Género: PWP?
Clasificación: NC-17
Serie: ? Aún no le pongo nombre xd
Summary: Serie de drabbles y viñetas sobre los miembros de EXO y tú. Todos los miembros de EXO tienen diferentes maneras de abordarte sexualmente.
ZiTao
Zitao es sensual. Es como un gato. Sus movimientos son
lentos cuando se trata de ti. Y es un mimado. Zitao ama que le complazcas todos
sus caprichos. Es su cara, tiene un enorme poder sobre ti. A pesar de que tiene
el aspecto de ser alguien muy rudo, Zitao es dulce como algodón de azúcar,
dulce y tierno y mimado. Cuando te mira fijamente, cuando hace pucheros, cuando
con esa vocecita suave te pide cualquier cosa… sientes la necesidad imperiosa
de dárselo. Zitao sabe que de ti consigue lo que desee. Siempre te sonríe con
ese gesto de ‘soy irresistible noona’ una vez consigue lo que quiere.
A veces has querido darle un escarmiento y le has ignorado
un par de veces, pero él siempre haya la manera de volver a ti. Generalmente se
te acerca haciendo tremendo puchero, con cabeza gacha y las manos detrás de la
espalda. Y se disculpa, te dice ‘lo siento noona’ con esa voz suya, tan grave y
masculina, que a cualquier ser humano con funciones neuronales normales le sonaría
ridículo escuchar como si hablase un niño de cinco años, pero a ti te parece la
cosa más adorable del mundo.
Zitao es adorable, un diablillo adorable.
Cuando te ve en el sofá leyendo o viendo la televisión
tranquilamente se lanza junto a ti y te abraza.
‘Noona’ dice, contento y sonriente.
A veces tú estás
recostada sobre el sofá tomando una siesta, y viene él y se recuesta a tu lado
y te dice ‘Noona, let’s cuddle’, respirando de la parte de atrás de tu cuello y
poniéndote todos los pelo en punta.
A decir verdad hace eso con frecuencia. Antes él detestaba
las siestas y no entendía como tú, Duizhang y Lu gege podían dormir tanto.
Hasta que un día le dijiste que querías que él tomara una siesta contigo y
terminó gustándole. Tú ya sabías que en realidad Zitao no dormía. A él le
gustaba dormir siestas contigo porque podía apegarse a ti.
Durante las noches se escabulle del dormitorio que compartía
con el manager y se mete en tu cuarto.
‘Noona’ dice cada vez que lo hace y sientes frío cuando
abren las mantas, pero ese frío se va inmediatamente cuando Zitao se mete
dentro de ellas y se apega a ti. Sientes sus manos en tu cintura, luego en tu
vientre, se meten debajo de la camiseta holgada que estás usando como pijama (y
qué no sabes de quién es, podría ser de Yixing, pero no estás segura) y sientes
las yemas de sus dedos acariciando tu piel, y de pronto ya no son las yemas si
no que es toda la palma y estas suben y suben hasta amoldarse a tus pechos y
Zitao susurra algo en tu oído y sientes su entrepierna dura contra tu cadera.
Cuando Zitao tiene ganas es muy difícil hacerle cambiar de
opinión, no importa que las paredes del departamento sean realmente delgadas.
A veces se te acerca normalmente, así como un gato, lento y
con esa cara hermosa que deja muy en claro que conseguirá lo que tiene en
mente. Se recuesta frente a ti en la cama cuando estás ocupada leyendo, y te
mira. Y puede mirarte por horas y horas, es seguramente su pasamiento favorito
cuando no está perdiendo su tiempo en otras cosas. Y entonces tú le miras y
alzas una ceja, y él te sonríe con esa sonrisa linda que lo hace ver mil años
más joven. Bueno, no es como si fuese un vejestorio, pero le hace ver tan niño
que esas imperiosas ganas de complacerlo en todo y cuidar de él te atacan al
instante.
—¿Qué quieres? —le preguntas.
Él niega con la cabeza y te sigue mirando. Tras un rato en
silencio él te dice ‘Quiero estar contigo noona’ y tú sonríes bobamente. Se
acerca y apoya la cabeza en tu regazo y espera a que le acaricies el cabello,
porque él ama cuando lo haces y tú, en el fondo, también lo amas, porque su
cabello azabache se siente muy sedoso entre tus dedos. Él ronronea como un
gatito, contento. Cierra los ojos y finge dormir, y tras unos minutos de farsa
los abre y te mira.
—¿Qué? —preguntas.
Él niega con la cabeza, sonriéndote. Y sabes que estás
perdida, que él podría pedirte cualquier cosa y tú se la darías.
‘Noona’ dice, frotando su rostro contra tu busto en el más
inocente de los gestos. ‘Noona, tengo hambre’.
La cara te arde casi al instante y miras en derredor para
cerciorarte de que no hay nadie cerca.
‘Feed me, noona’ dice con esa sonrisa taimada que le hace
parecer un condenado gato.
Zitao se acomoda en la cama, recostándose paralelamente con
el rostro hacia ti y a la altura de tus pechos. Te da un beso en cada clavícula
mientras con el dedo índice te baja
tanto la tela del brassier como la de la camiseta que llevas puestas. Qué
oportuno que hoy te pusieras una camiseta con cuello en forma de V, qué
oportuno.
Tu pezón queda expuesto al aire frío y sientes escalofríos,
y entonces la boca de él lo aprisiona, y sientes escalofríos más intensos
recorrerte la espalda. Zitao succiona, gustoso, molestando tu otro pezón con el
dedo índice hasta bajar nuevamente la tela y dejarlo al descubierto. Zitao
abandona tu seno derecho para ir por el otro, succionando ávidamente, e
intercambia a intervalos relativamente cortos, molestándote. Regresa al primer pezón
y te mira directamente a los ojos con una sonrisa juguetona que te hace sudar
frío. Con la lengua comienza a juguetear con tu pezón. Eres incapaz de
regañarlo o de siquiera decir algo. Ves como su última adquisición, un piercing
en medio de la lengua, se asoma, y te felicitas mentalmente por haberle dado la
idea ya que se ve –y se siente- infinitamente bien.