Advertencia: No está beteado
SuHo
Despertó sobresaltado, incorporándose en la cama. Las
mantas que lo habían cubierto cuando se acostó a dormir yacían desparramadas en
el suelo. Su corazón latía como si hubiese corrido en un maratón, su
respiración era forzosa e irregular. Le tomó sólo un momento calmarse. Soltó un
suspiro largo y se pasó el dorso de la mano por su frente cubierta en sudor
frío.
Se levantó de la cama. La alfombra que cubría el piso
de su habitación amortiguó el sonido de sus pisadas hasta el baño. Encendió la
luz y se miró al espejo. La imagen del muchacho demacrado con mechones húmedos
pegados a su rostro y con bolsas en los ojos que le devolvió el espejo era muy
desalentadora, pero se sonrió así mismo para darse ánimos. Se lavó la cara, y
se secó enérgicamente con la toalla mullida de color azul que colgaba cerca del
lavamanos.
Se miró otra vez al espejo y pensó que tendría que
usar corrector de ojeras para ir al trabajo. Quiso no darle importancia cuando
apagó la luz del baño, cerró la puerta y volvió hasta su cama, pero lo que
acababa de suceder no dejaba de inquietarle. Ya era la cuarta vez en lo que iba
de la semana. Tenía sueños extraños, sueños que ni siquiera recordaba. Se
despertaba sobresaltado, empapado en sudor muy frío y con el pulso disparado.
No recordaba qué soñaba, pero la sensación de desesperación y miedo de sus
sueños permanecía con él hasta quedarse dormido otra vez.
Estaba seguro que eran pesadillas, pero no tenía idea
por qué las tenía. Todo en su vida marchaba bien. Vivía en un pequeño, pero
cómodo departamento en el centro de la ciudad cuya renta no era cara. Trabajaba
como mesero en un café muy popular, el dueño le tenía mucha estima y las
propinas de la clientela eran muy generosas. Tenía bastante ahorrado para la
universidad, esa era la razón por la que se había mudado a la ciudad. No pasaba
hambre. Si bien, el dinero no le sobraba, había veces en las que podía darse
ciertos lujos, como esos audífonos costosos que tanto había querido, o su
televisor de pantalla plana que reposaba sobre un mueble en la salita.
Había pensado que la causa de sus pesadillas podía
estar relacionada con su familia, pero ellos estaban bien. Los extrañaba, pero
hablaba seguido con sus padres y su hermana. Además en la ciudad tenía a un
hyung que apreciaba mucho y al cual podía recurrir cuando se encontraba en
problemas.
La vida de Joonmyun marchaba muy bien. Sin embargo…
estaban las pesadillas.
Se quitó la camiseta gris, el pantalón de chándal y
los bóxers que llevaba puestos porque estaban mojados y fríos. No entendía qué
cosa podía soñar que lo hiciera sudar tanto. Se puso ropa limpia y seca y se
dispuso a acurrucarse para volver a dormir, pero antes tocó su cama. Las
sábanas estabas empapadas; la almohada, donde la forma de su cabeza había
dejado su marca, también. Aquello también había sucedido antes, desde que
empezó a tener esas pesadillas, hacía cuatro noches. La primera vez pensó que
se había orinado y se sintió muy avergonzado de sí mismo. La noche siguiente
tomó las precauciones necesarias: no bebió líquidos después de las ocho de la
noche y fue a deposar antes de irse a dormir. Pero esa noche también se
despertó empapado de pies a cabeza. Se había extrañado muchísimo de que
ocurriera de nuevo, así que inspeccionó con mucho cuidado las sábanas. Éstas
parecían mojadas por agua, puesto que no olían a nada extraño.
En la tercera noche, supo que no se trataba de que él
se orinara en la cama. Lo atribuyó al sudor, pero no dejaba de sorprenderlo lo
mucho que sudaba durante el sueño como para dejar así las sábanas y el colchón.
Se sentía agotado porque no había podido dormir bien
ninguna noche. Se despertaba agitado y eso cortaba su horario de sueño, y
además tenía que cambiarse de ropas y tenderse a dormir sobre la alfombra,
puesto que su colchón siempre terminaba muy mojado como para dormir en él sin
que despertase al día siguiente con una neumonía.
Si seguía así, tendría que comprar un colchón nuevo, y
eso no le hacía mucha gracia porque era desperdiciar dinero. El suyo estaba
perfectamente bien. Si tan sólo no sudara tanto durante las pesadillas.
Se obligó a sí mismo a no seguir pensando y a despejarse.
Tenía que levantarse muy temprano para ir a trabajar.
~*~
Joonmyun trabajaba en un café del centro llamado
“Angel’s”. El dueño del café era un hombre enérgico y jovial que no aparentaba
los treinta años que tenía. A Joonmyun le agradaba mucho trabajar con él porque
era muy comprensivo y divertido. Su nombre era Park Jungsoo. Él tenía varias
sucursales por todo el país, y aunque no era a lo que se dedicaba cien por
ciento (Jungsoo era dueño de una empresa que importaba café de todas partes del
mundo), se paseaba por el café con regularidad, y cuando lo hacía, el ambiente
del lugar se volvía fascinante. Jungsoo tenía muy buen gusto con la decoración,
pero lo que le daba un aire especial al café era el piano de cola de color
blanco que había en un rincón. Cada vez que Jungsoo iba, tocaba algo para
fascinar a la clientela, que en su mayoría eran mujeres. A ese hombre le
encantaba ser halagado. ‘Ah, me gusta el
amor que recibimos de nuestras fans’ le comentaba a Joonmyun en ocasiones,
guiñándole un ojo. Jungsoo decía que Joonmyun atraía mucha clientela, mucha
chicas ‘jóvenes’, y eso era bueno para el negocio. ‘Tienes un buen rostro y buenos modales. Tu sonrisa es carismática y tu
mirada muy humilde. Eso les gusta a las chicas. Y también a las noonas’.
Joonmyun también era muy popular con las mujeres, la mayor parte de ellas
dejaba generosas propinas con sus números telefónicos incluidos.
—Ah, Joonmyun-ssi. ¿Otra vez quedándote dormido?
Joonmyun pegó un pequeño saltó y se afirmó de la
escoba que tenía en las manos. Se había quedado dormido mientras barría.
—Lo siento mucho, señor —se disculpó, haciendo una
venia de noventa grados, sintiendo la cara arder un poco por las risas que
soltaron algunas de las clientas al ver la escena.
—‘Hyung’, ya te he dicho que me llames ‘hyung’ —le
dijo Jungsoo. —Ven un momento a la cocina Joonmyun-ssi.
—Sí.
—Yah, Jungsoo oppa, no seas duro con él —exclamó una
de las clientas. —Si lo despides dejaremos de venir —dijo, y varias de las
presentes asintieron en acuerdo.
Jungsoo les sonrió y les aseguró que eso no pasaría
antes de llevarse a Joonmyun a la cocina con leves empujoncitos.
—Yah, Joonmyun-ssi…
—¡Lo lamento mucho! —Joonmyun volvió a disculparse,
esta vez su venia fue mucho más pronunciada que la anterior.
—¿Qué haces? Ponte derecho, vas a dañarte la espalda
por esos movimientos tan bruscos.
—¡No volverá a pasar, señor! Le ruego que no me
despida. Necesito el empleo.
—¿Quién ha dicho algo sobre despedirte?
Joonmyun se incorporó y lo miró, sorprendido.
—¿No va a despedirme?
—¡Claro que no! Trabajas muy bien Joonmyun-ssi.
Además, si te despido, Kyuhyun no me lo perdonaría…
—Pero…
—Sólo quiero saber qué te pasa. Has estado quedándote
dormido estos días. ¿No duermes bien?
—No últimamente…
—¿Por qué?
—Pues… —no tenía ganas de explicarle que había sufrido
pesadillas las últimas noches.
—¿Es por una chica?
—No señor…
—‘Hyung’.
—Hyung —corrigió. —He tenido… pesadillas —agregó
avergonzado, rascándose la cabeza.
—¿Hay algo que te preocupa? ¿Está bien tu familia?
—Ellos están bien.
—¿Entonces te hace falta dinero? Porque no tengo
problema en darte un aumento.
—No tengo problemas de dinero.
—¿Entonces qué es?
—No lo sé —dijo Joonmyun con sinceridad. —No tengo la
menor idea.
—Mmm… Me gustaría ayudarte muchacho. Tal vez debas
conseguir una novia. Ya sabes lo que dicen, el amor es la solución para todos
los problemas.
—Pero… Soy nuevo en la ciudad, no conozco a muchas
chicas…
—Pues invita a alguna clienta de aquí. Alguna que te
parezca bonita.
—Mmm… —asintió, no muy convencido.
—Si el problema persiste, te recomiendo que vayas a
ver a un hipnotista. Yo pasé por un período de estrés el año antepasado cuando
mi socio se fue, y la terapia de la hipnosis realmente me ayudó.
—Oh, claro, no lo había pensado. Gracias hyung.
—De nada. Ahora vuelve al trabajo, que nuestras fans
nos esperan. Pero espera… —le detuvo cogiéndolo suavemente por el hombro,
—cualquier cosa que necesites puedes decírmelo. He llegado a apreciarte mucho
muchacho, y eres el dongsaeng favorito de mi dongsaeng, así que siento que es
mi deber cuidarte.
Joonmyun le agradeció con una sonrisa y una venia y
abandonó la cocina.
~*~
Ya había pasado casi dos semanas y las pesadillas no
habían desaparecido.
Joonmyun había hecho una cita con un especialista al
día siguiente y había pedido permiso en el trabajo para llegar más tarde.
Espera encontrar una solución pronto, porque ya no
podía seguir viviendo de esa forma. Hacía dos noches no sólo había empapado
parte del colchón y la almohada, sino también el piso. Fue como si alguien
hubiese entrado en su habitación y hubiese desparramado litros y litros de agua
sobre la alfombra. Se pasó todo el día quitando la alfombra arruinada porque no
podía darse el lujo de llamar a una compañía especializada en tapices, y cuando
el conserje del edificio le vio sacando la basura y le preguntó qué había
pasado, le explicó que había dejado la llave de la tina abierta sin darse
cuenta y se había producido una mini inundación.
Aquel episodio le dejó aterrado, y a la noche
siguiente decidió dormir en la bañera. Se llevó un susto de muerte cuando
despertó con el cuerpo sumergido en agua hasta el cuello. Era imposible que un
ser humano sudase tanto como para llenar una bañera. La única explicación
racional a la que llegó después de calmarse un poco fue que él era sonámbulo y
que mientras estaba dormido habría la llave de la tina, la llenaba con agua y
se sumergía en ella. Amplió su explicación para los sucesos de su habitación
pensando que seguramente iba por agua al baño y mojaba su cama y el piso. Era
la única conclusión a la que su mente podía llegar. Pero por más que tratara de
convencerse de aquello, no dejaba de sentirse totalmente abrumado e
intranquilo. Sospechaba que algo muy malo estaba pasando con él.
Había otra cosa que también había cambiado con
Joonmyun: ahora podía recordar sus sueños. No completos, pero sí algunos
fragmentos. Más de una vez se pasó gran parte del día y de la noche tratando de
unir los fragmentos y entender que soñaba, pero no podía. Recordaba cosas muy
vagas. Una de esas era que en sus sueños siempre había agua. Soñaba también con
personas, pero no podía identificar ninguno de sus rostros. Un chico sentado en
una silla, llorando, y una mariposa volando cerca de él… Y entonces todo se
volvía oscuro, y en el cielo se sucedía un eclipse lunar. Seis siluetas negras
sobre los edificios más altos de la ciudad. Un muchacho de cabello claro que le
miraba duramente, desafiante, pero a la vez percibía un sentimiento de añoranza
en esos ojos. Y entonces todo era silencio. En ese momento Joonmyun se
despertaba agitado.
No sabía si se trataba de un sueño muy largo o de
sueños diferentes. Lo único que tenía claro era que no tenía la menor idea de
por qué soñaba todo eso.
La noche anterior se despertó tan abrumado que sintió
ganas de llorar, y prácticamente corrió a la sala de su departamento a coger el
teléfono para llamar a su hyung. Pero cuando marcó el primer dígito, cortó y
dejó el teléfono donde estaba, y se sentó en el suelo, tiritando de frío,
notando que detrás de sí había dejado un mini charco de agua debido a sus
pisadas. Lloró hasta que ya no pudo más y el frío se volvió insoportable.
No tenía deseos de dormir, pero no podía no hacerlo.
Su colchón estaba cubierto con un plástico y cuando se recostó hizo un ruido
desagradable, pero eso no le importaba. Su ropa de recambio estaba lista,
esperándolo en el compartimiento de su armario de pared.
Deseaba de todo corazón pasar una noche tranquila y
que al día siguiente su sesión con el especialista le diera una solución a su
problema.
~*~
El cielo estaba muy oscuro, como boca de lobo. De
repente las espesas y oscuras nubes se desplazaron y dieron paso al resplandor
de la luna, que brillaba orgullosa. Su luz iluminó a un muchacho delgado y de
piel clara, parado sobre una plataforma circular de color blanco. Estaba
rodeado de agua. Pequeñas y suaves olas chocaban contra el borde la plataforma,
pero no amenazaban con hacer caer al muchacho.
De pronto el agua comenzó a moverse con más vida, y un
chorro de ésta golpeó al muchacho. La luz
pronto fue desapareciendo debido a un repentino eclipse que había comenzado.
Todo quedó a oscuras por un segundo, hasta que el borde de la luna comenzó a
brillar intensamente. El eclipse se reflejaba en el agua, que se había calmado
hasta volverse como un espejo. Sin embargo, el muchacho no poseía reflejo
alguno.
Uno a uno, fueron apareciendo once muchachos en el
agua, como si estuviera de pie en la plataforma, pero no estaban. Once en
total. Doce con el muchacho del otro lado, el que no tenía reflejo, el que
parecía estar en un mundo diferente a los demás.
El muchacho solitario alzó la mano con cierta añoranza
y cerró el puño en el aire.
Antes de que todo se fundiera en la oscuridad y
desapareciera, Joonmyun pudo escuchar, y sentir, un grito de dolor y
desesperación.
~*~
Joonmyun despertó gritando. Se incorporó frenético de
la cama y reparó en que el piso estaba cubierto de agua, y era tanta agua que
le llegaba hasta los tobillos. Pequeños chorros de agua caían desde su cama al
suelo, o mejor dicho, desde él mismo
hasta el suelo. Se tocó los brazos, podía sentir como una ligera capa de agua
fluía por su piel. Gimió, asustado. Corrió hasta el baño y encendió la luz,
ignorando el hecho de que sus dedos estaban empapados.
Todo él estaba empapado. Cogió la toalla que mantenía
junto a lavamanos y se secó el rostro, pero éste volvió a mojarse
inmediatamente. Desesperado, continuó haciéndolo, haciéndose daño, pero no
logró sentirse seco. La toalla quedó completamente mojada en segundos.
—¿Qué me está pasando? —gimió.
Tembloroso, alzó la mano derecha frente a su rostro.
Goterones de agua comenzaron a caer hacia el lavamanos ante el gesto
horrorizado de Joonmyun. Agitó la mano y se alejó del lavabo, se cubrió el
rostro con las manos y se apoyó en la pared.
¿Qué estaba pasando? ¿Por qué no se detenía?
Estaba realmente asustado.
Se miró las manos, que le temblaban descontroladas.
—Basta —murmuró. Se alejó de la pared y cogió el rollo
de papel higiénico que había junto el excusado. Se envolvió las manos con él y,
espantado, vio como el papel se deshacía producto del agua. —N-no… no. —Se pasó
las manos por sobre la ropa, pero esta ya estaba completamente mojada. —Argh
—gimió, frustrado, quitándose la camiseta, que cayó al suelo con un golpe
pesado. —Detente, detente —murmuraba sin cesara, estrujándose las manos.
—Basta, por favor. Por favor… —El corazón le latía desesperado. Estaba muerto
de miedo. No sabía cómo parar aquello, y no podía recurrir a nadie para que lo
ayudase. Estaba solo, completamente solo. —Detente —sollozó. —¡Detente!
¡Detente! —se golpeó las manos contra la loza del lavabo, y ni siquiera sintió
el dolor. —¡Detente! ¡Detente! ¡Haz que se detenga! —No sabía con quién
hablaba. Tiró todo lo que había en la repisa, rasgó las cortinas de la ducha,
rompió la tapa del retrete. —¡HAZ QUE SE DETENGA! —lanzó una botella de champú
con todas sus fuerzas hacia su reflejo semidesnudo en el espejo, que se quebró
al instante.
El sonido del cristal le calmó un poco, le hizo darse
cuenta del desastre que había causado. Retrocedió hasta dar con la pared y se
dejó caer hasta el suelo. El agua no dejaba de fluir de él.
¿De dónde venía tanta agua? Él no tenía la menor idea.
Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos. No podía seguir inundando así su
departamento. Se puso de pie y se metió en la tina, le puso el tapón y esperó.
La tina no tardó en llenarse. Quitó el tapón, y cuando la tina quedó vacía,
volvió a ponerlo. No sabía cuando tiempo estaría así, pero esperaba que no
fuese demasiado.
~*~
A Joonmyun nunca le había gustado el agua. Un amigo
suyo de la infancia había muerto ahogado en un río cercano al pueblo donde
vivía, y por eso había nacido su rechazo a los ríos, los lagos y el mar. Por
supuesto que sí aprendió a nadar, ya que era algo obligatorio en la escuela, y
la verdad era que lo hacía bastante bien, pero a pesar de eso él siempre se
mantuvo alejado de piscinas y cosas por el estilo.
Jamás, hasta ese momento, había experimentado lo
relajante que podía ser sumergirse bajo el agua. No recordaba en qué momento
había comenzado a hacerlo. La verdad era que no sabía cuántas horas había
pasado. Su teléfono había sonado muchas veces, pero no cogió ninguna llamada, y
no tenía grabadora de voz. Lo habían llamado unas veinte veces seguidas. Luego
otras diez más. Después de un tiempo considerablemente largo, había vuelto a
llamar. Perdió la cuenta en la llamada sesenta y siete. Seguramente le llamaban
del trabajo, o de la consulta del especialista al que suponía que vería, o tal
vez era Kyuhyun hyung, o su madre. Todos debían estar muy preocupados, pero en
ese preciso momento no le importaba. El agua no paraba de fluir.
Sumergido debajo del agua se sentía diferente. Se
sentía liviano, y el hecho de que de su cuerpo saliera tanta agua dejaba de
parecerle molesto. Permaneció mucho tiempo bajo el agua. Demasiado. Olvidó
quitar el tapón a la tina y el agua comenzó a rebalsarse, pero no le importó.
El sonido distante del teléfono llegó a sus oídos, pero eso tampoco le importó.
Sonó siete veces antes de quedar en silencio. Algunos minutos después volvieron
a llamar. Sonó siete veces más. Joonmyun contó: su teléfono sonó sesenta y tres
veces, lo habían llamado nueve veces seguidas. Abrió los ojos, y reparó que en
todo ese tiempo no había sentido ganas de respirar. De hecho, llevaba muchísimo
tiempo bajo el agua y no recordaba cuando había sido la última vez que había
salido a flote por aire. Un tanto abrumado, contó mentalmente, hasta que llegó
a mil. Asombrado, se incorporó en la tina. Se entretuvo bastante con su nuevo
descubrimiento, pero no por mucho tiempo. Pronto volvió a su estado inactivo,
sumergido bajo el agua, dejando que el agua se desbordara desde la tina al
suelo.
Podría haberse quedado mucho más tiempo, pero sintió
golpes en su puerta.
Asustado, se sentó en la tina, y escuchó voces. No
entendía qué decían.
—¡Joonmyun-ah! ¡Abre la puerta! —era la voz de
Kyuhyun.
Joonmyun sintió pánico. ¿Cómo iba a explicarle a su
hyung lo que le pasaba? Quitó el tapón de la tina y el agua comenzó a irse por
la coladera, pero el agua de su cuerpo no dejaba de fluir.
—¡Joonmyun! —su hyung se oía enojado. —¡Abre ahora
mismo o echaré la puerta abajo!
Estaba aterrado. Se miró las manos con frustración, a
punto de ponerse a llorar.
Si tan sólo… toda esa agua desapareciera… Si tan sólo…
se detuviera.
Nunca antes había deseado algo con tanta fuerza.
Escuchó como su hyung abría la puerta y entraba.
—¿Qué es todo esto? —exclamó. Sus pisadas chapotearon
debido al agua, y cuando entró al cuarto de Joonmyun, éste pudo oír claramente
como su hyung soltaba una maldición.
—¿Pero qué ha pasado aquí? —preguntó una voz que
Joonmyun reconoció como Jungsoo.
—¡Joonmyun! —Kyuhyun habló fuerte, llamándolo, y se
apresuró hasta el baño.
El mayor se detuvo unos segundos en el umbral de la
puerta, admirando el desastre que el propio Joonmyun había provocado.
—Hyung… —pronunció Joonmyun con la voz entrecortada.
Kyuhyun miró hacia la tina. Su dongsaeng temblaba,
tenía los labios un tanto amoratados debido al frío. Se precipitó a llegar a su
lado y se quitó la chaqueta que llevaba puesta para cubrir a Joonmyun.
—Hyung, trae toallas por favor —gritó. Miró a Joonmyun
con preocupación, un gesto que Joonmyun jamás le había visto.
—Hyung…
—¿Has comido algo? —Joonmyun negó con la cabeza.
—¿Pasaste aquí encerrado las últimas horas? ¿Por qué no respondiste mis
llamadas?
—Yo…
—No importa. Guarda tus energías. Te ves terrible —le
ayudó a levantarse de la tina y Joonmyun sintió dolor en todo su cuerpo.
Wow~~~
ReplyDeleteEntré a leer porque dije "Wa, es de Paula y es de EXO, viene implícita la lectura"(?) xD Así que me puse a leer... Y he de decirte que me ha encantado, de verdad, me gusta mucho como relatas, y como agregaste con tanta naturalidad otros elementos tipo el trabajo, Jungsoo y Kyuhyun~~ :D
Llevo con unos meses de bloqueo mental sin escribir nada, pero gracias a esto ya me inspiré, tenía una idea rondando por ahí y creo que trataré de desarrollarla, jaja~~
Espero que subas continuación o algo pronto, en serio, he leído un par de cosas de EXO y su concepto, pero hasta ahora lo tuyo es lo que de verdad me ha gustado completamente y de lo que espero cosas que me sorprendan ^^
Saludous~