Saturday, September 17, 2011

Te quiero más cerca Hyung

Título: Sí puedes besarme Hyung
Pareja: KiHae
Tipo: Slash
Género: Romance
Clasificación: PG-13
Serie: 'Hyung'

N/A: Continuación de Sí puedes besarme Hyung


Te quiero más cerca Hyung

Miró la hora en su celular y sonrió discretamente. Eran las cuatro en punto. Cogió su mochila, regresó el libro que había estado leyendo a su estante correspondiente y abandonó la biblioteca.

—Hola hyung —sonrió tímidamente.

El mayor le respondió con una sonrisa radiante, levantándose de la escalera donde había esperado sentado pacientemente, como hacía todos los días.

Bajaron hasta el primer piso charlando. El mayor le contaba como había estado la práctica del equipo y alguna que otra cosa que había hecho durante el tiempo que no se habían visto. Kibum le escuchaba atentamente. Siempre era así. Su naturaleza era ser callado y escuchar, y eso a Donghae no le molestaba, ya se había acostumbrado a su silencio.

El pelinegro disfrutaba mucho el poder escucharlo, uno de sus momentos favoritos del día era cuando regresaban a casa juntos y su hyung le contaba las cosas que había hecho durante el día.

—¿Y tú qué has hecho? —preguntaba el mayor entonces, y a Kibum no le quedaba otra más que relatar las insignificantes cosas que había hecho en el día, aunque lo hacía de buena gana, porque el mayor siempre se mostraba muy interesado por sus aburridas y rutinarias actividades.

Llegaron al sitio en donde sus caminos se separaban. Esta era la parte menos y, a la vez, más favorita de Kibum. Menos favorita porque tenían separarse.

—Hoy es viernes —dijo el mayor.

—Sí.

—¿Tienes algo que hacer esta noche? —preguntó sin rodeos.

—Eeh, no.

—¿Vienes a dormir a mi casa? —preguntó, nervioso y expectante.

—Pues… —le divirtió notar el cómo la expresión del rostro de su hyung cambiaba a una de suma decepción. —La verdad es que mi madre me dijo que te invitara a casa esta vez. Dice que paso mucho tiempo en la tuya y que hace tanto que no te ve que… quiere que vayas.

El rostro del castaño se iluminó al instante.

—¿De verdad? Entonces iré —sonrió.

—Eso me alegra.

—¿En serio? —preguntó, divertido.

—En serio.

—Entonces nos vemos esta noche.

—Nos vemos esta noche hyung.

Y entonces lo hizo. Miró con disimulo en todas direcciones, cerciorándose que no había nadie a la vista. Se acercó a Kibum, se inclinó hacia él y le dio un fugaz beso en la mejilla antes de girar sobre sus talones, como si bailara, y despedirse de él con un gesto de la mano y con una sonrisa. Ese efímero contacto de los labios del mayor con su mejilla hacía que el momento de la despedida fuese, en cierta manera, su favorito. (413)

***

—Yo abriré —le avisó a su madre que estaba en la cocina. Se miró en el espejo que había en el recibidor y se acomodó el flequillo hacia un lado. Tragó saliva antes de abrir la puerta.

—Hyung —sonrió.

El mayor respondió a esa sonrisa con naturalidad.

—Donghae-ah —sonrió la madre de Kibum, apareciendo de repente. —Has crecido mucho. Hace mucho que no venías —agregó con tono de reproche.

—Lo siento mucho. Prometo que vendré más seguido —miró a Kibum en busca de un asentimiento y este no hizo más que sonrojarse.

—Espero que no hayas cenado. Como sabía que venías, preparé kimbap.

—¿De verdad? —sonrió el mayor, entusiasmado.

—De verdad. Deja tus cosas en la habitación de Kibum y bajen a cenar.

Subieron al cuarto del pelinegro de inmediato.

—Tu madre es muy buena conmigo —comentó el mayor.

Kibum se encogió de hombros. —Le gustas mucho.

Donghae rió.

Kibum estaba apoyado en la puerta, observándolo. Que el mayor de repente fijara su mirada en él lo puso nervioso.

—Será mejor que bajemos —murmuró al tiempo que el castaño se detenía frente a él.

No se movió ni hizo ademán de querer salir de la habitación. Se quedó quieto, esperando con los ojos cerrados. Podía sentir el cálido aliento de su hyung hacerle cosquillas en los labios.

—Muchachos, ya bajen —gritó su madre desde el piso de abajo.

Kibum suspiró imperceptiblemente. —Vamos —dijo, abriendo la puerta. El mayor le siguió en silencio. (237)

***

Después de comer, su madre les avisó a ambos que ella y su padre iban a salir.

—¿A dónde irán? —preguntó Kibum, extrañado.

Su madre miró a su padre en busca de apoyo, con las mejillas sonrojadas.

—Eso no es asunto tuyo —respondió el hombre.

Kibum se encogió de hombros, y él y el mayor se fueron al salón a jugar videojuegos.

—Ya nos marchamos Bummie —le dijo su madre. —¿Cómo me veo?

—Bien —respondió Kibum.

—Hermosa —sonrió Donghae.

La madre de Kibum sonrió encantada. —Eres muy amable Donghae-ah. Cuida bien de Bummie mientras no estamos.

—Omma —dijo Kibum con un dejo de impaciencia.

—Lo haré —sonrió el mayor.

—Si les da hambre cojan algo de la nevera, u ordenen una pizza, lo que sea.

—Está bien —dijo Kibum. —Adiós.

—Adiós muchachos. Pórtense bien —les guiñó un ojo a ambos y se marchó.

Aquel comentario tan inocente por parte de su madre le hizo enrojecer. Porque él y su hyung estarían solos.

Tragó duro ante esa perspectiva, nervioso.

Estaba tan nervioso, que en todas las partidas que jugaron, Donghae le venció. Kibum sabía que el mayor estaba consciente de su nerviosismo, y agradeció infinitamente la amabilidad y consideración de su hyung por no hacer ningún comentario al respecto.

—Tengo hambre —dijo el mayor a eso de la una. —¿Me dejas husmear en tu nevera?

—¿No prefieres ordenar pizza?

—Quiero comer algo dulce.

—Me parece que hay helado.

—¿Helado? —los ojos del mayor brillaron debido al entusiasmo, y se levantó del sofá rápidamente para ir a la cocina. —¡Wow! —exclamó desde la cocina. —Tienes toneladas de helado. ¿Puedo sacar del que yo quiera?

—Claro hyung —sonrió Kibum.

Al cabo de unos minutos, Donghae regresó con un pote de helado de vainilla, chocolate y fresas.

—¿Vas a comerte todo eso hyung? —rió Kibum.

—Esto es para los dos —dijo, dándole una cuchara.

—No me gusta el helado de fresa.

—Lo sé, pero te gusta la vainilla. La vainilla es para ti, yo me comeré la fresa y el chocolate.

—Creí que no te gustaba mucho la fresa hyung.

—Sí me gusta, lo que pasa es que evito comer algo de fresa muy seguido porque me hostiga. Hyukjae ama tanto la fresa que es lo único que comemos cuando nos vemos, por lo que a veces me harta.

—Ya veo —murmuró.

Hyukjae era el mejor amigo de su hyung, y estudiaba en el extranjero.

—¿No vas a comer, Bummie? —le dijo, ofreciéndole el pote de helado.

—No tengo ganas… Hey, hyung, no me llames así —protestó.

—¿Por qué no?

—Es vergonzoso.

—Es lindo —rió el mayor.

Kibum se sonrojó notoriamente, y sintió que se sonrojaba aún más cuando sintió la mano de su hyung acariciarle la mejilla.

Donghae se le quedó mirando, con esa sonrisa de medio lado que le hacía ver tan atractivo a ojos de Kibum.

—Vamos a dormir —dijo con ese tono de voz modulado que tanto le gustaba, y el corazón del menor dio un vuelco tremendo dentro de su pecho.

Se limitó a asentir con la cabeza y a seguir a su hyung a la habitación en silencio, con el rostro ardiendo, las piernas temblándole y las manos sudándole.

***

—¿Prefieres que duerma en el suelo? —preguntó el mayor al ver que el menor permanecía de pie cerca de la puerta mientras él se estaba acomodando en la cama de este.

—No hyung —respondió Kibum, y apagó la luz, presionando el interruptor junto a la puerta. La habitación quedó completamente a oscuras, pero el pelinegro la sabía de memoria, por lo que no tropezó con nada cuando caminó hasta llegar a su cama. Palpó la superficie con la mano y luego se recostó, con el corazón latiéndole en la garganta debido al nerviosismo.

Estaba tieso, con la espalda y los brazos tensos, la vista hacia el techo, con los ojos muy abiertos aunque no podía ver nada.

—Bummie —murmuró el mayor a su lado. —No estés asustado.

—No lo estoy.

—No estés nervioso.

—…

—…

—Está bien.

—No te hará nada, lo prometo.

Y una vocecilla dentro de la cabeza de Kibum comenzó a protestar. ¿Por qué? ¿Por qué protestaba? ¿Por qué las palabras de su hyung le habían dejado esa sensación de vacío en el pecho? ¿Acaso él quería que… sí hiciera algo?

—Hyung —murmuró sin darse cuenta.

—¿Qué?

¿Qué iba a decirle? No tenía idea. Él no quería que se alejase, quería sentirle cerca, más cerca de lo que ahora estaban.

—¿Qué es Bummie? —murmuró el mayor, con esa voz modulada que le ponía la piel de gallina. —Dime.

—Hyung —volvió a decir. Te quiero más cerca, completó en su cabeza, sin atreverse a decirlo.

—Kibum.

El pelinegro se recostó sobre su costado derecho y a tientas, buscó a su hyung con las manos. Cuando dio con su rostro, le atrajo suavemente hacia sí y susurró la dulce caricia de un beso en los labios del mayor.

Donghae suspiró ante esa caricia, y Kibum cerró los ojos para hacer de ese contacto algo más que un simple roce.

El beso de hacía unos días en los vestidores le había dejado con ganas de más.

Su labios, sus dientes, su lengua, Kibum degustó todo eso, tomando total control sobre el beso, disfrutando de los jadeos que escapaban de la boca del mayor cuando se separaba de él por breves instantes para cambiar el ángulo del beso. Todo había comenzado deliciosamente lento y suave, pero ahora, impulsado parcialmente por la insana velocidad de su corazón, Kibum tornó el beso más urgente y necesitado.

Se habían acercado muchísimo. Kibum rodeaba el cuello del mayor con los brazos, con la mano perdida en sus cabellos, mientras que este le rodeaba la cintura en un abrazo posesivo.

—Bummie —gimió el mayor, comenzando a repartir besos por toda la mandíbula del pelinegro, deslizándose con sutileza a su cuello, aspirando con fruición el aroma de su piel. —Me gustas mucho —murmuró contra su cuello, y comenzó a besar esa piel expuesta.

—Hyung —gimió Kibum, apegándose más a su hyung, fascinado por las sensaciones que le provocaba.

Sintió la humedad de la lengua del mayor contra su piel, luego sintió sus dientes, y después el cómo su piel era sorbida por su boca. Era una explosión de placer que nacía en esa zona de su cuello y se extendía a todas partes. Su corazón golpeaba con muchísima fuerza contra el pecho del castaño.

Su hyung llevaba mucho tiempo concentrado en su cuello, tanto que ya era hasta doloroso, pero a Kibum no le importaba. Había algo en ese dolor que le gustaba.

—Dong…hae —murmuró con dificultad, porque le era imposible mantener el aliento.

El mayor liberó la piel de su cuello y Kibum escuchó sus intentos por calmar su agitada respiración.

—L-lo siento. ¿Te lastimé?

—N-no.

—Lo siento —hundió el rostro en su cuello, y Kibum podría jurar que tenía ese adorable gesto en el rostro que hacía cada vez que se sentía avergonzado. —Me vuelves loco Bummie —murmuró contra la piel que había succionado y que ahora le escocía. Ante esas palabras, Kibum se estremeció, y cerró los ojos al sentir la lengua de su hyung. Sus lamidas trataban de calmar el dolor.

Pasados los minutos, se acomodaron para dormir.

—Tu corazón late muy fuerte hyung —murmuró Kibum, recostado en el pecho del mayor.

—Es tu culpa.

—Lo siento hyung.

—No te disculpes.

—No. Siento que debo disculparme —alzó la cabeza y la hundió en el cuello del mayor.

—Bummie —murmuró el castaño con deseo.

Y Kibum hizo exactamente lo mismo que su hyung. Repartió besos por toda la piel de su cuello, pasó la lengua reiteradas veces, y después tomó un trozó de piel con la boca, succionando.

—Bummie —gimió el mayor.

Kibum no se conformó con sólo una porción de piel, se deslizó por todo el espacio que le era accesible, y se inclinó para acceder al otro lado del cuello del mayor, haciendo lo mismo.

—Bummie, t-te quiero —murmuró el mayor.

Kibum sintió su corazón dar un brinco, pero no respondió. Se acurrucó contra el pecho del mayor y dejó que este le abrazara.

—Te quiero —repitió su hyung antes de caer dormido.

No me gustas Dongsaeng - I

Título: No me gustas Dongsaeng
Pareja: WonKyu
Tipo: Slash
Género: Romance
Clasificación: PG

Serie: Dongsaeng

N/A: Esto es una mini serie (?) xD. Y podría decirse que es un 'spin off' de mi otra mini serie 'Hyung', que es un KiHae muy rico que escribí *-*. Y eso .__. Amo el WonKyu ♥


'No me gustas Dongsaeng'

I

Suspiró, sintiéndose levemente cansado. Esa semana había sido pesada para él. Exámenes y reuniones del Concejo Estudiantil. Siwon a veces pensaba que necesitaba tomarse un día libre y no hacer nada, simplemente descansar, pero él no podía no hacer nada, era de esas personas que siempre debían estar haciendo algo.

‘Un buen libro y un poco de vino’ era lo que su padre siempre le decía. Y no sonaba mal, pero él no bebía.

Movió el cuello, disfrutando de aquel crujido tan satisfactorio que hacían sus articulaciones. Consultó la hora en su reloj de muñeca. Las cinco y media. Ya era hora de que se marchara a casa.

Recogió sus cuadernos, que estaban esparcidos sobre la mesa, y los guardó en su mochila. Regresó los libros que había estado leyendo a sus respectivos lugares y abandonó la biblioteca.

Antes de irse debía pasar por el salón del Concejo Estudiantil a dejar unos cuantos formularios de permiso que había rellenado durante la mañana y que debía entregar al director al día siguiente.

Pensó que el salón estaría vacío, puesto que los jueves era el día libre del Concejo Estudiantil. Insertó la llave y se sorprendió al notar que no había puesto ningún seguro. Abrió la puerta con cierta precaución.

—Ah, eres tú Kyuhyun-ah —sonrió al chico de cabello castaño y ensortijado que se encontraba sentado cerca de la ventana, leyendo un libro.

—Hola hyung —saludó poniéndose de pie y haciendo una venia.

Cho Kyuhyun era un año menor que Siwon, y era miembro del Concejo Estudiantil. Se encargaba de las finanzas, puesto que era muy bueno con los números.

—Pensé que la sala estaría vacía —comentó Siwon. —¿Qué hacías?

—Estudiaba. En casa no puedo concentrarme porque mi hermana se la pasa tocando el violín, y en la biblioteca hay mucha gente.

A Siwon le causó un poco de gracia el comentario del menor.

—Yo vengo de allí. ¿Cuánto es mucho para ti?

—Uhmm… Más de cuatro.

—Eres un poco exigente —sonrió Siwon, metiendo una carpeta azul entre un montón de carpetas que había en una repisa. —¿Ya te vas a casa?

—Creo que sí —suspiró cansinamente, cerrando el libro que sostenía entre sus manos.

—Bien. Regresemos juntos a casa.

—Claro hyung.

Kyuhyun cogió su mochila y se la calzó al hombro.

—Listo.

~*~

Volver a casa con Kyuhyun comenzó a hacerse un hábito. Se veían casi todos los días, cuando el Concejo Estudiantil se reunía a discutir asuntos relacionados con los festivales de la preparatoria y los presupuestos para cada club. Cuando las reuniones se extendían hasta la noche, se marchaban juntos. Cuando las reuniones terminaban temprano, el muchacho siempre se quedaba más tiempo después de clases estudiando, haciendo uso de la sala del Concejo. A Siwon no le pareció mala idea hacer uso también de la sala, puesto que sí era un ambiente más tranquilo que la biblioteca, por lo que pronto se convirtieron en compañeros de estudio.

A Siwon no le molestaba pasar tanto tiempo con Kyuhyun. Disfrutaba de su compañía a pesar de que Kyuhyun era un muchacho más o menos callado y serio.

Con el tiempo Siwon aprendió cosas sobre Kyuhyun. El muchacho era un bromista por naturaleza, aunque su sentido del humor era levemente retorcido. Hacía bromas, pero todo el mundo se las tomaba en serio porque Kyuhyun demostraba una seriedad casi perversa en su semblante. Siwon aprendió que Kyuhyun adoraba el sarcasmo, más aún cuando las personas no parecían entenderlo.

Kyuhyun también era muy irónico al hablar, pero ese era un lado que sólo mostraba con Siwon.

Al mayor le hacía mucha gracia la manera de ser de su dongsaeng. Era un chico muy divertido, a su manera. Siwon siempre reía de sus comentarios mordaces, más cuando la persona a la cual iba dirigido no sabía si sentirse ofendida o no.

Pronto no sólo dejaron de verse después del horario de clases. Comenzaron a charlar en los recesos y a comer juntos a la hora del almuerzo.

Se volvieron muy buenos amigos. Siwon lo apreciaba mucho. Kyuhyun se había vuelto su dongsaeng favorito.

~*~

De un tiempo para otro, Kyuhyun había cambiado. Para nadie era algo notorio, pero sí para Siwon. Él podía darse cuenta de que algo no anda bien con su dongsaeng.

Kyuhyun era hablador. Por lo menos lo era con Siwon. Siempre estaba quejándose de lo tontos que eran algunos de sus compañeros, o le describía con detalle alguna misión que había superado de su juego de Star Craft, o le hablaba de cualquier otro juego de video con el que estuviese obsesionado. Pero Kyuhyun le había dejado de hablar. Y Siwon no entendía por qué. No era como si le hubiese retirado la palabra. Kyuhyun respondía las preguntas que el mayor le hacía, pero ya no mostraba interés en sus conversaciones. Se veía ausente, casi deprimido. Siwon le había pillado en más de una ocasión suspirando. Aquello le preocupaba.

—Sabes que puedes confiar en mí dongsaeng —le dijo al menor una vez. —Haré lo que pueda para ayudarte.

Kyuhyun había evitado su mirada y había respondido.

—Claro hyung. Gracias.

Aún después de que Siwon le dijera eso, Kyuhyun seguía sin decirle qué le pasaba. El mayor pensó que lo mejor sería no presionar a su dongsaeng. Ya hablaría cuando sintiera ganas de hacerlo.

Ese momento llegó más pronto de lo esperado.

—Tengo que hablar contigo hyung —Kyuhyun lo abordó apenas salía de su salón, durante el primer receso de la mañana.

—Claro Kyu… Eh… ¿Quieres que vayamos…

—Ahora no —le respondió su dongsaeng, cortante. —Después de clases. Espérame en la sala del Concejo.

—Claro… ¿estás bien dongsaeng? ¿Es algo muy grave?

Notaba que Kyuhyun estaba agitado, y eso lo inquietaba mucho.

Su dongsaeng negó con la cabeza y se marchó sin decir nada más.

~*~

Siwon se tardó unos diez minutos en llegar a la sala del Concejo Estudiantil porque unos compañeros suyos le hicieron preguntas sobre el próximo Festival de Primavera, para el cual faltaba mucho. Era día jueves, el día que usualmente él y Kyuhyun se quedaban a estudiar, el día que no había reunión de Concejo, por lo que la sala estaría dispuesta sólo para ellos dos.

Encontró a Kyuhyun mirando por la ventana, con un gesto demasiado adusto en su joven rostro.

—Siento haberme tardado —dijo Siwon a modo de saludo. —Espero no haberte hecho esperar mucho —sonrió.

Kyuhyun le miró, pero no dijo nada. Su dongsaeng se alejó de la ventana y se acercó a la mesa, donde había dejado su mochila.

Siwon estaba a punto de abrir la boca para preguntar si acaso no le iba a decir nada, cuando Kyuhyun habló.

—Hay algo que debo decirte hyung —pronunció Kyuhyun con claridad.

Siwon asintió levemente y se acomodó las gafas, esperando.

—Me gustas.

Siwon creyó que había escuchado mal.

—¿Qué…

—Me gustas mucho. Estoy enamorado de ti hyung.

El mayor perdió todo el color de su rostro. Abrió la boca, la cerró, la volvió a abrir y la volvió a cerrar.

—Sólo quería que lo supieras —dijo Kyuhyun. Cogió su mochila, se la calzó al hombro y se acercó a Siwon.

Demasiado cerca. Siwon creyó que debía poner un poco más de distancia entre ellos, pero estaba demasiado impresionado como para moverse.

—Hablo en serio hyung. Me gustas mucho —y entonces lo hizo.

Él y Siwon eran casi de la misma altura, por lo que no hubo necesidad por parte del menor de ponerse de puntillas. Se inclinó hacia el rostro del mayor, y Siwon, por un segundo, temió que su dongsaeng le besara en los labios. Pero no lo hizo. Sintió los suaves y gruesos y cálidos labios del menor en su mejilla izquierda. Fue un contacto muy breve, pero lo suficientemente duradero como para hacerle sentir escalofríos al pelinegro.

—Nos vemos mañana hyung —se despidió su dongsaeng como si nada, y abandonó la sala, dejando a Siwon solo y más confundido que nunca.