

La habitación de Hae es lo que más te gusta. Es simple. No hay cama, sólo un colchón en el suelo con muchas mantas y algunos muñecos de felpa encima. Hay un espejo grande, que casi cubre todo el muro, también tiene un ventanal grande que dejar entrar la luz a raudales. Hay una cajonera de madera marrón, una lámpara de lava encima. También notas que tiene un estéreo, y junto a este pilas y pilas de cds. Los parlantes están repartidos en cada extremo de la habitación.

Uno de los muros tiene muchos posters de las cosas que le gustan a Hae: series de anime, juegos de video, artistas.

—¿Y este? —te acercas a ver un poster que muestra a cinco chicos, guapos en tu opinión. —¿DBSK?

—Un amigo de Mokpo es miembro de ese grupo. Debutaron hace poco.

—Lo sé. Mi amigo Junsu está en este grupo.

—¿En serio?

Y hablan de sus amigos.

—¿No recuerdas a Yunho? Iba en secundaria con nosotros.

Sí lo recuerdas. Yunho era un chico alto y guapo. Siempre podías encontrarlo bailando en la plaza de la ciudad con su grupo de amigos. Le gustaba Michael Jackson.

—Sí lo recuerdo. No sabía que él también quería debutar.

—No quería —río Donghae. —Yunho pensaba entrar a estudiar Leyes, pero un agente de la compañía lo vio bailando y le propuso hacer un viaje hasta Seúl para que otras personas lo vieran. Al final se quedó aquí. Lleva entrenando un año.

—Sí, Junsu también lleva un año entrenando —dices, y suena como a un suspiro.

—¿Tú no audicionaste?

—Lo hice. Lo hicimos juntos, pero eligieron a Junsu —sonreíste. —Dijeron que mi baile era genial, pero que si podía mostrar algo más sería mucho mejor.

—¿Algo más como qué?

—Querían que cantara —tus mejillas se tornaron un poco rojas, pero decidiste ignorarlo. —Y lo mío no es el canto —reíste. —Canté un poco y dijeron que estaba bien, pero que necesitaba algo más para entrar.

—Mmm… Supongo que a veces bailar no es suficiente —murmura Donghae. —Pero eso no significa que no tengamos oportunidad —agrega, mirando fijamente el poster de DBSK. —Hasta hace un año, Yunho no cantaba. Me contó que en la compañía le obligaron a cantar, para probarlo, y lo hizo. Según él, el entrenador vocal dijo que su voz podía mejorar si se ponía a trabajar. Así que lo hizo. Me reuní con él en cuanto llegué a Seúl y me demostró lo bien que canta ahora. Me dijo que a pesar de cantar, a él le venía mejor rapear. Quizás a ti también te venga mejor eso que el canto.

—Mmm… No lo sé, nunca lo he intentado… —no quieres sonar pesimista, pero es inevitable que te escuches así. —En público —agregas. Porque si lo has hecho. La verdad es que te gusta mucho el rap, y has llegado incluso a escribir algunos, pero jamás te has atrevido a mostrarle aquel talento –si es que es uno- a nadie.

—Tenemos que esforzarnos si queremos ser elegidos —dice él, con cierto entusiasmo en la voz y en la mirada. —Desde mañana empezaremos a entrenarte para que cantes y rapees.

—¿Y cómo haremos eso? —ríes.

—Yo puedo cantar. Mi padre me enseñó a hacerlo desde pequeño. Rapear será complicado, pero no imposible. Sólo tenemos que escuchar un montón de rap y copiar el estilo que más nos guste, practicar hasta dominarlo, y después agregar un toque personal que nos haga únicos.

—Hablas como si todo fuera muy fácil.

—Lo será si trabajamos duro —te dice él, sonriendo. Hay algo en su sonrisa y en su forma de mirar que hace que aguantes la respiración. No sabes qué es y, en verdad, no quieres saberlo. —Nos presentaremos en las audiciones de Agosto del próximo año y quedaremos. Lo haremos Hyukkie, ¿de acuerdo?

Hay algo en la forma en la que te habla, algo en ese Hyukkie, que remece tu interior. Es como antes, como cuando tenían catorce años y soñaban con pararse en un escenario frente a muchas personas. Es como si el tiempo hubiese retrocedido a esa época de tu vida. No, es como si nada hubiese cambiado, como si Donghae jamás hubiese roto la promesa que hicieron. Aquel pensamiento te llena de una dicha que hace mucho tiempo no sentías. Es extraño. Sientes renovadas ganas y entusiasmo por hacer tu sueño realidad. Por mucho tiempo quisiste convencerte de que tu sueño de ser artista seguía siendo lo que más querías hacer en este mundo, y trataste por todos los medios de ignorar esa sensación de vacío que te invadía ante la perspectiva de cumplirlo sin tu mejor amigo. Ahora te das cuenta de que ese sueño jamás fue el mismo sin Donghae, que si no es con él jamás se cumplirá. Tú quieres debutar, quieres ser un artista y que el mundo entero reconozca tu talento, pero si no es al lado de este muchacho de cabello castaño que te mira con firmeza e ilusión, entonces no quieres.

—De acuerdo —dices, sonriendo, enseñando tus encías. Sellan sus palabras con un apretón de manos.

Inconscientemente han vuelto a hacer una promesa.

Han pasado los meses. Tú y Donghae practican sin descanso. Ponen especial empeño en las clases de canto del instituto. El profesor de canto, Kang Chang Mo, pasa horas extras con ustedes en la sala de música, enseñándoles a controlar sus voces, yendo desde bajos a altos.

Durante ese tiempo quedaste maravillado con la voz de Donghae. Alguna vez lo habrás escuchado cantar cuando ambos vivían en Mokpo, pero escuchar al Donghae de ahora es completamente diferente. Su voz ha cambiado. Su tono es diferente. Las pocas veces que le habías escuchado cantar en el pasado habían sido agradables, pero eso no se compara a lo que se siente ahora.

Cuando Donghae canta te sientes como hechizado. Es como si el mundo se detuviera por completo y sólo existiera tu amigo y su voz.

Let me take you to a place nice and quiet
There ain't no one there to interrupt
Ain't gotta rush I just want to take it nice and slow

Su voz tiene algo que te resulta atrapante. El sonido aterciopelado te acaricia los oídos, y hace que la piel se te erice.

See I've been waiting for this for so long
We makin' love until the sun comes up
Baby I just wanna take it nice and slow

Hay algo más. No sabes si es por el contenido de la canción o no. Esas palabras, que de por sí son provocativas, suenan endemoniadamente sugerentes con la voz de Donghae. Te sonrojas sin saber por qué. No quieres saber por qué. Poco antes de que tu amigo termine de cantar, sales de la sala de música. Caminas con premura hacia los baños, tratando de calmar el ritmo de tu corazón.

¿Por qué? ¿Por qué sientes así? Fue sólo una estúpida canción.

Te metes dentro de un cubículo. Apoyas la espalda contra la pared y suspiras, inclinando la cabeza hacia atrás. Te golpeas la nuca contra la pared un par de veces.

No fue sólo una estúpida canción. Fue una estúpida canción, más una voz estúpidamente turbadora, más un intérprete estúpidamente sensual… ¿Sensual? ¿De verdad acabas de pensar eso?

Suspiras. Te niegas a darle importancia a que pensaste en tu amigo como ‘sensual’. En verdad no quieres meditar sobre lo maricón que eso te hace.

—Sensual —bufas con cierta amargura una vez sales del baño.

—¿Quién es sensual?

Esa voz hace que des un pequeño respingo mientras miras hacia el frente. Donghae te está mirando escrutadoramente, apoyado en los lavabos, con los brazos cruzados.

Te sonrojas en apenas medio segundo.

Donghae lo nota. Te mira, y aunque intenta mantenerse serio, tú notas la diversión que chispea en su mirada.

—¿Qué hacías en el baño? —pregunta, y él tono de voz que emplea hace que sientas la cara aún más caliente.

—No es de tu incumbencia —murmuras, ubicándote en el lavabo a la izquierda de él, abriendo la llave de agua y mojando tus manos, por inercia porque es innecesario.

—¿Quién es sensual? —vuelve a preguntar.

Sientes tu cara arder nuevamente, lo cual te fastidia.

—¿Por qué estás aquí? —preguntas en lugar de responderle.

—Vine por ti. El profesor Kang te espera.

—Gracias —murmuras.

—De nada —sonríe. No deja de mirarte de esa forma. Te dan ganas de golpearlo para que te deje de fastidiar. —No tienes de que avergonzarte Hyukkie —te dice con un tono que intenta ser condescendiente.

Tú frunces el ceño. —¿De qué hablas?

—No finjas Hyukkie. Sé lo que estabas haciendo —te dice, con esa sonrisa traviesa que tiene él.

Sí creías que no podrías sonrojarte más, estabas equivocado. Podías sentir que hasta la punta de las orejas te ardían.

—Gwaenchanh-ayo —te dijo, dándote una palmadita en el hombro. —Mejor vamos, Kang seonsaeng-nim se enfadará contigo.

Asentiste y saliste detrás de él.

~*~