Jessica sentía una
enorme debilidad por él. La había sentido desde que entró a trabajar en SMent y
lo vio por primera vez. Era tan sólo un niño, forzado al confinamiento y al
abuso. Jessica estaba al tanto de la situación puesto que había revisado todos
los expedientes que había en el archivador con la etiqueta de ‘Oh Sehun’. Un
niño donado para la ciencia por sus propios padres tras ser testigos del
devastador poder de su habilidad con el viento. Jessica no había creído nada de
eso, ni siquiera cuando vio la grabación del tornado que generó el niño cuatro
años más tarde de su ingreso a los laboratorios. Lo que hizo cambiar el parecer
de Jessica fue haberlo visto con sus propios ojos.
Sehun pasaba dormido
la mayor parte del tiempo. Tras el incidente del tornado, los estudios
cambiaron y comenzaron a experimentar durante su sueño. Durante la etapa de REM
la actividad neuronal de una persona es
casi la misma a cuando está despierta. El procedimiento consistía en sedar a
Sehun y monitorear su actividad neuronal, cuando pasase al estado de REM el
encargado del sueño lúcido hacía que Sehun viera lo que la gente del
laboratorio quería que viera. Casi siempre era una recreación del momento en el
que Sehun hacía volar su casa.
A Sehun lo mantienen la
mayor parte del tiempo en una habitación sin aire, herméticamente cerrada,
sedado y respirando por un tubo. Él sólo despierta una vez al día, cuando es
trasladado al laboratorio de pruebas, donde lo exponen al aire normal dentro de
una habitación. Aun así hay medidas de seguridad extremas. El aire
acondicionado está prohibido y no debe haber personas alrededor de Sehun cuando
estén proyectando el sueño lúcido, por eso hay amplios ventanales resistentes
que albergan del otro lado a todo el equipo que se dedica a estudiar las
habilidades de Sehun desde el día que entró en SMent.
La primera vez que
Jessica vio su habilidad fue un día de verano, el primer año que ella llegó a
los laboratorios. Iba a tomar una muestra de sangre de él, pero el calor
excesivo dentro de la habitación volvía incómoda cualquier tarea. Jessica se
abanicó un momento con la mano, y después miró al niño en la camilla, cubierto
en sudor. Le abanicó un par de veces y sucedió, se formó un remolino e hizo
volar todos sus instrumentos de trabajo y le alborotó las ropas y el cabello.
Después de aquella ocasión comenzó a hacer pequeños experimentos por su cuenta,
como dejar puertas abiertas o soplar en el rostro de Sehun de vez en cuando.
Sus pequeños atrevimientos le valieron más de algún regaño por parte de sus
superiores, pero no le importó, porque estaba segura que jamás perdería ese
trabajo, puesto que manejaba demasiada información.
Jessica sabía que con
un poco de viento natural Sehun podría crear otro tornado y seguramente podría
escapar. La idea de liberarlo surgió de forma repentina en la mente de ella,
pero no fue hasta un día de invierno, durante su segundo año trabajando con el
equipo que estudiaba a Sehun, que realmente se decidió por dejar escapar al
niño.
Monitoreando la
actividad cerebral de Sehun, el hombre encargado de insertar los sueños lúcidos
se estaba preparando para llevar a cabo su tarea. Jessica le preguntó que qué
significaban las fluctuaciones en la línea que representaba el sueño de Sehun y
él le explicó que seguramente él estaba soñando otra cosa. Jessica sintió mucha
curiosidad por saber qué soñaba, y logró convencer al encargado para que le
mostrara qué estaba viendo Sehun en esos momentos. Los laboratorios contaban
con una máquina extraordinaria que mostraba los sueños de las personas. Jessica
se arrepintió casi enseguida de haber preguntado. Sehun soñaba consigo mismo de
pequeño y con su familia, con remolinos de hojas secas y los gritos de su madre
llamándolo monstruo. Minutos después Jessica entró a la habitación donde permanecía
Sehun y secó con su mano las lágrimas de las mejillas del niño.
Sacarlo no sería una
tarea fácil, estaría arriesgando mucho, pero algo dentro de ella le decía que
debía hacerlo. Ya tenía todo preparado. Había comprado pasajes para volver a
los Estados Unidos y había pedido vacaciones en el trabajo por motivos
familiares. Afortunadamente no estaba sola en esto. Se había ganado el favor
del jefe de la seguridad, quien le había explicado con detalle cómo funcionaba
el CCTV, cuáles eran los puntos ciegos y cómo podía ser desactivado. Jessica
sólo necesitaba cortar la corriente del edificio por un minuto, así podría
abrir todas las puertas y dejaría el aire fluir, pero no tenía idea de cómo
cortar el flujo de corriente sin ser atrapada.
La oportunidad no se
le presentó fácilmente. Un día hubo una baja en el voltaje. Jessica creyó que
estaba soñando y rogó con todas sus fuerzas a que la energía de todo el
edificio se fuera. Uno de sus compañeros dijo que no importaba si se iba la
energía, puesto que ellos siendo un prestigioso centro de estudios contaban con
generadores, pero eso a Jessica no le importaba. Sólo necesita un minuto sin
energía, hasta un par de segundos le servirían, para poder abrir las puertas
sin que las cámaras de seguridad la grabasen.
Jessica se despidió de
sus compañeros y fingió que se marchaba a su casa. Se escondió en uno de los
puntos ciegos del CCTV y esperó. La energía eventualmente se fue. Ella no
perdió el tiempo, lo primero que hizo fue abrir una de las puertas traseras que
utilizaba el personal y después, apresurándose y tratando de no toparse con
nadie, abrió la puerta que llevaba al pasillo donde la habitación en la que
mantenían confinado a Sehun se encontraba. Se asomó al pasillo y vio al
encargado de monitorear la actividad cerebral de Sehun encaminándose hacia la
habitación, Jessica maldijo por lo bajo y retrocedió, pero dejó abierta la
puerta. Bastaría con tan sólo un poco de aire.
~*~
Sehun abrió los ojos y
respiró. Respiró profundamente, sintiendo un cosquilleo en las fosas nasales y
en los pulmones. El foco de luz estaba igual que siempre. Movió la cabeza por
inercia y se sorprendió, porque realmente podía moverla. Estiró los dedos de las
manos y los cerró, y se sorprendió al notar que podía mover las muñecas. ¿Qué
estaba pasando?
Lo último que
recordaba era esa voz suave y musical. Sehun era consciente de que sus ataduras
no le impedían moverse, y aun así el hombre a su lado no se percató. Sehun
sintió un cosquilleo en la yema de los dedos y sorbió aire más profunda y
ruidosamente. Fue ahí que el encargado de monitorear su actividad cerebral se
percató de su estado. Pero fue demasiado tarde. Todas las puertas del edificio
se abrieron de golpe, empujadas por una devastadora brisa. El hombre junto a
Sehun salió disparado contra el techo. El aire comenzó a arremolinarse a su
alrededor vertiginosamente. La puerta estaba abierta…
~*~
No recordaba cómo
caminar. Sus piernas eran débiles y difícilmente podía sostener su peso, pero
el instinto fue más fuerte, y logró moverse, apoyándose en el muro. Todas las
puertas estaban abiertas para él. Poco a poco comenzó a caminar por sí sólo,
aunque sus pasos eran inseguros y lentos. Le dolían todos los músculos del
cuerpo, pero todo aquel sufrimiento no era nada en comparación a las ganas que
tenía por salir de allí. Ni siquiera estaba seguro de cómo llegar a la salida,
pero de alguna forma lo logró. Nadie se interpuso en su camino. Cualquiera que
intentaba acercarse salía arrojado por los aires por una fuerza invisible. Al
llegar a la calle cayó de bruces al suelo, golpeándose contra el cemento. El
viento que lo rodeaba desapareció de golpe. Se sintió abrumado por el sonido de
sirenas y gritos. Se sentía muy débil, más débil que nunca. El vigor de hace un
momento se había desvanecido junto al viento protector. Se sintió muy
vulnerable, y temió que lo volvieran a encerrar en aquel lugar.
Sehun no quería
volver, no quería volver por nada del mundo.
Se levantó del suelo
haciendo acopio de las pocas fuerzas que le quedaban. Trató de correr, pero
sólo atinó a dar pasos vacilantes hacia el frente. Caminó y caminó, alejándose
del destruido edificio de SMent. No volteó en ningún momento, porque temía
encontrarse con un ejército persiguiéndolo. Sabía que no tenía demasiado
tiempo, y que tarde o temprano lo encontrarían y lo regresarían a esa jaula,
pero Sehun no quería rendirse. La sensación dura y áspera del suelo contra sus
pies descalzos, el dolor ardiente en sus piernas, el ardor lacerante en sus
pulmones cuando respiraba tan forzosamente, el aire gélido de la noche que le
cortaba la piel… Todo eso le hacía sentir vivo. Y no lo cambiaría por nada del
mundo.
Cayó al piso cuan
largo era, raspándose la barbilla. Se arrastró por toda la calles hasta llegar
tras un contenedor de basura. Se sentó y se abrazó las rodillas. Tiritaba de
frío. Sehun sabía que no lo lograría hasta el día siguiente.
‘¿Voy a morir?’, pensó con amargura. ‘No importa’. Cerró los ojos. Después de todo, él era un monstruo.
Y era mejor morir en cualquier lugar que no fuese aquella prisión.
~*~
La lluvia comenzó de
repente. Tao observaba silencioso el caos que se había generado en el edificio
de SMent.
—Vaya, ese niño tiene
mucho poder —comentó un individuo de cabello castaño, con un liso y largo
flequillo cubriendo parcialmente su ojo derecho.
Tao, aquel individuo y
otros cuatro observaban lo acontecido desde uno de los edificios altos que
había por allí.
—Me preocupa —comentó
un muchacho de cabello claro. —¿Qué pasará con él, Kris?
Kris no respondió de
inmediato. Parecía que meditaba algo, con la vista fija en lo que sucedía en el
edificio de SMent. Nadie le interrumpió, ni siquiera el muchacho que le había
hablado. Kris se alejó de la cornisa de repente, dándole la espalda a los otros
cinco, que se voltearon a mirarlo. Parecía que todos esperaban sus
instrucciones.
—Tao.
—Duizhang.
—Ve con Lu Han.
Tráiganlo.
Tao y el muchacho de
cabellos claros que había hablado antes, Lu Han, asintieron y desaparecieron en
un abrir y cerrar de ojos. Se alejaron dando saltos por sobre los edificios de
menor altura a velocidad sobrehumana, volviéndose nada menos que manchas
oscuras y borrosas.
—Jongdae.
Un muchacho de cabello
negro azabache y afiladas facciones dio un paso adelante.
—Ven conmigo. El resto
que regrese.
Kris y Chen
desaparecieron de la misma manera que Tao y Lu Han.
El muchacho que había
hablado primero permaneció mirando el vacío por algunos segundos mientras el
otro, un chico con mofletes pronunciados, le miraba.
—¿Planeas
desobedecerlo? —le preguntó.
El muchacho del
flequillo salió de su trance y miró a su superior.
—¿Vas a delatarme,
gege?
—No será necesario.
WuFan siempre sabe.
—Lo sé, por eso creo
que no va a importarle.
—Haz lo que quieras.
Sólo no nos metas en problemas, Yixing.
—Gracias, XiuMin gege.
Yixing desapareció, y
se transformó en una mancha blanca que siguió la dirección de Tao y Lu Han.
XiuMin suspiró,
mirando el cielo. No había luna. No había estrellas. Era una noche oscura como
la boca de un lobo.
—Es solitario ser el
mayor, ¿verdad? —preguntó una voz.
XiuMin giró el rostro
hacia la izquierda.
—¿A qué has venido,
profeta? —no había ningún dejo de fastidio en su voz, sólo un profundo
cansancio.
El recién llegado río.
Tenía la mitad derecha de la cabeza rapada, y de la otra mitad le caía una
cascada de cabello rubio.
—Traigo buenas nuevas
—sonrió.
~*~
La lluvia había
comenzado muy repentinamente. Donghae maldecía el tiempo, que últimamente había
sido de locos. No llevaba consigo un paraguas, pero su chaqueta le protegía del
agua y del frío. Caminaba con premura, puesto que no faltaba demasiado para
llegar a su departamento y darse una ducha caliente, ponerse ropa seca y limpia
y comer algo preparado por Siwon. Pensaba en qué le habría traído Siwon de su
último viaje cuando una mariposa cruzó su campo de visión. Sí, una mariposa
monarca, si no estaba equivocado. Donghae se detuvo y siguió con la mirada la
trayectoria del insecto, que describió círculos en el aire frente a él. Una
mariposa bajo la lluvia no era algo común, de hecho, él jamás había visto ese
tipo de mariposas en aquella parte de la ciudad. La mariposa dio una última
vuelta frente a él y siguió volando, perdiendo altura. Descendió y se alejó un
poco de Donghae, hasta posarse en una de las puntas de un contenedor de basura.
Por alguna razón, Donghae se acercó a la mariposa lentamente, temeroso de
espantarla. La observó fijamente, como abría y cerraba las alas de color
naranja con diseños negros. La mariposa alzó el vuelo nuevamente y se escondió
del otro lado del contenedor de basura. Donghae dio un paso para asomarse al
otro lado del contenedor y ver si la mariposa seguía allí o si ya se había ido,
y se llevó un susto de muerte al ver un par de pies descalzos. Respiró hondo, y
pasada la primera impresión volvió a asomarse. La mariposa se había posado
sobre la cabeza de un muchacho, que estaba sentado en el piso, con el rostro
oculto entre las rodillas, abrazándose las piernas.
—Hey —Donghae se
acercó. —¿Estás bien? ¿Cómo te llamas?
El muchacho no le
respondió. Donghae se acercó más y se inclinó sobre el muchacho, moviéndolo con
la mano para hacerlo reaccionar. —Oye… —lo intentó de nuevo, más fuerte, y el
muchacho siguió sin responder.
Donghae temió lo peor.
Pensó en coger al muchacho y llevarlo a su departamento, y desde allí llamar a
la ambulancia puesto que no traía su celular, pero cuando intentó tomar al
chico, este se rehusó.
‘Déjame aquí, soy un monstruo’ pensó.
Donghae se sintió
aliviado al ver que el chico estaba vivo.
—Oye… ¿Estás bien? —el
chico no respondió. —Mi departamento queda cerca, te daré ropa seca mientras
llamo a tu casa para que vengan por ti. ¿Cómo se llama tu madre?
¿Madre?
Sehun levantó la
cabeza, dejando a la vista de Donghae sus ojos. ‘Yo no tengo madre’, pensó. No sabía cuándo había sido la última
vez que la había visto, sólo sabía que había sido hace mucho tiempo porque en
ese entonces su cuerpo era más pequeño. Recordó entonces el rostro de su madre,
la mujer que llorando le había gritado que era un monstruo.
Después de mucho
tiempo, sintió ganas de llorar, y volvió a esconder el rostro.
—¿Estás lastimado? ¿Te
duele algo?
Este extraño hacía
demasiadas preguntas. Sehun quería que se fuera y le dejara solo. Solo, como
había estado siempre.
—Por favor, dime algo
—dijo Donghae en tono suplicante. —No te haré daño, lo prometo.
Prometer. Su padre le
había prometido que saldría pronto de ese lugar. No cumplió esa promesa, se
olvidó de él y lo dejó ahí, confinado a una existencia miserable.
Sehun decidió ignorar
a aquel extraño.
Donghae siguió
tratando de que le respondiera, pero el chico permanecía en silencio. Donghae
llegó a pensar que era sordo o hasta mudo. Era un chico pequeño, no tendría más
de quince años y estaba muy delgado. Tenía puesto un camisón blanco y estaba
sucio. No podía dejarlo solo, estaba claro que el chico estaba asustado y que
algo muy malo le había pasado.
Donghae suspiró, y decidió
armarse de paciencia. Sin importarle la lluvia o el hecho de que Siwon le
estaba esperando, se quitó la chaqueta y la colocó sobre los hombros del chico.
Sehun levantó la cabeza y la volteó para mirar al extraño, que acababa de
sentarse a su lado y le sonreía.
Sehun se arrebujó más
en la chaqueta y volvió a esconder la cabeza. Nadie había hecho algo así por
él, nunca.
Permanecieron en
silencio. Sehun no sabía qué decir y Donghae prefirió quedarse callado y no
presionarlo. Comenzaba a sentir mucho frío, pero no iba a marcharse de allí y
abandonar a ese niño.
El ruido de sirenas
obligó a Donghae a voltear el rostro hacia el final de la calle y a ponerse de
pie.
—¿Qué habrá pasado? —preguntó.
Sehun en cambio se
paralizó del miedo. Irían tras él en cualquier momento y volverían a
encerrarlo. Él no quería regresar, no quería volver a ser confinado a una
existencia tan miserable y vacía como la que había tenido por todo ese tiempo.
Donghae estiraba un
poco el cuello para ver de dónde procedía el ruido de sirenas cuando sintió un
tirón en su mano.
—Por… favor… —él chico
habló con voz rasposa, como si no hubiese hablado en mucho tiempo.
Oh, Santo ASAGFADFSGSAFADFADHSDAGGS (??????) xD
ReplyDeleteA ver, no sé como empezar~~~~
Esto es no sólo genial, sino lo que le sigue x3 Me ENCANTÓ como no tienes idea. Si creía que la parte 1 me dejó en suspenso y con dudas, esto me trae como tonta pensando y asdfagdfadgagdad.
Srita. Lyls, me hace sufrir ;_; ¿Por qué lo deja incompleto? Yo quiero saber que pasa D: ¿Jessica logró escapar? ¿Quién se le apareció a Minseok? ¿Qué pasará con Sehuncito? Donghae es un sol por querer ayudarlo ;3;
Son mil dudas, pero estuvo genial, no me arrepiento de tenerlas 8D Aunque me destrozaste mi corazón de pollo por lo que sufre Sehun ;~;
Ya, prometo que en mi fic de EXO agregaré a Jessica, aunque probablemente será una cosa nada xD Pero esos pedacitos te los dedico por escribir esto, me ha alegrado mis aburridas vacaciones *3*
Hasta la próxima que espero que sea pronto x3 <3