Showing posts with label WonKyu. Show all posts
Showing posts with label WonKyu. Show all posts

Saturday, September 17, 2011

No me gustas Dongsaeng - I

Título: No me gustas Dongsaeng
Pareja: WonKyu
Tipo: Slash
Género: Romance
Clasificación: PG

Serie: Dongsaeng

N/A: Esto es una mini serie (?) xD. Y podría decirse que es un 'spin off' de mi otra mini serie 'Hyung', que es un KiHae muy rico que escribí *-*. Y eso .__. Amo el WonKyu ♥


'No me gustas Dongsaeng'

I

Suspiró, sintiéndose levemente cansado. Esa semana había sido pesada para él. Exámenes y reuniones del Concejo Estudiantil. Siwon a veces pensaba que necesitaba tomarse un día libre y no hacer nada, simplemente descansar, pero él no podía no hacer nada, era de esas personas que siempre debían estar haciendo algo.

‘Un buen libro y un poco de vino’ era lo que su padre siempre le decía. Y no sonaba mal, pero él no bebía.

Movió el cuello, disfrutando de aquel crujido tan satisfactorio que hacían sus articulaciones. Consultó la hora en su reloj de muñeca. Las cinco y media. Ya era hora de que se marchara a casa.

Recogió sus cuadernos, que estaban esparcidos sobre la mesa, y los guardó en su mochila. Regresó los libros que había estado leyendo a sus respectivos lugares y abandonó la biblioteca.

Antes de irse debía pasar por el salón del Concejo Estudiantil a dejar unos cuantos formularios de permiso que había rellenado durante la mañana y que debía entregar al director al día siguiente.

Pensó que el salón estaría vacío, puesto que los jueves era el día libre del Concejo Estudiantil. Insertó la llave y se sorprendió al notar que no había puesto ningún seguro. Abrió la puerta con cierta precaución.

—Ah, eres tú Kyuhyun-ah —sonrió al chico de cabello castaño y ensortijado que se encontraba sentado cerca de la ventana, leyendo un libro.

—Hola hyung —saludó poniéndose de pie y haciendo una venia.

Cho Kyuhyun era un año menor que Siwon, y era miembro del Concejo Estudiantil. Se encargaba de las finanzas, puesto que era muy bueno con los números.

—Pensé que la sala estaría vacía —comentó Siwon. —¿Qué hacías?

—Estudiaba. En casa no puedo concentrarme porque mi hermana se la pasa tocando el violín, y en la biblioteca hay mucha gente.

A Siwon le causó un poco de gracia el comentario del menor.

—Yo vengo de allí. ¿Cuánto es mucho para ti?

—Uhmm… Más de cuatro.

—Eres un poco exigente —sonrió Siwon, metiendo una carpeta azul entre un montón de carpetas que había en una repisa. —¿Ya te vas a casa?

—Creo que sí —suspiró cansinamente, cerrando el libro que sostenía entre sus manos.

—Bien. Regresemos juntos a casa.

—Claro hyung.

Kyuhyun cogió su mochila y se la calzó al hombro.

—Listo.

~*~

Volver a casa con Kyuhyun comenzó a hacerse un hábito. Se veían casi todos los días, cuando el Concejo Estudiantil se reunía a discutir asuntos relacionados con los festivales de la preparatoria y los presupuestos para cada club. Cuando las reuniones se extendían hasta la noche, se marchaban juntos. Cuando las reuniones terminaban temprano, el muchacho siempre se quedaba más tiempo después de clases estudiando, haciendo uso de la sala del Concejo. A Siwon no le pareció mala idea hacer uso también de la sala, puesto que sí era un ambiente más tranquilo que la biblioteca, por lo que pronto se convirtieron en compañeros de estudio.

A Siwon no le molestaba pasar tanto tiempo con Kyuhyun. Disfrutaba de su compañía a pesar de que Kyuhyun era un muchacho más o menos callado y serio.

Con el tiempo Siwon aprendió cosas sobre Kyuhyun. El muchacho era un bromista por naturaleza, aunque su sentido del humor era levemente retorcido. Hacía bromas, pero todo el mundo se las tomaba en serio porque Kyuhyun demostraba una seriedad casi perversa en su semblante. Siwon aprendió que Kyuhyun adoraba el sarcasmo, más aún cuando las personas no parecían entenderlo.

Kyuhyun también era muy irónico al hablar, pero ese era un lado que sólo mostraba con Siwon.

Al mayor le hacía mucha gracia la manera de ser de su dongsaeng. Era un chico muy divertido, a su manera. Siwon siempre reía de sus comentarios mordaces, más cuando la persona a la cual iba dirigido no sabía si sentirse ofendida o no.

Pronto no sólo dejaron de verse después del horario de clases. Comenzaron a charlar en los recesos y a comer juntos a la hora del almuerzo.

Se volvieron muy buenos amigos. Siwon lo apreciaba mucho. Kyuhyun se había vuelto su dongsaeng favorito.

~*~

De un tiempo para otro, Kyuhyun había cambiado. Para nadie era algo notorio, pero sí para Siwon. Él podía darse cuenta de que algo no anda bien con su dongsaeng.

Kyuhyun era hablador. Por lo menos lo era con Siwon. Siempre estaba quejándose de lo tontos que eran algunos de sus compañeros, o le describía con detalle alguna misión que había superado de su juego de Star Craft, o le hablaba de cualquier otro juego de video con el que estuviese obsesionado. Pero Kyuhyun le había dejado de hablar. Y Siwon no entendía por qué. No era como si le hubiese retirado la palabra. Kyuhyun respondía las preguntas que el mayor le hacía, pero ya no mostraba interés en sus conversaciones. Se veía ausente, casi deprimido. Siwon le había pillado en más de una ocasión suspirando. Aquello le preocupaba.

—Sabes que puedes confiar en mí dongsaeng —le dijo al menor una vez. —Haré lo que pueda para ayudarte.

Kyuhyun había evitado su mirada y había respondido.

—Claro hyung. Gracias.

Aún después de que Siwon le dijera eso, Kyuhyun seguía sin decirle qué le pasaba. El mayor pensó que lo mejor sería no presionar a su dongsaeng. Ya hablaría cuando sintiera ganas de hacerlo.

Ese momento llegó más pronto de lo esperado.

—Tengo que hablar contigo hyung —Kyuhyun lo abordó apenas salía de su salón, durante el primer receso de la mañana.

—Claro Kyu… Eh… ¿Quieres que vayamos…

—Ahora no —le respondió su dongsaeng, cortante. —Después de clases. Espérame en la sala del Concejo.

—Claro… ¿estás bien dongsaeng? ¿Es algo muy grave?

Notaba que Kyuhyun estaba agitado, y eso lo inquietaba mucho.

Su dongsaeng negó con la cabeza y se marchó sin decir nada más.

~*~

Siwon se tardó unos diez minutos en llegar a la sala del Concejo Estudiantil porque unos compañeros suyos le hicieron preguntas sobre el próximo Festival de Primavera, para el cual faltaba mucho. Era día jueves, el día que usualmente él y Kyuhyun se quedaban a estudiar, el día que no había reunión de Concejo, por lo que la sala estaría dispuesta sólo para ellos dos.

Encontró a Kyuhyun mirando por la ventana, con un gesto demasiado adusto en su joven rostro.

—Siento haberme tardado —dijo Siwon a modo de saludo. —Espero no haberte hecho esperar mucho —sonrió.

Kyuhyun le miró, pero no dijo nada. Su dongsaeng se alejó de la ventana y se acercó a la mesa, donde había dejado su mochila.

Siwon estaba a punto de abrir la boca para preguntar si acaso no le iba a decir nada, cuando Kyuhyun habló.

—Hay algo que debo decirte hyung —pronunció Kyuhyun con claridad.

Siwon asintió levemente y se acomodó las gafas, esperando.

—Me gustas.

Siwon creyó que había escuchado mal.

—¿Qué…

—Me gustas mucho. Estoy enamorado de ti hyung.

El mayor perdió todo el color de su rostro. Abrió la boca, la cerró, la volvió a abrir y la volvió a cerrar.

—Sólo quería que lo supieras —dijo Kyuhyun. Cogió su mochila, se la calzó al hombro y se acercó a Siwon.

Demasiado cerca. Siwon creyó que debía poner un poco más de distancia entre ellos, pero estaba demasiado impresionado como para moverse.

—Hablo en serio hyung. Me gustas mucho —y entonces lo hizo.

Él y Siwon eran casi de la misma altura, por lo que no hubo necesidad por parte del menor de ponerse de puntillas. Se inclinó hacia el rostro del mayor, y Siwon, por un segundo, temió que su dongsaeng le besara en los labios. Pero no lo hizo. Sintió los suaves y gruesos y cálidos labios del menor en su mejilla izquierda. Fue un contacto muy breve, pero lo suficientemente duradero como para hacerle sentir escalofríos al pelinegro.

—Nos vemos mañana hyung —se despidió su dongsaeng como si nada, y abandonó la sala, dejando a Siwon solo y más confundido que nunca.

Tuesday, May 3, 2011

La esperanza de Kyuhyun

Título del fanfic: La esperanza de Kyuhyun
Parejas: KyuWon/WonKyu/SiHyun
Tipo: Slash
Género: Angst (?), Romance (?)
Clasificación: Rating G.

N/A: Probablemente escriba más sobre esto. Contiene versos de "Hope is a dream that never sleeps"

La esperanza de Kyuhyun

Aquel día se miró en el espejo muchas veces, acomodándose el flequillo una y otra vez. Suspiró, nervioso, cogió la cajita de regalo que descansaba sobre su cama, la guardó en su bolsillo, y salió de la habitación.

Su madre le preguntó que adónde iba antes de salir y él respondió ‘al parque’ con una sonrisa.

Caminó, admirando los árboles, y sonrió cálidamente cuando encontró lo que buscaba.

Un muchacho alto, de rostro atractivo y sonriente, repartía globos a un grupo de niños que lo rodeaba.

Se acercó cuando aquel muchacho le entregó el último globo a una pequeña.

—Muchas gracias oppa.

El muchacho se agachó para quedar a su altura y le acarició la cabeza.

—Ve con cuidado —se despidió. Se quedó mirando cómo la niñita se alejaba con una sonrisa.

—Hyung.

El muchacho volteó el rostro al escuchar su llamado.

—Kyuhyun-ah —exclamó. —Creí que no vendrías.

—Siento haberte hecho esperar hyung —se disculpó, apenado.

—No hay problema. ¿Nos sentamos? —le señaló con un gesto de la cabeza una banca de madera frente a ellos. —Debería estar de camino a la Iglesia —dijo, sonriendo.

—Lo siento.

—No te disculpes y mejor dime, ¿de qué querías hablarme?

Kyuhyun tragó saliva con dificultad.

La persona a su lado no era cualquier persona. La persona a su lado era quién lo había salvado. Por mucho tiempo Kyuhyun había vivido en las sombras, completamente vacío y sin ambición, soportando día tras día las burlas por su torpeza o por sus malas calificaciones en todas las materias a excepción de las matemáticas. Soportó gritos, motes, empujones y atentados contra sus pertenencias en un sinnúmero de ocasiones. Cuando comenzó a asistir a la Iglesia, pensó que allí sería diferente, que todos serían amables y buenos con él, pero no fue así. Allí tuvo que soportar la soledad, el ser aislado, el que nadie le hablara ni mirara, el que nadie le tomara en cuenta. Hasta que conoció a esa persona.

Recordaba perfectamente el día en que lo vio por primera vez, hacía un año. El grupo de jóvenes de su Iglesia se separaba por rangos etarios, pero un día en que se realizó una actividad conjunta entre todos los grupos fue cuando lo vio.

A primera vista, Choi Siwon daba la mejor de las impresiones. Alto, guapo, con ese rostro afable y esa sonrisa encantadora. A Kyuhyun no le llamó demasiado la atención salvo por su innegable belleza, y a sus catorce años, sintió un poco de envidia por como todo el mundo parecía encantado por esa persona.

Pasaron los días, y lo volvió a ver en otra actividad, una en donde los menores fueron divididos en grupos y a cada uno le fue asignado un mayor como guía. El guía de su grupo fue Siwon. Fue en aquella ocasión que tuvo oportunidad de conocerlo. Después de que el mayor se presentara y los hiciera presentarse a cada miembro del grupo, Kyuhyun comprendió un poco más el por qué todo el mundo quedaba encantado por él. Esa persona poseía un aura extremadamente cálida, a la que, sumando esa encantadora sonrisa, hacían que uno se sintiese como en las nubes.

En aquella ocasión se organizaron algunos juegos al aire libre. Por supuesto que sus compañeros no lo eligieron para nada. Él en verdad odiaba ese tipo de situaciones, odiaba asistir al grupo de jóvenes porque lo único que hacía era sentarse sólo en un rincón y observar lo que los demás hacían. Si seguía asistiendo era por orden de sus padres.

Sentado solo, apartado del barullo de las actividades, deseando estar en casa en compañía de sus videojuegos, esa persona se acercó y se sentó a su lado. En aquel entonces esa persona tenía diecisiete años.

‘¿Por qué no juegas?’ le había preguntado.

‘No soy bueno para estas cosas’ había respondido.

‘Pero debe haber algo para lo que seas bueno. Algo que te guste’

‘Me gustan los videojuegos’ se había encogido de hombros.

‘Reunámonos un día a jugar videojuegos’ había sonreído el mayor. ‘Choi Siwon’

‘Cho Kyuhyun’ y estrechó por primera vez la mano de esa persona.

Ese primer contacto le hizo sentir cosquillas, como electricidad, esparciéndose hacia todos los centros nerviosos de su cuerpo. Podría decirse que fue así como comenzó todo.

Kyuhyun nunca había disfrutado asistir a las reuniones de su Iglesia, hasta que lo conoció a él. Siwon le prestaba atención, le saludaba apenas le veía y se acercaba a charlar de vez en cuando. Se interesaba por su vida en la escuela, siempre animándolo a estudiar más cuando Kyu le contaba de alguna mala calificación que había obtenido, y siempre le decía que deberían reunirse a jugar videojuegos.

Un día Kyuhyun reunió valor y lo invitó a su casa a jugar videojuegos, y su dicha fue enorme cuando él aceptó. Ese día se dio cuenta, por como su corazón latía cuando estaba con él, de lo que sentía.

Siwon le gustaba, y mucho.

Por supuesto que pensó que todo sería imposible, que era soñar demasiado alto. Porque Siwon nunca se fijaría en alguien como él, un perdedor por naturaleza. Y además, los dos eran hombres. Estaba prohibido, era abominable.

Kyuhyun lloró muchas veces sintiéndose culpable por lo que sentía. La única persona que lo consolaba era el propio Siwon. Aunque nunca se atrevió a decirle la razón de su tristeza, Siwon siempre estuvo allí para abrazarle y asegurarle que vendrían cosas mejores en el futuro. Kyu siempre creía en sus palabras.

Con el pasar del tiempo, él y Siwon se hicieron muy cercanos, Siwon siempre decía que Kyu era el hermano menor que siempre había deseado. Pero Kyuhyun no podía verlo con los ojos de un hermano. Esa persona era fascinante, con un corazón tan hermoso y bondadoso que debería ser considerado como una de las maravillas del mundo. Kyuhyun anhelaba secretamente que ese corazón le perteneciera. Él quería que Siwon lo mirara de la misma manera en que él lo miraba, y que correspondiera sus sentimientos. Y sabía que era mucho pedir, sabía que eso jamás de los jamases pasaría, pero aún así, por la noches, pedía a Dios que Siwon le correspondiera, e inmediatamente después se retractaba y pedía perdón por pensar de esa manera, por sentir de esa manera, por estar enamorado de un hombre.

Llegó a pensar que la solución a lo que le pasaba era tener una novia, por lo que comenzó a acosar de cierta manera a una chica de su clase. Ninguno de los desplantes de la chica le dolió, por lo que siguió insistiendo hasta que ella le aceptó. Pero ella se dio cuenta de los verdaderos sentimientos de Kyu. Él sabía que la había herido, pero aún así la chica fue amable y le ánimo a confesar sus sentimientos a “esa persona”. Kyu intentó explicarle muchas veces que aquello no era algo sencillo, porque esa persona era de su mismo sexo y él no tenía permitido sentir lo que sentía, pero nunca lo hizo, por miedo a que ella lo divulgara. A pesar de ello, fueron las palabras de ella las que finalmente lo ayudaron a decidirse.

‘No importa quién sea. El amor es ciego. El corazón no decide a quien querer por como lo ven tus ojos. El corazón sólo siente. No importa si es alguien atractivo o no, incluso si es hombre o mujer, el corazón sólo siente.’

Y Kyu pensó que ella tenía razón. Fue por eso, que después de semanas pensando, se había decidido por confesarle sus sentimientos a Siwon. Por supuesto que estaba asustado, pero dentro de él, una chispa de esperanza le llenaba de entusiasmo. Había una parte de él que creía que Siwon, tal vez, podría corresponderle.

Kyuhyun era una persona muy realista, y solía darse cuenta de los imposibles con mucha facilidad, pero en este caso, el sabía que su amor no era completamente imposible. Sólo tenía que tomar en cuenta el comportamiento del mayor. Siwon era excesivamente cariñoso con él, siempre estaba abrazándolo y de vez en cuando hasta le besaba la frente o la mejilla. Cada vez que el mayor hacía eso, Kyuhyun sentía que su corazón estallaba dentro de su pecho. Además, estaban las incontables veces en las que el mayor, apenas le veía llegar, iba directamente hacia él y entablaba conversación. E incluso, cuando por alguna razón Siwon y él estaban en el mismo lugar, pero separados, el mayor nunca dejaba de mirarlo y sonreírle cada vez que Kyuhyun le miraba de vuelta. La verdad era que Siwon siempre estaba muy pendiente de él, y eso para él sólo podía significar una cosa: que él no le era demasiado indiferente al mayor.

Por eso le había pedido al mayor que se reunieran brevemente en el parque.

—¿Kyuhyun-ah?

—T-tengo algo para ti hyung —dijo Kyu, sintiendo un nudo de nervios contraerse en su vientre. Metió la mano en el bolsillo de su chaqueta y sacó la pequeña cajita envuelta con un moño azul de regalo. Se puso de pie y se ubicó frente al pelinegro. —T-ten —dijo, ofreciéndole la caja, haciendo una venia. —Por favor, acéptalo.

Siwon sonrió y cogió la cajita con su mano derecha.

—Kamsanmida —dijo, y se dispuso a abrirla.

—¡No lo abras ahora! —exclamó Kyuhyun.

—¿Por qué no?

—A-ahora no hyung. Ábrela después, más tarde.

—¿Más tarde? —preguntó, confundido.

—¿No tenías que ir a la Iglesia, hyung?

—¡Ah! —exclamó el mayor, poniéndose de pie. —Es cierto, ya voy muy tarde.

—Lamento haberte retrasado hyung —se disculpó, apenado.

—No te disculpes. Me gusta pasar tiempo con mi dongsaeng —le puso la mano sobre el hombro y le dio un leve apretón.

Kyuhyun sonrió ampliamente.

—Nos vemos después Kyu.

—Hasta pronto hyung.

Antes de marcharse, el mayor se inclinó hacia Kyu (quién era una cabeza más bajo que él) y le besó la frente fugazmente.

Kyuhyun sintió su rostro enrojecer, pero aún así la ancha sonrisa de su rostro no desapareció.

Cuando su hyung se perdió de vista, suspiró, y se dejó caer sobre la banca de madera, porque todo el cuerpo le temblaba aún por el beso del mayor.

Una sonrisa de medio lado era lo que en ese momento adornaba su rostro.

La primera parte del plan ya estaba completa.

~*~

Ya eran las seis de la tarde. A Siwon siempre le sorprendía que el tiempo pasara tan rápido. Las oraciones ya habían acabado, por lo que se disponía a regresar a su casa cuando recordó la cajita que descansaba en su bolsillo.

No había visto a Kyu durante la misa de las cuatro ni tampoco en el grupo de oración de las cinco, lo cual le había llamado mucho la atención. Con la idea de que lo llamaría en cuanto llegara a su casa, deshizo el moño de cinta azul que envolvía a la cajita y sacó la tapa. Se sorprendió al encontrar dentro un trozo de papel doblado. Detuvo sus pasos y desdobló la hoja de papel con cuidado. Era una nota muy breve.

‘Detrás del escenario’

Siwon frunció el entrecejo levemente y comenzó a andar en dirección al escenario. Su Iglesia era tan grande que también contaba con un auditorio con muchísimas butacas y un gran escenario en donde se presentaban musicales y obras de teatro. Él mismo había protagonizado algunas.

Tomó la puerta que llevaba detrás del escenario, y comenzó a andar por un estrecho pasillo. Un poco más allá, un papel de color rojo pegado en la puerta que daba a la parte trasera del escenario atrajo su atención. En él había escrito lo siguiente:

‘Hoy quiero ser sincero y decirte todo lo que siento’

Siwon sonrió, y dejó el papel pegado donde estaba, pensado que no era para él. Pero al abrir la puerta se sorprendió muchísimo. En aquel sector, había seis espejos pegados a la pared, cada uno con su respectivo mesón, lugar donde todo mundo se maquillaba cuando había alguna presentación. Pero lo que lo sorprendió no era eso, pueso había estado en ese lugar cientos de veces, lo que lo sorprendió fue ver que en cada espejo había una notita de papel rojo. Siwon se acercó a la primera, la despegó y la leyó.

No importa si estoy solo. Cada vez que pienso en ti una sonrisa se asoma en mi rostro.

Fue a la segunda.

Incluso si estoy cansado, cuando cierro mis ojos solo te veo a ti.

Y luego a la tercera.

‘Si el mundo me hace llorar, estaré bien. Porque siempre estás a mi lado.

Estaba confundido. ¿Había sido Kyuhyun el que había escrito todo eso? ¿Por qué?

En el cuarto espejo.

‘Cuando me siento cansado, tú te vuelves mi fortaleza.’

En el quinto espejo.

‘Contigo, cada día de mi vida es como un sueño.
Creo que te quiero.’

Siwon frunció los labios y cejas en un gesto preocupado. Aún así cogió la última nota.

‘Si sientes igual que yo, sube las escaleras.’

Unos metros más allá estaban las escaleras de metal que daban a la parte superior del escenario, donde los encargados de iluminación manipulaban las luces para enfocar a los actores cada vez que hacían alguna presentación. Kyuhyun estaba allí, esperando ansioso, sintiendo un enorme y apretado nudo de nervios en el estómago, sintiendo un desagradable cosquilleo en las manos y en los pies, sintiendo el corazón latirle desbocado.

Para mí, la esperanza es un sueño que nunca duerme.

Kyu esperó, en silencio. Cada segundo que pasaba lo sentía como una tortura, hasta que escuchó ese sonido. Y luego otro, seguido de otro. Los pasos de alguien subiendo por la escalera. Su corazón dio un vuelco y el estómago se le llenó de mariposas que comenzaron a revolotear a todas partes. Sintió los músculos de la cara picarle, y estaba a punto de sonreír, pero no se atrevió.

Siwon se ubicó a su lado. Ambos miraban hacia abajo, hacia el escenario, apoyando los brazos en la baranda de metal. El mayor notó el nerviosismo del menor, el rubor encantador en sus mejillas y el casi imperceptible temblor que lo recorría. Quiso sonreír con ternura, quiso levantar la mano y revolver ese cabello castaño, como tantas veces hizo. Pero no pudo. Sus latidos no estaban alterados, su respiración también era tranquila, no estaba nervioso ni molesto, simplemente estaba… Sorprendido.

Apoyó los antebrazos en el frío metal, con los dedos sostenía las notitas de papel rojo.

—¿Tú escribiste esto? —preguntó.

No sonó enojado, ni entusiasmado, ni nada. Kyuhyun lo notó.

—Sí hyung —respondió. Poco a poco las mariposas iban muriendo en su estómago.

Siwon suspiró imperceptiblemente. Era una situación delicada. Su dongsaeng favorito le acababa de confesar que tenía sentimientos por él, sentimientos que iban más allá de la camaradería y el cariño fraternal que Siwon sentía por el menor. Obviamente esto era su culpa. Su naturaleza tan cariñosa debió confundir al muchacho. Siwon no podía más que sentirse culpable.

—No sabía… que sintieras todo eso —dijo, y sonrió, con esa sonrisa amable en la que estiraba sus labios y se formaban esos encantadores hoyuelos en sus mejillas. —Estoy muy agradecido.

Kyuhyun asintió, sin mirarlo. Se obligaba a mirar hacia abajo. Sus manos estaban cerradas alrededor de la baranda.

—Yo… te quiero mucho Kyuhyun-ah —dijo el mayor.

Kyu abrió los ojos desmesuradamente, y las mariposas revivieron en su estómago. Estaba a punto de voltear y mirar al mayor con una sonrisa, cuando este agregó:

—Pero… no siento lo mismo que tú.

Y su agarre en el frío metal de la baranda se hizo más fuerte.

—Entonces… ¿por qué viniste? —el menor se sorprendió de que su voz sonara tan suave y firme a la vez. —Debiste haberte marchado —agregó con cierto reproche.

—Pensé… que sería mejor darte una respuesta.

—Eres muy amable hyung —murmuró. ‘Demasiado’ pensó.

El silencio era incómodo. Kyuhyun no podía soportarlo.

Me trago el dolor y la pena.
Y sólo te muestro mi lado sonriente.

—L-lo entiendo hyung —dijo, sonriendo, levantando el rostro y mirando al frente. —Suelo equivocarme fácilmente, ya sabes lo tonto que soy —rió nerviosamente.

Siwon sintió algo removerse en su interior. ¿Pena? Sí, sentía pena por el niño a su lado.

—Kyuhyu…

—Ah, hyung —exclamó el castaño, arrebatándole las notitas rojas que sostenía en las manos. —Voy a tirar esto. N-nos vemos —y salió disparado hacia las escaleras. Las bajó lo más rápido que pudo, cruzó la estancia a toda prisa, y una vez salió y cerró la puerta, dejó que las lágrimas le bañaran por completo el rostro y se echó a correr.

Siwon permaneció en ese lugar por más tiempo. Realmente se sentía apenado por todo. Sabía que Kyuhyun estaría sufriendo ahora mismo, y sentía deseos de ir por él y consolarlo, como siempre hacía desde que lo conocía, pero sabía que los sentimientos del menor estaban equivocados, que sólo estaba muy confundido, y que lo mejor que podía hacer por el bien de Kyuhyun era alejarse de él.

Suspiró. Una de las notitas de Kyuhyun se había salvado de las garras de su autor. Siwon la leyó y no pudo evitar que una sonrisa se asomara en su rostro.

Si el mundo me hace llorar, estaré bien. Porque siempre estás a mi lado.

Se sintió mucho más culpable al pensar que ahora mismo, si Kyuhyun estaba llorando, él era el responsable de sus lágrimas.

~*~

Kyu entró en su habitación logrando evadir a sus padres. Le puso el seguro a la puerta y no se molestó en encender la luz. Arrastrando los pies avanzó hasta su cama y se dejó caer sobre ella boca abajo. Los sollozos eran amortiguados por la almohada. La falta de aire le hizo voltear el rostro sobre un costado. Había llorado todo el camino de regreso a casa, y ahora seguía llorando. Tenía los puños apretados, y dentro de uno de ellos se encontraban todas las notitas que escribió para Siwon.

¿Por qué lo hizo? ¿Por qué tuvo que sentir esa estúpida necesidad de decirle al mayor cómo se sentía? ¿Por qué creyó que éste le correspondería?

Se sentía tan estúpido. De solo pensar en la próxima vez que él y el mayor se vieran, sentía la cara arder por la vergüenza. Esas cosas le sucedían sólo a él, por ser tan idiota. Pero así era Kyu. Ingenuo, optimista a pesar de todo.

Así era Kyuhyun.

~*~

Los días de la semana pasaron hasta que Kyunhyun se atrevió a asistir a misa. Antes de la misa propiamente tal, los muchachos se reunían un momento para reflexionar. El grupo de Kyu era guiado por Siwon, y Kyu sintió que la cara se le caía de la vergüenza. Pero durante toda la reunión, Siwon y él no hablaron. El mayor apenas y le dirigió una mirada y un gesto de saludo. Nada más. Kyuhyun supo inmediatamente que algo andaba mal, pero no se atrevió a acercarse y preguntar.

El tiempo siguió avanzando, y Kyu volvió a ser el chico ignorado y desplazado. Y le dolía muchísimo que fuese el mimo Siwon el que lo estuviera ignorando. Porque eso hacía. Con suerte e intercambiaba un saludo con él. Las charlas amistosas, los abrazos, las sonrisas cómplices, todo eso se había esfumado.

Y eso le dolía horriblemente, le dolía más que el hecho de haber sido rechazado.

Fueron incontables las veces en que Kyuhyun se encerró en su habitación a llorar en silencio, pensando. Era obvio que el cambio del mayor tenía que ver con su declaración, era la única explicación que le hacía sentido a que Siwon se distanciara de él.

Kyuhyun no lo pensó bien en ese momento. Siwon le parecía una persona realmente buena y comprensiva, no pensó que el mayor llegaría a juzgarlo o a pensar mal de él. Obviamente estaba equivocado. Que un hombre estuviese enamorado de otro hombre… Eso era una abominación. Estaba mal. Seguramente, todo el cariño que Siwon sintió alguna vez por él ahora había sido remplazado por desprecio, por asco. Kyu no podía soportar esa idea. Que Siwon lo aborreciera. No, él no podía soportarlo. Y sin embargo, debía hacerlo, porque no sabía qué hacer para remediarlo. Era demasiado cobarde como para acercarse al mayor y preguntarle qué pasaba entre ellos. Tenía miedo a las palabras de Siwon, tenía miedo a recibir una mirada cargada de rechazo y a ser despreciado.

Aunque Kyu trataba de convencerse de que eso no sucedería, que Siwon nunca haría algo así porque no era esa clase de persona. “Hyung es demasiado amable” pensaba Kyu. Y sí, Siwon era demasiado amable, pero eso no significaba que no pudiera sentir asco por Kyu.

Un mes pasó luego de aquel fatal día en la vida del menor en el que decidió confesar sus sentimientos por el mayor. Kyuhyun se había vuelto extremadamente taciturno y lacónico en todo lo que decía. Había comenzado a desarrollar cierto rechazo por la Iglesia, porque odiaba ir allí y sentirse ignorado, como si fuese una decoración barata en el muro o una piedra en el suelo. Comenzaba a culpar al mayor por todo lo que estaba sintiendo, pero no quería hacerlo. En el fondo sus sentimientos hacia el mayor no habían cambiado, y aunque se odiaba por ello, Kyuhyun pensó que si hablaba con el mayor francamente las cosas volverían a ser como antes. Porque Siwon era esa clase de persona, esas que no niegan segundas oportunidades.

Kyuhyun esperó a que el mayor terminara sus asuntos en la Iglesia, y lo abordó sin esperar mucho apenas lo vio.

—Hyung.

—Aah, Kyuhyun-ah —se sorprendió el mayor, y luego trató de sonreír. —¿Qué haces aquí?

—Quiero hablar contigo hyung.

—¿Sobre qué?

—Ya lo sabes —le dijo Kyu.

—Ah —suspiró Siwon. —Ahora mismo no puedo, tengo que ir a buscar unos documentos en casa y volver.

—¿Puede ser mañana?

—Mmm… Lo veo difícil. Tengo esta semana muy ocupada.

—¿Qué tal después de la misa del viernes? ¿Puedes entonces, hyung?

—Mmm… —algo en el rostro de Siwon le hizo pensar que se negaría. —Está bien, que sea ese día.

—Bien. Qué tengas un buen día hyung —hizo una venia y se marchó.

Esperó impacientemente a que llegara el día viernes. Ese día estuvo muy desconcentrado durante la misa. No puso atención al sermón ni a nada. Siwon aún no aparecía y eso se le hacía realmente extraño. Había mirado constantemente hacia la entrada para ver si llegaba. La misa ya estaba por acabar y ni rastros de él.

—Y por último, le pedimos al Señor que acompañe a nuestro joven Choi Siwon —Kyuhyun alzó la cabeza y miró hacia el frente inmediatamente cuando el sacerdote nombró a su hyung, —y que le de la salud y la fortaleza necesaria para emprender este viaje al servicio de Jesús.

Kyuhyun no entendió ni una palabra.

—¿A dónde fue Siwon hyung? —preguntó.

Su madre, a su lado, le miró un tanto confundida por su pregunta.

—Siwon-ssi se fue de misión —le dijo. —Volverá en dos años.

—¿M-misión? —‘¿volverá en dos años’ pensó Kyu con horror.

Apenas la gente comenzó a levantarse de sus asientos, Kyu salió disparado. Abandonó la Iglesia, llegó a su casa y se encerró en su cuarto. Y no salió durante todo el día, ni siquiera a comer. Se quedó tendido sobre su cama, mirando el techo.

¿Por qué? Todo había sido tan repentino. ¿Una misión? Siwon hyung le dijo más de una vez que algún día iría en una misión, que era un sueño que tenía desde que era niño. Pero, aún así, irse tan de repente… ¿Habría sido por él? ¿Se habría marchado tan abruptamente para alejarse de Kyu?

‘¿Tanto me aborrece?’ se preguntó.

Kyuhyun sintió ganas de llorar, y se cubrió los ojos con su antebrazo izquierdo.

Siwon hyung se había marchado. Lo había abandonado.