Título: ...
Pareja: KaiHan
Tipo: AU
Género: Romance
Clasificación: NC 17
Summary: En su antigua
escuela en Beijing, Luhan había sido uno de los chicos más populares, estrella
en los deportes, sobresaliente en el baile y el canto, estudiante modelo en
cuanto a calificaciones y comportamiento y, por lejos, uno de los chicos más
guapos de todo el estudiantado. Ahora estudiaba en Seúl, y se pasaba la mayor parte
del tiempo escondido en el armario de limpieza del tercer piso del instituto.
¿Por qué había
cambiado tanto?
.
En China la vida era
sencilla. En la escuela todo el mundo le saludaba, todo el mundo sabía quién
era él. Contaba con el aprecio de todos los maestros y la admiración de todos
sus compañeros, y eso era porque sus logros eran recibidos con apreciación. Su
repertorio era amplio, desde sobresalir en los deportes, el baile y el canto,
hasta encontrarse siempre entre los primeros lugares en la lista de rendimiento
académico. Además de eso LuHan era un ser sociable por naturaleza. Encantaba a
todos con su dulce sonrisa y su buena voluntad. Todas las chicas de su antigua
escuela suspiraban por él, y los muchachos le admiraban y querían ser como él.
Sí. Aquella era una
buena vida.
Cuando le ofrecieron
la oportunidad de terminar sus estudios en Corea no dijo que sí inmediatamente.
Lo discutió con sus padres, con sus maestros, y con su grupo de amigos. Todos
ellos le dijeron que sería una instancia excelente para probarse a sí mismo y
vivir nuevas experiencias que enriquecerían su perspectiva del mundo y lo
harían crecer como persona.
A pesar de eso, LuHan
no estuvo totalmente convencido hasta que Wu YiFan, su eterno rival –y mejor
amigo- le dio su opinión.
—Yo creo que deberías
hacerlo. Pero vas a sufrir.
—¿Por qué?
—Por tu cara de niña y
por ser chino.
LuHan se rió de lo que
su amigo le había dicho.
Aceptó la oferta y al
mes siguiente ya estaba volando rumbo a Corea del Sur. Cuando el avión estaba
por aterrizar recordó lo que YiFan le dijo al despedirse en el aeropuerto de
Beijing, antes de abordar el avión.
—No dejes que nadie
pasé por encima de ti Han.
LuHan se preguntó, un
tanto inquieto, mientras se dirigía a la puerta de salida, tirando de su maleta
con ruedas, si acaso sería tan difícil encajar en la sociedad coreana.
~*~
Llegó un par de días
antes de que comenzara el segundo semestre de clases. Una chica llamada Jessica
–quien lo fue a recoger al aeropuerto- le llevó al edificio del instituto donde
estaban dispuestos los dormitorios para los alumnos extranjeros. Jessica era de
Estado Unidos, y al igual que LuHan, le habían ofrecido una vacante en aquel
instituto tan prestigioso de Seúl.
—Es una buena escuela.
Aquí trabajan los mejores profesionales como maestros y la formación es muy completa
en todas las áreas, ya sabes, ciencias, matemáticas, lenguas, artes, deportes,
entre otras cosas.
—¿Hay algo relacionado
con la música?
—Oh, claro que sí. El
instituto tiene mucho prestigio en las áreas del canto y el baile. Hay muchas
clases relacionadas a los distintos estilos… La secretaria va a explicarte cómo
es el proceso de elección de cursos.
—¿Elección de cursos?
—Claro. Además de
tener las clases de rigor como matemáticas o inglés, tienes que elegir al menos
tres materias más para completar tu currículum. No te espantes —agregó ella al
ver la cara de LuHan. —La verdad es que al principio es un poco duro, pero si
eliges clases que te gustan, verás que todo el trabajo vale la pena.
—Eso espero.
Jessica le dio un tour
por todo el instituto. Se suponía que el período formal de clases aún
comenzaba, pero había uno que otro estudiante por ahí. Jessica le enseñó cada
sector, desde Artes Plásticas hasta las salas de idiomas. El coreano de LuHan
era muy básico, de hecho, él y Jessica se habían comunicado en inglés desde que
se conocieron en el aeropuerto, y cuando ella le dijo que tomaría un intensivo
de coreano a partir de mañana, se sintió un poco aliviado.
Al último lugar al
cual lo llevó Jessica fue a las salas de práctica de baile. Se asomaron a una
donde había un número considerable de chicos y chicas. Todos estaban apegados a
los muros, observando a tres chicos que se encontraban en el centro de la sala.
—Oh, qué bien, están
practicando. Miremos.
El muchacho que estaba
en el centro de los tres hizo un gesto con la mano y la música comenzó a sonar.
Sus movimientos eran fluidos y precisos. LuHan nunca había visto bailar a
alguien así. No pudo dejar de observar el reflejo del rostro de aquel muchacho.
Era alto y moreno, vestía unos pantalones deportivos y una sudadera gris. Sus gestos
transmitían muchas cosas, y LuHan se sintió abrumado al no poder definir
ninguna. Cuando la música acabó, el muchacho le miró a través del espejo, y
LuHan se sintió sonrojar hasta la punta del pelo por alguna razón que no pudo
explicar.
—¿Y bien? ¿Qué te ha
parecido? —le preguntó Jessica, sacándolo de su nube.
—Ah… eh… S-son… muy
buenos —dijo, aliviado de romper el contacto visual con aquel muchacho.
—Sí, son novatos,
acaban de comenzar la preparatoria, y sí, son bastante buenos. Sin embargo, no
son demasiado agradables.
—¿Por qué lo dices?
—Pues son unos cabeza
hueca. ¿Viste al chico que estaba en el medio? Él es el peor de todos. Te
recomiendo que no te acerques a él, es un patán.
LuHan asintió en
silencio, su corazón latió más deprisa de lo normal.
~*~
El primer de clases
LuHan estaba muy nervioso, y no sabía por qué. Bueno, sí sabía por qué. Era un
estudiante nuevo, venía de otro país y su manejo del idioma no era el mejor.
Tenía miedo de quedar como un tonto frente a sus compañeros. Suspiró,
acomodándose la corbata frente al espejo. Se sonrió para darse ánimos. No
pasaría nada malo, todo saldría de maravillas. No había nada que él no pudiera
conquistar con una sonrisa.
~*~
Durante el primer día
de clases todo el estudiantado se reunía en el auditorio para escuchar las
palabras del fundador del instituto.
Luhan entró al
auditorio y recibió una oleada de miradas que pudieron tirarlo al suelo de no
ser porque ya se lo había esperado. Sintió un calor desagradable subirle al
rostro y se relamió los labios. ‘No LuHan, no dejes que te intimiden’ se dijo
en su fuero interno. Apretó el puño libre un par de veces y se obligó a
mantener una postura relajada, con una suave sonrisa en su delicado rostro. Dio
un par de pasos hacia adelante, pensado en sentarse en uno de los últimos
asientos, pero entonces alguien chocó con él.
—Oh, lo siento —dijo
en chino.
—Lo siento —respondió
la otra persona al mismo, también en chino.
Ambos se miraron un
tanto incrédulos.
—¿Hablas mandarín?
—Sí —sonrió el otro
chico. —Soy Zhang Yixing, mucho gusto —saludó, haciendo una venia.
—Soy Lu Han —sonrió.
—¿También eres nuevo?
Yixing negó con la
cabeza.
—Llegué aquí a
comienzos de año. ¿Tú eres el estudiante nuevo de Beijing?
—Sí.
—Yo soy de Changsha. ¿En qué
año estás?
—Último.
—Oh, Lu Han gege
—Yixing hizo una venia nuevamente. —Yo estoy un curso más abajo.
LuHan se sintió
realmente aliviado y agradecido al haberse topado con Yixing. Éste le llevó a
sentarse con él y con su grupo de amigos.
—LuHan-ssi —Jessica
apareció de repente, sonriéndole. —Te estuve buscando —le dijo haciendo un
mohín. —Creí que te habías perdido.
—Oh, lo siento.
—No importa. Veo que
ya conoces a Lay-ssi.
—¿Lay? —miró a Yixing
en confusión.
—Así es como me llaman
en esta escuela —suspiró el susodicho.
—Toma, ayer no fuiste
con la secretaria así que me pidió que te diera tu horario de clases.
—¡Ah! —LuHan se dio
una palmada en la frente. —Lo olvidé. Muchas gracias Jessica-ssi.
—Dime Sica, todo el
mundo me dice así. Nos vemos —se despidió de ambos con un gesto de la mano y se
marchó a ocupar su lugar entre los asientos, una fila delante de donde LuHan se
sentaría con Yixing.
—Te presento a Minseok
hyung, es miembro del consejo estudiantil.
—Mucho gusto, soy Lu
Han.
—¿Eres el nuevo
estudiante que viene de Beijing? —le preguntó Minseok.
A LuHan le dio la
impresión de Minseok era un chico muy adorable.
—Sí.
—Wow, tu coreano es
muy bueno. No como el de Yixing, cuando llegó no podía decir nada —rió.
Yixing se sentó entre
ambos y dirigió su vista hacia el frente, ignorando las palabras de Minseok.
Minseok le hizo un
gesto a LuHan que le dio a entender que Yixing no había entendido nada de lo
que había dicho, y LuHan rió.
El fundador del
instituto apareció de pronto sobre el escenario y comenzó a dar un pequeño
discurso. Mencionó la adhesión de LuHan al alumnado y obligó a todo el mundo
aplaudiera a LuHan como gesto de bienvenida, al cual el muchacho respondió con
una torpe venia, bastante azorado.
~*~
La primera semana de
clases estuvo bien para LuHan. Lo único que le incomodó de sobremanera fue la
forma en la que la gente se le quedaba mirando. Algunas chicas incluso se
ponían a susurrar entre ellas cuando él andaba cerca. Jessica le había dicho que
no se preocupara, que ellas sólo comentaban lo ‘bonita’ que era su cara.
—Dicen que eres tan
bonito que pareces una chica —sonrió Jessica una vez que ambos hacían fila para
almorzar en la cafetería.
—Eso no es bueno —dijo
él, mortificado.
—Claro que sí. Eres
hermoso y la gente aprecia la belleza.
—Pero no es bueno que
me comparen con una chica.
—Ah, eso es un detalle
LuHan-ssi.
LuHan trató de
restarle importancia, pero no podía dejar de sentirse mortificado. Su belleza
siempre había atraído la atención, pero jamás le habían dicho que se parecía a
una chica. Jamás.
—La verdad es que sí
parece una chica —le respondió Minseok con sinceridad cuando se lo preguntó.
—Pero eso no tiene nada de malo. Hay muchos chicos que parecen chicas y… pues
normal.
—Humjm —dio LuHan por
toda respuesta.
Una chica de un curso
menor se acercó a él tímidamente para preguntarle qué productos usaba para
mantener su piel tan tersa y humectada. LuHan quiso que se lo tragara la
tierra.
—Uh… pues… ¿jabón?
La chica pidió
específicamente la marca del jabón, y LuHan a duras penas pudo recordar el logo
del envoltorio y lo dibujo en una servilleta.
—Muchas gracias oppa
—la chica se fue contenta a reunirse con sus amigas.
LuHan se sentía
realmente mortificado.
—Ya, LuHan-ssi, no le
des importancia. Ya sabes cómo son las niñas.
LuHan se limitó a
asentir.
~*~
Hasta entonces, LuHan
no tenía de qué quejarse. Las clases habían comenzado bien, a pesar de que la
mayoría eran dictadas en coreano. Él entendía todo, su problema era al momento
de hablar. Algunas veces se trababa y olvidaba las palabras que sabía, pero
Minseok se había ofrecido a ayudarle a practicar, así que no se sentía
demasiado presionado.
La pesadilla de LuHan
comenzó en la tercera semana, al finalizar la clase de baile. Había elegido
tres clases más para añadir a su currículum: soccer, canto y baile.
No le había costado
demasiado alcanzar el ritmo de los demás compañeros, y se sentía bastante
contento porque Jessica estaba en la misma clase.
—Esta tarde tenemos reunión
del club de baile, deberías unirte —le sugirió Yuri, una amiga de Jessica.
—Sí, sería una
excelente idea, nos hacen falta chicos dóciles como tú —comentó otra amiga de
Jessica, Hyoyeon.
—Uum, claro —LuHan
aceptó porque le pareció una buena idea.
Cuando se lo comentó a
Minseok y a Yixing, ambos le dieron su visto bueno.
—Yo ya soy parte de
ese club —le comentó el menor, y LuHan se sintió más entusiasmado.
Esa misma tarde, él y
Yixing entraron a la sala de prácticas donde se llevaban a cabo las reuniones. Había
muchos chicos y chicas de todos los niveles, mucho estaban precalentando.
La jefa del club era
Hyoyeon.
—Bien chicos —exclamó
para llamar la atención de todos. —Tenemos sólo un par de meses para preparar
los números para la demostración de fin de curso. Recuerden que este año
tendremos un jurado muy exigente, así que debemos…
—¿Qué es la
demostración de fin de curso? —le preguntó a Yixing en un susurro.
—Es un show donde se
presentan todos los clubes relacionados con el arte escénico. Es una cosa muy
grande. Este año el jurado será un ex alumno del instituto que está triunfando
en los escenarios del país. Creo que era amigo de Hyoyeon y por eso ella quiere
impresionarlo.
—¿Queda todo claro?
—exclamó Hyoyeon.
—Sí —LuHan y Yixing se unieron al coro a pesar de
no saber a qué decía que sí.
—Bien. Por último
quiero anunciar que tenemos un nuevo miembro. LuHan, ven aquí —le hizo un gesto
con la mano y le sonrió.
LuHan miró a Yixing y
este le hizo un gesto afirmativo con la cabeza.
Hyoyeon le cedió su
lugar para que todos pudieran mirarlo.
—¡Que se presente!
—gritó alguien, y todos estuvieron de acuerdo.
—Eeehm… Mi nombre es
Lu Han, mucho gus…
—¡Así no!
—Aquí presentarse
significa que tienes que bailar —le dijo Hyoyeon. —¿Alguna canción en especial?
LuHan no tuvo mucho
para pensar.
—Algo de DBSK —dijo, y
un muchacho que estaba cerca del equipo de sonido no tardó en hacerle caso.
Las primeras notas de
una canción muy conocida para él comenzaron a sonar. LuHan comenzó a moverse de
forma automática. Había bailado tantas veces esa canción que podía hacerlo con
los ojos cerrados. Y así lo hizo. Cuando el primer coro pasó, se detuvo, y la
música también. Los breves segundos en silencio se le hicieron eternos, pero
cuando el primer aplauso se escuchó, abrió los ojos, y vio a todos los miembros
del club aplaudiendo con entusiasmo.
—Eso estuvo muy bien
—le dijo Hyoyeon. —Parece que al fin encontré una pareja para mí solo.
—Esa parte ya es mía
—dijo una voz irritada desde el fondo de la sala.
Un muchacho alto de
piel morena, seguido de otros dos, se acercó hasta el centro de la sala, hasta
quedar justo frente a Hyoyeon.
—Llegas tarde —dijo
ella.
El chico bufó, como si
eso no fuera de importancia.
—Yo seré tu pareja de
solo, noona.
—¿Cómo vas a serlo si
faltas a las práctica?
—Estoy aquí ahora,
¿no?
—Eso no es suficiente
Kim Jongin.
—¿Estás molesta y por
eso quieres reemplazarme por… este? —dijo, dedicándole una mirada despectiva a LuHan,
quién se sintió realmente pequeño.
—No le llames así.
Resulta que él es mayor que tú, así que trátale con respecto.
—No puedes
reemplazarme por este noona. Mírale, tiene cara de niña.
LuHan frunció el
entrecejo, molesto. Miró a Kim Jongin a los ojos y entonces se dio cuenta de
que ese muchacho era el mismo al que había visto bailar el día en que Jessica
le hizo el tour por el instituto.
—¿Qué? —le espetó
Jongin al notar la mirada de LuHan fija en él.
LuHan se sintió
descolocado y no supo que decir.
—Basta Jongin —un
chico salió de la multitud y se acercó a él.
—Pero hyung…
—Demuéstrale a noona
que mereces ser su pareja en el solo —dijo.
Jongin soltó un
bufido, le lanzó una última mirada asesina a LuHan y se alejó de la multitud
hacia un rincón, donde estampó contra el piso el bolso deportivo que había
cargado sobre su hombro.
Hyoyeon soltó un
bufido de exasperación. Le dijo a todo el mundo que se pusieran a trabajar en
lo suyo y la multitud del centro pronto se dispersó.
—Discúlpalo hyung
—dijo el chico que había hablando con Jongin. —Él es muy impetuoso, eso es
todo.
—No hay problema…
—sonrió, nervioso. —Tú eres…
—Ah, Lee Taemin, de
segundo. Mucho gusto.
—Mucho gusto, soy Lu
Han.
—Ya lo sé, eres famoso
—sonrió. Lu Han se dio cuenta de que Taemin y Jongin eran muy parecidos. —Nos
vemos hyung.
~*~
Durante la práctica no
hubo más altercados. LuHan se limitó a ignorar los bufidos despectivos del tal
Kim Jongin y las constantes miradas de uno de sus amigos.
—¿Quién es él? —le
preguntó a Yixing, pero este no supo responderle.
—Oh Sehun. Es un
autista, no le hagas caso, mira así a todo el mundo —le explicó Yuri poniendo
los ojos en blanco.
LuHan se dedicó a
mostrar un poco de sus habilidades bailando las canciones que sabía, la mayoría
de DBSK.
Cuando el tiempo
acabó, él y Yixing se despidieron de todos y se marcharon. LuHan no se dio
cuenta sino hasta que llegó a su dormitorio de que había olvidado su Ipod en la
sala de prácticas.
~*~
Pensó que no habría
nadie, pero para su mala suerte aún quedaban tres personas en la sala.
—¡No! —exclamó al ver
cómo Kim Jonging tiraba su Ipod al piso y lo aplastaba con su pie. —¿Por qué lo
has hecho? —exigió saber, enojado.
Jongin sonrió y se
acercó hasta él.
—Escucha niña —Jongin
le estampó contra la pared con fuerza. Gimió por el dolor que sintió en su
espalda. —Si crees que puedes llegar y robarme mi lugar estás muy equivocado.
Hyoyeon noona y ese solo son míos. Aléjate de ella y de mi solo si sabes lo que
te conviene —le volvió a estampar contra la pared y lo soltó. LuHan cayó al
suelo, adolorido, y Jongin y sus amigos se marcharon.
LuHan permaneció en el
suelo unos minutos hasta que el dolor en su espalda y caderas disminuyó lo
suficiente para permitirle moverse. Cogió su Ipod con la pantalla destrozada y
se levantó. Regresó a su dormitorio rengueando por el dolor. Una vez en su
cuarto llenó la tina de agua caliente, se desvistió con cuidado y sumergió su
adolorido cuerpo en el agua.
Nunca nadie le había
tratado así, con tanta violencia y rabia. Su corazón aún latía deprisa por la
fuerte impresión. Sintió ganas de llorar, pero se contuvo.
‘No dejes que nadie pasé por
encima de ti Han’
—No dejaré que nadie
pase por encima de mí —se dijo en voz alta, abrazando sus rodillas.
~*~
LuHan creyó que ignorando
la existencia de Jongin no volvería a tener problemas con él. Pero estaba
equivocado.
Kim Jongin parecía
haberse obsesionado con él. Le empujaba en los pasillos, le quitaba los libros
y los lanzaba a la basura, le tiraba basura de lápiz en el cabello, le cortaba
los listones a su mochila, le amarraba los cordones de los zapatos para que se
cayera, le escondía la ropa cuando se duchaba después de la clase de deportes y
lo golpeaba. Sí, Kim Jongin le golpeaba.
La primera vez pilló a
LuHan de sorpresa, cuando volvía a los dormitorios desde la biblioteca. Era
tarde así que casi no había gente en los pasillos. LuHan dobló un recodo y de
repente alguien tiró del cuello de su camisa y lo introdujo en una sala que
había cerca. Sintió que el aire le abandonaba cuando un puño se estrelló contra
su estómago. Lo arrojaron contra los pupitres y LuHan cayó estrepitosamente al
suelo. Los ojos se le aguaron debido al dolor.
—¿Por qué…? —preguntó,
mirando a su agresor.
Kim Jongin le devolvió
una mirada del más profundo desprecio y abandonó el salón.
LuHan no entendió el
por qué de aquel golpe. Ese día en la cafetería, a Jongin se le había caído la
billetera y LuHan la había cogida. ‘Toma’
le dijo y se la entregó. Jongin tardó mucho en reaccionar, y le respondió con
un ‘gracias’. LuHan creyó que eso
significaba que Jongin ya no tenía nada en contra de él. Obviamente se había
equivocado.
La segunda vez LuHan
tampoco se lo esperaba. Ese día, en la práctica de fútbol, un balón había
salido disparado en dirección a Jongin, que pasaba por ahí. LuHan estaba cerca
de él así que lo tiró y evitó que el balón le impactara en el rostro.
‘¿Estás bien?’ Jongin había asentido, ‘Qué bueno’ dijo de corazón, y regresó con el resto de sus
compañeros a la práctica. Más tarde, cuando LuHan volvía de los vestidores
porque había olvidado nuevamente su Ipod, Jogin le sorprendió en uno de los
pasillos desiertos e impactó el puño contra el abdomen de LuHan.
LuHan se quedó
arrodillado en el suelo, llorando y tratando de respirar, escuchando como las
pisadas de Jongin se alejaban.
Después de eso LuHan
decidió renunciar al club de baile. Hyoyeon estaba más que decepcionada y trató
por todos los medios posibles de convencerlo para que se quedara. Pero LuHan ya
había tomado una decisión. Yixing no intentó disuadirlo, intuía que LuHan tenía
muy buenas razones para hacerlo, aunque no las compartiera con él.
—No es por ese tal Kim
Jongin, ¿cierto? —comentó Minseok cuando LuHan le contó que había dejado el
club a la hora del almuerzo. —¿Ha vuelto a molestarte, Han-ssi?
—No —se apresuró en
responder, no muy seguro de por qué estaba mintiendo. —Necesito tiempo para
estudiar. Por ahora me centraré en mis estudios, tal vez más adelante retome el
club.
—¿Por qué no te unes al
consejo estudiantil?
LuHan sonrío y negó
con la cabeza. No era la primera vez que Minseok le hacía esa oferta.
—Es mucho trabajo, no
gracias.
Minseok infló los
mofletes y miró a LuHan fijamente a los ojos.
—Lo siento BaoZi
—sonrió LuHan, aplastando las mejillas del otro.
Minseok sonrió,
decepcionado, y se centro en su comida.
LuHan hizo lo mismo, y
al cabo de un rato se removió incómodo en su silla.
—¿Pasa algo? —le
preguntó Yixing.
LuHan sonrió y negó
con la cabeza. Pensó que estaba siendo paranoico, porque sentía como si alguien
le estuviese mirando. Es decir, a él siempre le miraban, pero ya se había
acostumbrado. En su mayoría siempre se trataba de niñas que no paraban de
hablar de su supuesta belleza femenina. Pero esta vez se sentía diferente, lo
cual lo inquietaba bastante. No quiso preocupar a ninguno de sus amigos, así
que se levantó de la mesa en silencio a tirar los restos de su comida.
Intentando ser disimulado, recorrió rápidamente la cafetería con la vista y lo
vio, unas cuantas mesas más allá. Uno de los amigos de Kim Jongin, Oh Sehun, le
miraba fijamente. El chico ni siquiera se inmutó cuando LuHan le descubrió. Le
sostuvo la mirada y al final fue el propio LuHan el que cedió, un tanto
inhibido por aquella mirada tan penetrante. Se puso nervioso y trastabilló
momentos antes de llegar al depósito de desperdicios.
—Date prisa niña —le
espetó una voz arisca a sus espaldas.
LuHan deseó con todas
sus fuerzas que se lo tragara la tierra.
—¿Qué no me oyes? Dije
que te des prisa, niña.
LuHan estaba a punto
de tomar la manilla de la ventanita del depósito para depositar los restos de
su comida, pero Kim Jongin no pudo esperar. Le dio un empujón que lo hizo caer
al suelo. Los restos de su sopa y de su flan chocolate le cayeron sobre el
uniforme y la cara.
Jongin tiró todo,
bandeja incluida, dentro del depósito.
—Eres la niña más
lenta y más patosa que he conocido —le espetó Jongin antes de marcharse.
LuHan
observó cómo se dirigía a la mesa donde el tal Oh Sehun estaba sentado. Aquel
muchacho le seguía mirando. LuHan no podía descifrar lo que sus ojos trataban
de decirle.
~*~
LuHan pensó que sería
una buena idea salir a comprar. Desde que había llegado a Corea deseaba beber
bubble tea, pero no había tenido oportunidad de salir ningún día, hasta ahora.
A pesar de que temía
andar solo no le pidió a ninguno de sus amigos que lo acompañara. Estaba seguro
de que a esa hora Jongin ya estaría en su casa y no merodeando los pasillo del
instituto.
LuHan se sintió
confiado cuando salió del edificio de los dormitorios y recibió de lleno la brisa
del anochecer. Caminó unas cuantas calles hasta que encontró el lugar del cual
le había hablado Yixing, una pequeña cafetería en una esquina con unas cuantas
mesas en el exterior. LuHan entró e inmediatamente se puso en la fila para ser
atendido.
Cuando llegó su turno
en la caja se sorprendió muchísimo al ver a la persona que tomaría su pedido.
—Buenas tardes, ¿qué desea
ordenar?
LuHan se tardó en
reaccionar.
—Uh, q-quisiera té
d-de burbujas, por favor.
—¿Qué sabor?
—Uuh… ¿Q-qué sabor me
recomiendas? —sonrió LuHan. No tenía por qué demostrar nerviosismo. No dejaría
que nadie supiera lo mucho que la situación ‘Kim Jongin’ le afectaba.
Oh Sehun pareció un
poco contrariado por la sonrisa que le dedicó LuHan.
—Uuh… Me gusta el de
mango —dijo, y al cabo de segundos se sonrojó.
LuHan acentuó más su
sonrisa.
—Quiero ese entonces
—le entregó el dinero.
Sehun marcó en la
computadora el pedido de LuHan. Una máquina imprimió una boleta y Sehun se la
entregó.
—Tienes que mostrarle
esto al chico de allá.
—Okay. Gracias —Sehun
asintió.
Cuando LuHan le
entregó el papel al muchacho que preparaba las bebidas, podía sentir la intensa
mirada de Sehun sobre él. Trató de aparentar calma y reuniendo algo de valor,
volteó a mirarlo y le sonrió. Sehun fue tomado por sorpresa ante su gesto.
—Aquí tienes —le
entregaron su bebida y LuHan la tomó de inmediato para salir rápidamente de ese
lugar.
Una vez en la
seguridad de las calles dejó salir un largo suspiro. Se metió la pajita a la
boca y sorbió de su bebida. Hacía tanto tiempo que no probaba un sabor tan
familiar. De repente sintió ganas de volver a China y estar con su familia y
sus amigos. Sus padres no sabían sobre los abusos que había sufrido por parte
de Jongin. De hecho, nadie lo sabía. Sólo había una persona que intuía que algo
malo le sucedía, y no porque LuHan se lo hubiese dicho, sino que, simplemente
esa persona le conocía muy bien.
—¿Qué es Han?
—No es nada —LuHan trató de asegurarle a Kris
por todos los medios posibles de que estaba bien.
—Si no me dices iré para allá.
—¿Qué? Ah, no. YiFan…
—Tienes que decírmelo.
—No es nada —repitió un millón de veces,
cansinamente. Se arrepentía de haberlo llamado.
—Escucha Han, si tú no eres fuerte por ti,
nadie lo será.
LuHan se quedó callado, sin saber qué decir.
—No dejes que nadie pase por encima de ti.
—Ya lo sé —sonrió muy a su pesar.
YiFan siempre sabía
cuando algo le sucedía. LuHan había cometido el error de llamarle justo después
de un incidente desagradable con Jongin. No se arrepentía. La voz grave y
calmada de YiFan le reconfortó.
LuHan se perdió en sus
pensamientos mientras terminaba de beber su té. Tardó en darse cuenta de que no
tenía ni idea en dónde estaba. Había salido tan deprisa del café donde trabajaba
Oh Sehun que no había puesto atención a la ruta que debía seguir de regreso a
los dormitorios del instituto. Sintió pánico, pero se calmó enseguida. Metió la
mano en el bolsillo para sacar el celular y llamar a Yixing para que lo fuese
buscar, pero un agudo dolor en la nuca no se lo permitió.
Su té cayó al suelo y
se desparramó. Se llevó ambas manos a la nuca, tratando de mantener el
equilibrio para no caer de bruces al suelo y al mismo tiempo aliviar el dolor.
Con dificultad se
volteó para ver quién le había golpeado, pero no tuvo tiempo de ver nada. Su
atacante le dio una patada en el estómago y lo tiró al suelo. LuHan no
necesitaba abrir los ojos para saber de quién se trataba. Ese tonto perfume que
usaba… LuHan había aprendido a reconocerlo.
Quiso moverse, pero
Jogin inmovilizó su cabeza con el pie. LuHan sintió mucho miedo. Le dolía
mucho. La presión que ejercía Jongin con su pie no era demasiada, pero LuHan
temía que le aplastara la cabeza con todas sus fuerzas. No quería morir.
Jongin no dijo nada.
LuHan aguantó la respiración. De pronto dejó de sentir el pie de Jongin sobre
su cabeza. Deseó con todas sus fuerzas que Jongin se hubiese ido, pero no. Un
golpe en el estómago, dos, otro en su muslo, otro en su rodilla. Las patadas
cesaron cuando LuHan comenzó a sollozar. Se cubrió el rostro con los brazos y
lloró sin ningún pudor. Quería a su madre, a YiFan, quería volver a China
inmediatamente, donde todos lo conocían y apreciaban, donde nadie le agredía ni
molestaba por ser tan bello como una chica.
—¿Por qué? —escuchó la
voz entrecortada de Jongin. —¿Por qué no te defiendes? —su voz estaba cargada
de frustración. —¿POR QUÉ NO TE DEFIENDES? ¿POR QUÉ NO TE COMPORTAS COMO UN
HOMBRE? ¿O ACASO DE VERDAD ERES UNA NIÑA?
LuHan no entendía la
rabia de Jongin, y no le importaba. Le dolía todo el cuerpo, y le dolía
terriblemente el pecho. Le ardía con cada sollozo que soltaba.
—¡DEJA DE LLORAR
MARICÓN!
LuHan se hizo un
ovillo para recibir más golpes. Se sintió aturdido y con ganas de vomitar. Ya
no tenía fuerzas ni para llorar. Aún así, las lágrimas no dejaron de salir.
Jongin permaneció en silencio mucho rato. Era como si LuHan estuviese solo,
pero él sabía que el otro seguía allí. LuHan quiso preguntarle muchas cosas,
como por qué lo golpeaba siempre, qué cosa tan terrible había hecho LuHan para
merecer todo su odio. No lo hizo sin embargo.
Al cabo de un rato
Jongin se agachó a su lado. LuHan hizo un esfuerzo por encogerse en sí mismo,
pero Jongin no lo dejó. Le tomó el rostro con ambas manos y lo obligó a
mirarlo.
—¿Realmente… eres un
hombre? —fue lo último que le dijo Jongin antes de soltarlo y alejarse
corriendo.
LuHan miró hacia el
cielo, sintiendo que no tenía fuerzas ni siquiera para arrastrarse. ¿Acaso se
iba a morir ahí? ¿Solo?
Trató de mover el
brazo y sacar su móvil del bolsillo de su pantalón, pero estaba totalmente
entumecido. Tal vez sólo debería rendirse y cerrar los ojos. Alguien pasaría
por ahí y lo encontraría, y con suerte lo llevaría de regreso a los dormitorios.
O tal vez no.
‘No dejes que nadie pase por
encima de ti Han’
~*~
Alguien le sacudió.
Abrió los ojos. Se encontraba en el mismo lugar donde Jongin le había dado una
paliza. Seguía sintiéndose muy débil como para moverse. No sabía cuánto tiempo
había pasado. Al ver a la persona que lo acababa de despertar sintió miedo.
—Tranquilo —dijo él.
—No por favor… —dijo
LuHan. No podía moverse.
—No voy a hacerte
daño.
—Pero él…
—Él no está conmigo.
Esas palabras lo
tranquilizaron.
Oh Sehun le ayudó a
ponerse de pie. Pasó su brazo por sobre sus propios hombros para permitir que
LuHan se sostuviera de él más fácilmente. LuHan no dijo nada. Se dejó guiar por
Oh Sehun hasta los dormitorios. Por un momento pensó que Sehun podría llevarlo
a cualquier otro lugar, otro lugar con Jongin esperándolo, y sintió pánico.
Pero Sehun lo notó y le volvió a asegurar que no le haría daño. LuHan
necesitaba desesperadamente creer en esas palabras.
Cuando llegaron a los
dormitorios, una de los profesores de turno los divisó a ambos.
—¿Pero qué le ha
sucedido? —era la profesora de baile, Victoria, por quien LuHan sentía especial
simpatía ya que ella también era china.
—Lo encontré en la
calle —le explicó Sehun. —Hay que llevarlo a la enfermería.
Al llegar a la enfermería,
LuHan es recostado en una suave y blanda superficie. La enferma del instituto
le inspecciona rápidamente y su veredicto es que no tienes nada roto.
—¿Hay que llevarlo al
hospital? —preguntó Victoria.
—No. Pero hay que
atender esos hematomas, para que no se pongan peor, y hay que limpiar esa
herida que tiene en la sien.
LuHan sintió mucho
ardor cuando la enfermera le aplicó antiséptico en un pequeño corte que tenía
en la sien derecha. Victoria le trajo su pijama y LuHan se cambio sus ropas con
bastante esfuerzo, porque le dolía todo.
—Toma estos
analgésicos, para que puedas dormir un poco.
Mientras LuHan bebía
las píldoras, Victoria le interrogaba.
—¿Qué hacías fuera de
los dormitorios?
—Fue a comprar té. Y
me perdí de regreso.
—¿Sabes quién te hizo
esto? ¿Fue alguien del instituto?
LuHan vaciló unos
segundos.
—No —respondió,
ignorando la penetrante mirada que le dedicaba Sehun. —No sé quién fue, no lo
vi.
—¿Te han quitado algo?
—Mi dinero —mintió, y
vio con claridad cómo Sehun fruncía el ceño.
—¿Cómo lo encontraste?
—le preguntó Victoria a Sehun.
—Terminé mi turno de
trabajo y regresaba a casa. Lo encontré tirado en el suelo.
—¿Tienes idea de quién
le ha golpeado?
Sehun intercambio una
breve mirada con LuHan. LuHan negó con la cabeza.
—No —dijo.
Victoria frunció el
ceño, no muy convencida.
—Informaré de esto al
director. Y a tus padres.
—¿Qué? No, a mis
padres no, por favor.
—¿Por qué no quieres decirles?
¿Crees que está bien ocultarles esto?
—No, pero… no quiero
que se preocupen.
—Aish, LuHan, no puedo
no avisar a tus padres. Tienen derecho a saber.
—Está bien.
—Tienes que estar
tranquilo y descansar —dijo Victoria en chino, y LuHan sintió un ramalazo de
nostalgia al escuchar su lengua de origen.
—Sí —respondió en
mandarín también.
Victoria le sonrió y
les deseó buenas noches a ambos.
Cuando ella salió,
LuHan soltó un suspiro.
—Fue Jongin, ¿verdad?
—preguntó Sehun de repente.
LuHan asintió.
—¿Por qué no lo has
delatado?
—¿De qué serviría?
—Le daría una lección.
—Sólo haría que me
odiara más.
—¿Acaso eso te
importa?
LuHan no supo qué
responder.
—Si esto vuelve a
pasar… lo diré. No cuentes conmigo otra vez para encubrirlo.
LuHan le miró,
confundido.
—Creí que era tu
amigo.
—Precisamente por eso
—dijo Oh Sehun.
Se quedaron en
silencio algunos minutos.
—No entiendo… por qué
lo hace —dijo LuHan de pronto. —Yo… no le he hecho nada.
Sehun le miró de una
forma que LuHan no supo interpretar.
—Jongin está… Él… —se
mordió los labios para no hablar de más. —Él está confundido.
LuHan le miró
fijamente.
—¿Y eso justifica que
me golpeara?
Sehun negó con la
cabeza.
—Para él… es muy
difícil.
LuHan no entendía a
qué se refería Sehun, y no quería entenderlo. El hecho de que Jongin tuviese
una buena razón que justificara todo el maltrato que le ha propinado a LuHan le
daban ganas de vomitar.
—Escucha… hyung —dijo
Sehun. —Yo sé que no puedes entenderlo ahora, pero Jongin es… él no era así
antes. Ha pasado por cosas y… está distinto. Esta es… su manera de lidiar con
todo.
LuHan sintió un nudo
en la garganta.
—¿Qué culpa tengo yo
de eso?
Sehun suspiró.
—Es que… llegaste al
instituto en un mal momento hyung, eso es todo.
LuHan se quedó
callado. Si abría la boca nuevamente se pondría a llorar.
Sehun le miró,
apenado.
—Lo lamento… hyung
—dijo. —Lamento no haber parado a Jongin cuando pude.
LuHan asintió, una
lágrima se deslizó por su mejilla.
—No volverá a pasar
—continuó hablando Sehun. —No dejaré que pase de nuevo.
Luhan tardó en darse
cuenta de Sehun también estaba llorando. Cuando lo hizo, se limpió el rostro
con la mano y le sonrió al menor.
—Eres un bueno chico
Oh Sehun —dijo.
Sehun agachó al
rostro, avergonzado, y lloró en silencio.
LuHan esperó
pacientemente a que el menor se calmara. Pasaron casi diez minutos, hasta que
el móvil de Sehun sonó.
El chicó se restregó
los ojos y atendió la llamada. Por lo que pudo escuchar, LuHan dedujo que era
su madre.
—Debo irme.
LuHan le sonrió.
—Ten cuidado al
regresar a casa.
Sehun asintió y se
despidió de él con una venia de noventa grados.
—Que pases buena noche
hyung.
—Tú también Sehun-ah.