Showing posts with label Friendship. Show all posts
Showing posts with label Friendship. Show all posts

Wednesday, March 28, 2012

[SiHan] Geng

Título: Geng
Pareja: SiHan
Tipo: Drabble
Género: Frienship, Romance, Drama, Shota.
Clasificación: PG
Serie: El amo que no puede amar a su sirviente
Advertencia: Glosario al final del drabble.

Geng

Cuando Siwon nació, Geng ya estaba allí.

Desde el primer momento en que Siwon tuvo consciencia, supo que Geng era excepcional, y las historias que su madre y Fei mǔqīn le contaron sobre el crecimiento de Geng sólo reafirmaron esa creencia.

Cuando Siwon aprendió a caminar, Geng estuvo con él. Fue él quien lo sostuvo en sus primeros e inciertos pasitos, fue él quien lo levantó cuando cayó y se golpeó por primera vez contra el piso, y fue él quien lo recibió cuando se lanzó a caminar solo por primera vez.

Según las palabras de su padre, Geng era su núlì, que en el idioma antiguo quería decir ‘esclavo’. En palabras de su madre, Geng era su sirviente, y debía obedecer todas las órdenes que Siwon le diera. En palabras de Mi fùqīn, Geng era su protector, y en palabras de Fei mǔqīn, Geng era la persona destinada a acompañarlo por el resto de su vida.

Geng era tan sólo unos cuantos años mayor que Siwon. Tres tal vez. Era un niño como él, pero no se comportaba como uno. Siwon era bullicioso y hasta caprichoso, Geng era tranquilo y callado. Y hasta un poco soberbio. Su manera de hablar, sus gestos, su forma de caminar, todo en Geng denotaba una calma y elegancia impropias de aquella tierna edad.

Geng era excepcional. A los cinco años, ya dominada cuatro tipos diferentes de artes marciales. Su caligrafía era casi perfecta y leía con fluidez, y dominaba con precisión las cuatro operatorias elementales de la aritmética.

Siwon comenzó a tener lecciones desde muy pequeño. Siendo el primer y único heredero de la cabeza de la familia, su formación debía comenzar a muy temprana edad y ser la mejor. Siwon jamás vio a Geng tomar lecciones con ningún maestro. Por mucho tiempo creyó que Geng nació sabiendo todo y que era incluso más sabio e inteligente que sus propios maestros. Más tarde supo gracias a Fei mǔqīn que quien había enseñado a Geng todo lo que sabía había sido Mi fùqīn. Mi no era el padre de Geng, si no su tío, y era el siervo personal del padre de Siwon, SeungHyun. Siwon creía que Mi era el favorito de su padre y que por eso lo mantenía cerca suyo. El padre de Geng era Cheng, y Siwon no estaba muy seguro de qué era lo que hacía para su familia. Cheng le daba un poco de miedo a Siwon, puesto que era un hombre de facciones duras y gesto adusto, al contrario de Mi, que siempre le guiñaba un ojo y le daba caramelos.

Siwon también era instruido en las artes marciales, pero no era –ni nunca sería- tan bueno como Geng. Entrenaban juntos. Algunas veces era Mi fùqīn quien daba las lecciones, pero la mayoría de las veces era Sungmin lǎoshī. Siwon creía que entrenar con Geng era muy divertido. Siempre albergaba esperanzas en vencerlo. Pero incluso, cuando los años pasaron y ambos se convirtieron en hombres, jamás logró vencer a Geng.


Glosario
Fùqīn: padre
Mǔqīn: madre
Lǎoshī: maestro


Tuesday, May 17, 2011

Llueve

Título: Llueve
Fandom: Harry Potter
Género: Friendship
Clasificación: G
Advertencias: Contiene palabras malsonantes estilo merodeador (?).

N/A: Esta cosita hermosa la escribí hace un año. James y Sirius me inspiran, es una amistad hermosa y debía escribir sobre ellos. Amo al perro, es mío ♥ xD.

Respira hondo y una sonrisa ladina se asoma en su rostro. El agua que cae le entra por la nariz y por la boca, pero no le importa. Estira los brazos y se ríe gamberramente. El corazón le va fuerte, y el pecho se le hincha por una emoción que le es difícil de descifrar.

Está ahí, en el jardín de los Potter, bajo la lluvia mezquina de verano que ya lleva cayendo un par de días, con esa risa loca que le hace vibrar la garganta. Y en verdad parece loco, y se siente loco, afiebrado por una sensación de regocijante libertad que a la vez le sabe amarguísima.

La lluvia aminora, él siente en los huesos que pronto acabará. Y espera, hasta sentir sobre el rostro vuelto hacia el cielo la última gota. Se agacha para coger la botella que está a su lado sobre el césped esmeralda humedecido. Le quita la tapa con los dientes y la escupe, y da un largo trago. Y el licor le quema, él quiere creer que es el licor lo que le quema la garganta, las manos, el pecho, y el alma de perro.

Su vista se posa en la ventana del segundo piso frente a él, y se ríe de nuevo.

—¡Hey, Cornamenta! —grita el muy canalla, borracho de ansiedad disimulada. —¡Sal ya!

La ventana no tarda en abrirse.

—¿Canuto? —dice James que, con incredulidad pintada en el rostro, apenas se pone bien las gafas reconoce a su amigo. —¿Qué mierda haces en mi jardín? ¡Son las 3 de la madrugada!

—Ya Jamie, no seas quejica y baja ya, que hoy quiero emborracharme.

—Estás jodido —le dice James con un asomo de sonrisa. —¿Qué te sucede?, ¿por qué putada estás aquí y no es tu casa?

Y Sirius lo siente otra vez, que algo le quema, y esta vez le quema fuerte, y le quema y le duele. Porque lo va a decir en voz alta, se lo va a decir a James y esta vez es una puta de verdad y no una joda como suele ser siempre.

—¿Sirius? —le llama James, que nota que al cachorro le pasa algo, y se preocupa. Y Sirius nota ese puto gesto de preocupación en la cara de Jamie, y no le gusta. —¿Qué es? —pregunta el de gafas con suavidad.

Y a la mierda la suavidad, la preocupación y la comprensión. Porque él no quiere nada de eso, él quiere risa ebria y colocada, y olvidarse de su nombre, de su puto nombre de Black. Él quiere ser Canuto y nada más.

—¿Qué es, Sirius? —insiste Potter, enojado por su silencio. —¿Qué putada es Black?

Y Sirius se ríe. Sí, el condenado se ríe; suelta una risotada, un ladrido, y le mira con diversión.

—Estás mal Jamie —le dice. —Porque ya no soy un Black. —Vuelve a estirar los brazos, apretando su agarre en la botella hasta hacerse daño cuando dice: —¡Ya no soy un puto Black! —y parece que goza, como ebrio de una felicidad no sentida nunca, ni siquiera en sus mejores momentos de Merodeador.

James sonríe forzadamente, porque no siente ganas de hacerlo y tiene qué. Porque en ese momento el mundo se le antoja una mierda, y le gustaría patearle el culo a la vida por tremenda putada.

Pero sonríe de todas formas, porque Sirius se lo está pidiendo. Y es que la mirada del cachorro está distinta, y es la primera vez que James la ve así. Y siente ganas de llorar, de alcanzar al de ojos grises y abrazarle, y llorar con él hombro con hombro, llorar mariconamente porque es necesario, y consolarlo.

Sirius sabe que James le pilla, que le descubre, que lee a través de su actitud insolente, y que le ve tal como lo que en ese momento es: un niño pequeño que llora porque le ha dejado jodidamente solo. Pero Sirius le ruega, le ruega con esa risa delirante de perro que no le deje llorar, que no le deje pensar en putadas mamonas, porque él es hombre, es un Merodeador, y, por sobre todo, él es Sirius, y Sirius (Black o no Black) no llora. Punto.

Y es entonces cuando James se ríe, y se ríe de verdad, larga una carcajada que hace eco con la de su amigo. Se encarama a la ventana y salta sin pensárselo. Aterriza bien gracias a la agilidad que resulta después de tanto quidditch y tantas noches corriendo por los terrenos persiguiendo a Remus bajo la luna llena.

Se para frente a Sirius, y este le mira, nervioso, frenético.

Sirius siente la cara mojada. Y claro, si por la lluvia de hace un rato estaba todo empapado, pero esta humedad que siente es distinta, es cálida y no fría, y es salada, no dulce. Se pasa la mano libre y siente la calidez en sus dedos, siente que ese líquido se empieza a desparramar por su cara. Pero esa sonrisa loca no se borra de su boca, no se va. Entonces qué putada le pasaba.

—Es la lluvia —responde James, y le quita la botella, traga largo y duro, y estira los brazos con la cara vuelta hacia el cielo. —Ha vuelto a llover, Canuto. La puta lluvia volvió.

—Y está jodidamente caliente —se ríe, y mira al cielo negro de la noche, plagado de nubes negras que tiran sobre ellos un agua invisible que se esparce sólo por sobre sus caras y no les moja nada más.